Un estudio realizado en el centro de investigación Riken de Japón y publicado en la revista
Current Biology desvela
la fórmula científica para tranquilizar y dormir a un bebé que llora.
Dirigido por la científica
Kumi Kuroda, el estudio del equipo del Centro RIKEN para la Ciencia del Cerebro (CBS), en Japón, detalla
cómo afecta fisiológicamente a los bebés que lloran el hecho de cogerlos en brazos y acostarlos. Los datos arrojan una técnica sencilla pero eficaz que aumenta las posibilidades de conseguir
calmar y dormir a un bebé que llora.
Kuroda y su equipo descubrieron una "respuesta de transporte" en las crías de ratón angustiadas y en los bebés humanos, gracias a la cual
los bebés se calman cuando son "cargados" por sus madres. La respuesta es una compleja serie de
procesos biológicos paralelos que dan lugar a una reducción del llanto y de la frecuencia cardíaca, lo que ayuda a los progenitores a sosegar y dormir a sus bebés.
10 Minutos para dormir a un bebé
La fórmula científica para dormir a un bebé que llora: Caminar con él en brazos 5 minutos, sentarse y esperar otros 5 minutos antes de acostarle
La mejor técnica, según
el estudio japonés, es
pasear con el bebé en brazos durante 5 minutos, lo que consigue relajarlo,
y una vez que se queda dormido, sentarse de cinco a ocho minutos antes de acostarlo en la cuna.
Para llegar a esta fórmula, los investigadores realizaron 32 sesiones con
bebés monitorizados mediante electrocardiograma para medir su frecuencia cardíaca
y cámaras de vídeo para registrar sus expresiones y movimientos.
El equipo descubrió que
cuando las madres caminaban con los bebés en brazos, estos se calmaban y su ritmo cardíaco disminuía en 30 segundos. Se produjo un efecto similar cuando los acostaban en una cuna mecedora, pero no cuando la madres los sostenían, mientras estaban sentadas o los colocaban en una cuna convencional.
Después de los 5 minutos de paseo, ninguno de los 27 niños lloraba y el 45% se había dormido.

El problema venía cuando las madres,
después de estos 5 minutos de paseo, intentaban acostar a sus bebés dormidos sin sostenerlos un poco más. Entonces más de un tercio volvía a estar alerta en 20 segundos. Asimismo, sentarse directamente con los bebés que lloraban en brazos no los calmaba, sino todo lo contrario: las frecuencias cardíacas tendían a aumentar y el llanto persistía.
Los científicos observaron entonces que esto se debe a que
todos los bebés producen respuestas fisiológicas y cambios en la frecuencia cardíaca que les despiertan en el momento en que sus cuerpos se separan de sus madres. Sin embargo, si los bebés duermen durante un período más largo antes de acostarlos, es menos probable que se despierten durante el proceso.
Decidieron, por tanto, que el esquema perfecto es
"5 minutos de carga, 5 a 8 minutos sentado" y a la cuna. Pero, curiosamente, esta fórmula
no sirve para dormir a un bebé que está tranquilo.
"Caminar durante 5 minutos fomentaba el sueño, pero sólo en el caso de los bebés que lloraban. Sorprendentemente, este efecto estaba ausente cuando los bebés ya estaban tranquilos de antemano", señala Kuroda.
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¿Por qué se vuelven a despertar los bebés en cuanto los acostamos?
Todas las madres y padres hemos experimentado
la frustración que produce dormir a un bebé (a veces con esfuerzo) para que este se despierte de inmediato tras ser acostado en su cunita. Los investigadores japoneses han identificado este problema gracias a los datos de los latidos del corazón de los pequeños analizados.
Los bebés se despiertan si les dejas en la cuna antes de 8 minutos tras haberse quedado dormidos
La medición de los latidos del corazón ha permitido a los investigadores diseccionar el efecto de cada microactividad mientras se manipulaba a los bebés, y descubrieron que
los bebés son extremadamente sensibles a todos los movimientos de sus madres. Por ejemplo, las pulsaciones aumentaban cuando las madres de los bebés estudiados se giraban o cuando dejaban de caminar. También descubrieron que
lo que más perturba a los bebés dormidos es el instante justo en que se separan de sus madres.
"Aunque no lo predijimos, el parámetro clave para acostar con éxito a los bebés dormidos era la latencia desde el inicio del sueño. Los bebés solían despertarse si se les acostaba antes de que tuvieran unos 8 minutos de sueño", señala Kuroda.

Aunque esta investigación no aborda el motivo por el que algunos bebés lloran en exceso y no pueden dormir, ofrece una solución inmediata que puede ayudar a los padres de los recién nacidos. Además, los investigadores ponen en relieve
la utilidad de los datos del ritmo cardíaco en esta época de dispositivos de fitness portátiles:
"Estamos desarrollando un dispositivo wearable 'baby-tech' con el que los padres pueden ver los estados fisiológicos de sus bebés en su smartphone en tiempo real. Al igual que el entrenamiento físico basado en la ciencia, podemos hacer una crianza basada en la ciencia con estos avances, y esperamos ayudar a los bebés a dormir y reducir el estrés de los padres causado por el llanto excesivo de los bebés", anuncia Kuroda.
El estudio japonés establece la importancia del movimiento para calmar el llanto
Los científicos japoneses han estudiado y comparado 4 métodos: pasear con los peques en brazos, permanecer sentados mientras los cogían, dejarlos en una cuna estática y utilizar una cuna mecedora. Tanto el primero como el último método conseguían calmarlos, por lo que se sugiere que
no es suficiente sostener a los bebés cuando se alteran y es necesario el movimiento. De hecho, los datos son reveladores en este sentido:
después de esos 5 minutos de paseo, ninguno lloraba y el 45% se había dormido.
Aunque el estudio se realizó solo en el momento que empezaban a llorar los bebés, no cuando estaban tranquilos, y con una muestra limitada de 27 lactantes de hasta 7 meses (lo cual es una cifra muy pequeña), que
un bebé se calme antes si nos podemos de pie con él es algo que
ya nos había dicho antes la ciencia.
Curiosamente, fue
otro estudio también japonés el que estudió en 2013 las reacciones de los bebés mientras sus madres estaban sentadas, lo dejaban en una cuna o lo cogían en brazos. En todos los casos, los bebés se mostraban más relajados cuando sus madres estaba de pie con ellos en brazos. Esto está relacionado con esa
necesidad innata de los bebés de sentirse «a salvo».
Y sostenido por su madre se siente más protegido y en calma.
Dicho estudio explicaba entonces que cuando la madre o el padre se levantan con el bebé en brazos,
se desencadenan una serie de regulaciones centrales, motoras y cardíacas que también se observan en otros mamíferos. Es decir,
el movimiento en brazos le produce al bebé una serie de sensaciones que le transmiten que está a salvo y protegido.
Lo que de verdad revela el estudio japonés: Ya no dormimos con nuestros bebés
El estudio japonés respalda con datos científicos nada más y nada menos lo que los bebés nos llevan diciendo desde hace siglos: "Necesito sentirme a salvo en brazos de mamá para estar tranquilo y poder dormir", tal y como explica la
psicóloga y experta en sueño infantil de Criar con Sentido Común,
Rafi López:
"Los bebés y los niños necesitan sentirse seguros y cerca de sus padres para dormir tranquilos".
"Los despertares del primer año obedecen a cuestiones madurativas del sueño y a la programación instintiva del bebé, que lleva grabado a fuego asegurarse de que alguien le cuida, día y noche", señala la especialista, que hace hincapié en el instinto natural e innato de supervivencia de los bebés.
Sin embargo, ya cada vez son menos las familias que encuentran "cómodo" dormir con un bebé o niño pequeño en la misma cama, es decir,
practicar colecho, que es lo que realmente han practicado las familias mamíferas desde sus orígenes y, nada más y nada menos,
lo que demandan nuestras crías humanas, también mamíferas.
"Las exigencias sociales y los mitos nos hacen forzar un comportamiento antinatural antes de tiempo. La realidad es que se puede lograr un equilibrio sin llantos, sin que nadie sufra", explica Rafi López, a la que podéis consultar online en la Tribu CSC.
Descubre por qué lloran los bebés y qué nos quieren transmitir con su llanto en nuestro Seminario Online "Cómo saber qué dice el bebé cuando llora"
Los progenitores que practican colecho no necesitan interrumpir tanto su sueño para pasear al bebé, ni sentarse con él, ni adquirir dispositivos móviles para analizar los motivos de su incomodidad porque
sus bebés se despiertan menos y, cuando lo hacen, pueden comprobar que están a salvo porque tienen cerca a mamá y/o papá.
"Además, al dormir juntos los progenitores hacen las veces de dispositivo analizador del sueño, ya que son capaces de conocer, identificar y atender antes y mejor las necesidades de sus pequeños", sostiene Armando Bastida, enfermero de pediatría y divulgador de crianza respetuosa.
Y es que, tal y como concluye Rafi López en esta
entrevista, "A veces los niños no duermen porque se les está haciendo dormir en unas condiciones que no toleran, incidiendo en su descanso".