La balanitis en niños es la
inflamación del glande. Si afecta también al prepucio (la piel que lo recubre) se denomina balanopostitis. Es más frecuente en
niños pequeños con fimosis o no circuncidados.
¿Qué es la balanitis en niños?
La balanitis es una
inflamación del prepucio y del glande (la punta del pene) del niño. Estas zonas se muestran enrojecidas, hinchadas y sensibles al tacto.
"En ocasiones también se puede apreciar pus procedente del interior de la abertura del prepucio pero no de la uretra, ya que la secreción procede del espacio entre el glande y el prepucio, que es la zona que está inflamada", subraya la
pediatra de CSC,
Gloria Colli.
Se puede evitar
manteniendo la zona genital del peque limpia, aseándola regularmente con agua en
el baño del bebé. No es necesario aplicar ningún otro producto
ni retraer el prepucio (mucho menos, forzar).

Por lo general,
el prepucio se ve afectado, y la inflamación se puede extender hacia el tronco del pene.
¿Por qué se puede inflamar el pene de un niño?
Según Gloria Colli,
la balanitis puede ser debida a diferentes factores: irritativos, infecciosos, (bacterias, virus, el hongo cándida...) o traumáticos:
- La mayoría de las veces sucede por acumulación de esmegma (secreción que se produce por la descamación de las células que recubren esa zona) en el surco balanoprepucial.
- La causa también puede ser irritativa (por exceso de higiene con productos cosméticos como geles y jabones).
- O traumática (por un intento de despegar las adherencias del prepucio con una retracción excesivamente forzada).
- Incluso puede tener una causa infecciosa:
- Balanitis candidiásica: erupción enrojecida en el glande que pica o duele.
- Balanitis bacteriana por anaerobios (supuración maloliente y edema del glande) o por aerobios (desde pérdida del color del glande hasta la aparición de fisuras y edema).

En muchas ocasiones, la causa de la balanitis es la sobreinfección de las secreciones acumuladas debajo del prepucio
cuando existe fimosis. Y es que cuando el prepucio no se puede retraer,
se dificulta la correcta higiene "y esto provoca que el esmegma se quede acumulado entre el glande y el prepucio produciendo irritación de la zona", alega Colli.
¿Cómo saber si mi hijo tiene balanitis?
Los
síntomas de la balanitis son los siguientes, aunque no siempre se presentan todos:
- Sarpullido rojo en la punta del pene (puede ser escamosa o ulcerada).
- Dolor en el pene.
- Hinchazón en la punta del pene.
- Sensibilidad.
- Comezón y molestia.
- Secreción o pus debajo del prepucio que puede tener olor desagradable.
- Imposibilidad de retraer el prepucio.

Lo más frecuente es que la balanitis en niños curse con
dolor local, molestias al orinar e hinchazón y enrojecimiento de la zona. Si tu peque tiene alguno de estos síntomas,
es necesario consultar al pediatra. El diagnóstico es clínico y no es necesario, por lo general, ninguna prueba complementaria. En la
Tribu CSC puedes contactar online con
nuestro equipo de profesionales en salud materno-infantil, entre los que se encuentra nuestra
pediatra, Gloria Colli.
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¿Cómo se transmite la balanitis?
Dado que, generalmente, la balanitis es irritativa y pocas veces infecciosa,
el riesgo de contagio es mínimo.
"Y cuando estamos ante una balanitis infecciosa, esta es debida a las propias bacterias y hongos de la piel del bebé, por lo que es muy difícil que se transmita la infección a los cuidadores", manifiesta la especialista Gloria Colli. En cualquier caso,
guardar una estricta higiene de manos antes y después de tocar la zona afectada es la mejor manera de evitar complicaciones.
¿Cómo curar una balanitis en niños?
¿Cómo desinflamar una balanitis? Lo más recomendable es
limpiar bien la zona con agua templada o suero fisiológico un par de veces al día
y guardar las medidas de higiene adecuadas, anteriormente indicadas. Es aconsejable evitar jabones u otras sustancias que puedan ser irritantes mientras exista inflamación del glande.
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La simple limpieza con suero fisiológico es suficiente para aliviar la inflamación en la mayoría de las ocasiones, pero
"en algún caso el pediatra puede indicar la aplicación de una crema con corticoide, si es preciso. Si hay infección, el tratamiento tópico puede incluir también pomada antibacteriana o antifúngica si se sospecha una sobreinfección por bacterias u hongos, respectivamente", manifiesta Colli. Además,
si el peque muestra dolor, el médico podría indicar la toma de
analgésicos.