Ventanas, esquinas, muebles que pueden volcar al agarrarse... Si tu peque ha
comenzado a gatear o caminar (o está a punto), probablemente ya hayas pensado en los
cambios que tienes que hacer en casa para que sea un hogar seguro para él o ella. Hoy te hablamos precisamente de
seguridad infantil.
No se trata de quitar absolutamente todo de su alcance, de hecho, una idea genial es crear
ambientes Montessori que sean
seguros. De cualquier forma, a continuación te damos
pautas fundamentales para que el peque esté
seguro dentro de casa.
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Seguridad infantil en casa: enchufes y cables
Hay pocas cosas que les llame tanto la atención a los niños y niñas cuando comienzan a ver el mundo con sus propios pasos, como
los enchufes. Esos pequeños agujeros son perfectos para
meter sus pequeños deditos o juguetes.
Afortunadamente hoy en día lo más seguro es que saltara la luz y no le produjera al peque grandes consecuencias, pero aunque no fuera grave el
calambrazo sí le resultaría
muy doloroso, por lo que es
mejor prevenir. Basta con poner unos
tapones para enchufes, que ellas y ellos solos no pueden mover.

Los
cables también son peligrosos, no solo porque pueden transportar
corriente, sino porque pueden utilizarlos como juguete y colocarlos alrededor de su cuerpo por lo que, lo ideal, es tratar de quitar todos los que podamos de su alcance y para los que no sea posible, existen
tubos protectores que pueden ahorrarnos más de un susto.
Ojo también con
las regletas, los ladrones y aparatos eléctricos a su alcance como ordenadores, aspiradores, radiadores, ventiladores, hornos...
Ojo con los armarios
Importantísimo:
los muebles, siempre anclados a la pared. Da igual tamaño, da igual estabilidad y da igual lo seguros que puedan parecer, a los niños y las niñas les encanta escalarlos. ¡Les apasiona! Y un mueble volcado encima de un bebé puede ser terrible... Así que hazte con un taladro, escuadras, unos cuantos tornillos y
ancla todos los muebles a la pared.

Desde hace no mucho tiempo incluso una famosa cadena sueca de muebles incluye en todos sus modelos los
anclajes a la pared, debido a varios accidentes ocurridos con una de sus cómodas que terminaron con terribles consecuencias para niños y niñas a los que, al subirse a ellas, se les volcaron encima. No hay excusa.
¡Cuidado con esas esquinas!
Esquinas de muebles, mesas, ventanas... todas las que puedan quedar a la altura de nuestro hijo o hija son llamadores de
heridas o chichones.
Un ejercicio que a mí me recomendaron cuando mi hija comenzó a gatear, fue
recorrer el piso gateando para tener una perspectiva más cercana al campo de visión de mi hija y así ver
muebles u objetos peligrosos a su alcance. ¡Es muy útil!

Y para las esquinas existen múltiples diseños de
topes que se ajustan al tamaño de los salientes y suelen de ser silicona o materiales similares, blanditos, para evitar el mayor daño posible si la cabecita de nuestro peque acaba ahí. Que pasará, no lo dudéis.
Las medicinas y productos de limpieza siempre lejos de su alcance
Hay que mantener las
medicinas fuera del alcance de los niños y niñas, siempre. Y no solo
el botiquín donde guardemos las medicinas habitualmente, sino cualquier otra que hayamos podido tomar en un momento concreto. Recordemos que
el lugar por el que exploran los niños y niñas es su boca, así que sería normal que cualquier peque, al encontrarse una caja de medicinas o jarabes, optara por probarlos.
Si bien es cierto que la mayoría tiene un sabor amargo y es probable que lo escupieran y no lo tomaran más, hay ciertos
medicamentos infantiles que tienen un sabor más dulce y no sería raro que la experiencia le gustara y quisiera repetir.

Además, hay medicamentos como el
paracetamol que, en caso de
intoxicación, los síntomas no aparecen hasta 12 o incluso 24 horas después, por lo que podría pasar desapercibida hasta que no existiera un problema más grave. Así que mejor
evitar cualquier riesgo y quebraderos de cabeza.
Esto es especialmente importante cuando los niños y las niñas están enfermos. Quizá por comodidad, podemos sin darnos cuenta, dejar el jarabe al pie de la cama, en la mesilla...
Nunca hay que confiarse porque la curiosidad de los peques les hace
explorar cada punto de la casa.

Esto es igualmente aplicable a los
productos de limpieza. En los hogares hay muchos productos
altamente tóxicos y abrasivos que debemos
evitar a toda costa que los peques ingieran y para ello, lo mejor es
guardarlos en estantes o armarios altos, o bajo llave.
Especial cuidado con las escaleras
Sí,
hay que enseñar a los niños y las niñas a bajar y subir escaleras cuanto antes para que lo hagan de forma segura y así,
evitar accidentes. Pero también es verdad que hay niños muy precoces en el divertido arte de gatear y caminar, y muchas veces aún
no son conscientes del peligro que pueden suponer.
Mi hijo mayor comenzó a gatear con ocho meses y con 11 ya caminaba, por lo que antes de enseñarle seguridad, tuvimos que
tomar medidas para evitar accidentes y, poco a poco, ir enseñándole a superar barreras.

Para las escaleras, lo ideal es
una barrera. Pueden resultar un poco rollo pero
una caída por las escaleras es muy peligrosa y solo serán unos meses. Es especialmente importante
asegurarla cuando dormimos porque no estamos tan alerta como durante el día, y los peques pueden tener la gran idea de despertarse de noche ¡y ponerse a recorrer mundo!
Puertas y deditos, una atracción fatal
Topes para las puertas, que no solo resultan peligrosas si prueban a apoyarse en ellas para levantarse o si las cierran, también pueden cerrarse de golpe por una corriente de aire. Utilizar topes, bien sea de los que tienen peso, bien sea de los que se anclan al suelo... Lo importante es que nos aseguremos que no se van a mover de su sitio.
Macetas y otros elementos decorativos, los puntos débiles de la seguridad infantil
Sí, las casas las decoramos los adultos pero cuando un bebé llega a la familia, todo adquiere una nueva (y muchas veces caótica) decoración. No pasa nada, son etapas, ya volverán a estar las cosas en su sitio (sin que nadie las mueva de lugar) o sin que supongan un
peligro...
Pero mientras tanto,
las macetas y cualquier objeto de decoración que quede más o menos a la altura de nuestros peques, será una sujeción maravillosa para cuando comienzan a practicar ponerse de pie, así que cuidado con todos aquellos
objetos pesados o frágiles que pueden volcarse o romperse y lastimarle. Las
lámparas y jarrones, por ejemplo.

Las
macetas pueden ser
especialmente peligrosas por su peso, así que toca anclarlas a la superficie o
quitarlas del alcance de los peques.
La cuna y la cama, también tienen que ser seguras
Tanto si el peque duerme con nosotros (en cuyo caso tendríamos que saber cómo practicar un
colecho seguro), como si tiene su propio espacio para el sueño y el descanso, tenemos que saber adecuar su lecho a sus necesidades. Por ejemplo: ¿sabías que
los bebés duermen mucho más seguros a los pies de la cuna? ¿Y que hay que evitar rodearle de almohadas, cojines y peluches que pueden ser causa de ahogamiento?
Y si tu peque ya tiene edad para usar camita y le apetece dormir solo, nunca está de más que instales una
barrera o barandilla protectora. ¡Evitará caídas y golpes nocturnos!

Todas estas
medidas de seguridad pueden parecer abrumadoras pero realmente no es tan difícil, basta con cumplir una serie de pautas y lo tendremos controlado. Hay que
mantener la seguridad para evitar accidentes que puedan ser graves, pero no podemos forrar la casa entera de papel de burbuja, por lo que ¡relax! Caerse se van a caer, están aprendiendo y los pequeños chichones y tropezones forman parte de ese aprendizaje.