Cuando una mujer se queda embarazada su cuerpo se dispone a experimentar una multitud de cambios a todos los niveles para garantizar la supervivencia del bebé y la suya propia.
Cambios biológicos, psicológicos, conductuales y sociales. También cerebrales. Y, sin embargo, se conoce poco sobre cómo cambia el cerebro de la madre en el embarazo. Hoy os hablamos de cómo se adapta el cerebro femenino a esta etapa trascendental.
Cómo cambia el cerebro de la madre en el embarazo
La maternidad supone un antes y un después para una mujer (para cualquier persona en realidad). Diversos estudios científicos han tratado de analizar cómo se adapta el cerebro a esta nueva realidad; cómo funciona
la plasticidad cerebral durante la gestación.
Uno los investigadores que más ha indagado sobre esos cambios fue
Craig H. Kinsley (1954-2016) de la Universidad de Richmon. Según él, "las madres no nacen, se hacen". Este neurocientífico explicaba en 2006 que las fluctuaciones hormonales durante el embarazo, el parto y la lactancia pueden remodelar el cerebro de las mamíferas "mediante el aumento del tamaño de las neuronas en algunas regiones y la producción de cambios estructurales en otras".

Según
este artículo de la publicación digital
OpenMind BBVA, sus investigaciones comenzaron a raíz del nacimiento de su primera hija y tras ver cómo ciertas capacidades de su esposa se potenciaban. A través de la investigación de ratas embarazadas logró descubrir que
la actividad neuronal de las hembras mamíferas crece.
Años después también comprobó que
las hembras embarazadas eran mejores cazadoras. Son capaces de capturar a sus presas de manera más rápida y eso es debido a que
mejora su visión y son más valientes, afrontan las dificultades de manera más óptima que las que no están embarazadas.
¿El cerebro de una embarazada disminuye y pierde capacidad?
Si eres madre como yo, es probable que en alguna ocasión hayas tenido
la sensación de que se te olvidan cosas o que no puedes concentrarte en varias cosas a la vez. Sin embargo, esto no significa que nuestro cerebro pierda capacidad. De hecho, para algunos especialistas no es más que una señal de que
el cerebro de la madre en el embarazo experimenta cambios para prepararse y focalizar su atención en lo importante, cuidar y proteger a su bebé. Incluso
el cerebro del otro progenitor o
de los cuidadores principales cambia.
En 2002 se publicó
un artículo en el
American Journal of Neuroradiology que concluía que el cerebro de la madre en el embarazo disminuye de tamaño y aumenta tras el parto.
También aumenta de tamaño la glándula pituitaria.
Esta está ubicada en la base del cerebro y produce hormonas que afectan el crecimiento y las funciones de las otras glándulas del cuerpo. Per
o, lamentan los autores, "se desconoce" el efecto en general de esos cambios.

Pero sí se sabe que las futuras madres mejoran su
capacidad de aprendizaje y memoria. Kinsley también determinó que hay
una reducción de la hormona del estrés y se reduce el miedo y la ansiedad en la amígdala, que es la estructura que se encarga de sentir las emociones y preparar una respuesta a ella.
Precisamente
la amígdala es clave en los cambios del cerebro de la madre en el embarazo. Hace, por ejemplo, que las neuronas se activen más ante la imagen de nuestro bebé (más que si vemos otro recién nacido). O que sea más sensible a la hormona de la oxitocina, la conocida como hormona del amor, que aumenta en el embarazo y el posparto y
nos provoca la necesidad de cuidar y amar a nuestro bebé y ser más receptivas al llanto de nuestro hijo o hija.
Cambios en el cerebro de la madre también tras el parto
La plasticidad del cerebro de la madre en el embarazo viene seguida de otros
cambios estructurales durante el posparto.
Algunos investigadores afirman que son
cambios en el hipotálamo, la amígdala, el lóbulo parietal y la corteza prefrontal. Esos cambios están relacionados con los comportamientos de la madre.
Es decir, que
el cerebro de la madre aumenta su materia gris con el objetivo de percibir de manera positiva al bebé, porque esos cambios afectan a
regiones del cerebro implicadas en la motivación y en comportamiento.
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La neurocientífica
Ann-Marie De Lange, del Hospital Universitario de Lausana, en Suiza, explica
en este reportaje de la BBC como, además de los ya descritos,
existen modificaciones hasta en seis regiones diferentes del cerebro materno relacionadas con la empatía, que permite a las madre entender los sentimientos de su bebé.
Se realzan las zonas cerebrales relacionadas con los sentidos para ayudarnos a interactuar con nuestro hijos.
Y, según esta experta,
aunque algunos cambios se pueden revertir, hay otros que pueden durar años. También lo creía Kinsley, quien defendía que
algunas de las ventajas cognitivas de ser madre parecían de larga duración y podían llegar hasta la vejez.
Bemother, una investigación en marcha en España
Los cambios en el cerebro de la madre en el embarazo siguen fascinando a muchos investigadores (y no investigadores). Actualmente en España está en marcha un proyecto muy interesante que se llama
Bemother.
Se trata de una iniciativa de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), el Institut Hospital del Mar d'Investigacions Mèdiques (IMIM) y el Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón (IISGM). Está dirigido por el doctor
Òscar Vilarroya y cuenta con financiación europea y el apoyo de la Fundación la Caixa.
Vilarroya y su equipo ya descubrió en un estudio anterior que
el embarazo provoca "cambios sustanciales y que duran al menos dos años después del parto". Y que,
cuanto más cambia el cerebro, mejor es el vínculo entre la madre y el bebé. Ahora los investigadores quieren indagar en cómo se reorganiza el cerebro y "determinar si existe alguna relación entre los cambios cerebrales, hormonales y la aparición de
trastornos mentales posparto".
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Por eso, están recabando candidatas para el estudio en el que van a
evaluar el cerebro de mujeres que quieran quedarse embarazadas y el cerebro de las parejas del mismo sexo pero no gestantes. El seguimiento se realizará antes, durante y después del parto. Se van a tomar imágenes cerebrales mediante resonancia magnética, muestras de saliva y orina y las participantes realizarán unos cuestionarios para evaluar el aspecto neuropsicológico.
Hasta septiembre de 2022 están en fase de reclutamiento de voluntarias. Buscan mujeres residentes en Barcelona o alrededores de entre 25 y 45 años que no hayan sido madres y tengan previsto ser madres pronto. Si te interesa, este es el correo electrónico:
[email protected].
Y si quieres más información o necesitas asesoramiento profesional, en
la Tribu CSC puedes consultar a
nuestro equipo de expertos en salud materno-infantil y crianza respetuosa.
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