También puedes descargar gratis la app de Criar con Sentido Común tanto para plataformas Apple como para plataformas Android, y tenéis una semana gratis para probar todas las ventajas de la membresía a la Tribu, realizar todos los cursos online disponibles y consultar a nuestros/as especialistas.
Así, llega el día en que hacen esa primera pregunta que no sabes responder (o al menos no sabes dar una respuesta precisa o adecuada a la edad): ¿Por qué la nieve es blanca? ¿Cuántos años vive un oso panda? ¿Quién inventó los columpios? Y, de repente, te ves intentando pensar lo más rápido que puedes para dar una respuesta válida y no decepcionar a quién te ha encumbrado al olimpo de los dioses de la sabiduría.
Decir a tu hijo "No lo sé" es regalarle aprendizaje, respeto y confianza
¿Qué opciones tienes? Teniendo en cuenta que no sabes la respuesta, solo hay dos opciones: inventarla o decir que no sabes. Por supuesto, la opción “no preguntes tonterías” ni la contemplamos. Como ya habrás imaginado, la opción de inventar la respuesta no parece la más adecuada. Quizá te haga parecer omnisciente, pero tú y yo sabemos que, en algún momento (la curiosidad de los niños no tiene límite), no podrás sostenerlo. Por tanto, la opción válida es decir que no lo sabes. Puedes pensar que admitir que no sabes algo te baja un par de escalones del podio en el que te ha colocado tu hijo. Pero, ¿qué te parece si le damos la vuelta? Lo importante es no quedarse en el no sé puesto que no ayuda a avanzar así que, tras admitir que no sabes algo, debes proponer una solución: "la verdad es que no lo sé, pero podemos buscarlo cuando lleguemos a casa".
Descubre cómo educar con respeto y sin gritos, lágrimas ni castigos, mediante la Disciplina Positiva en nuestro Curso Online "Educación Respetuosa y Disciplina Positiva"
Cuando hacemos esto, les estamos regalando varias enseñanzas valiosas:
- La primera es que dudar, no saber e incluso equivocarse son opciones válidas y reales en la vida. Lo único que tenemos que hacer es trabajar para encontrar soluciones. Yo suelo equipararlo a pedir perdón. Hay quien me dice que pedir perdón a los hijos es perder autoridad. Yo digo que es ganar respeto. Con esto me ocurre lo mismo.
- Admitir que no sabemos algo pero que vamos a buscarlo nos permite además compartir aprendizajes con nuestros hijos e hijas, retarles a plantear nuevas preguntas y, en definitiva, fomentar su curiosidad y, de paso, que sean conscientes de que los adultos también somos curiosos.
Qué debes hacer después de decir a tu hijo "No lo sé"
Personalmente, me gusta exprimir cualquier iniciativa de mis hijos así que os dejo algunas ideas que, en algún momento, hemos hecho a partir de sus preguntas:La hipótesis loca
Después de decirles que no tenemos la respuesta, les proponemos dar una respuesta inventada. Cada uno debe dar la respuesta que considere (si hay varios hermanos es divertido que entren en el juego) y después buscaremos la respuesta y cotejaremos si alguien ha acertado o se ha aproximado más.
La libreta respondona
Se trata de tener una libreta en la que escribir las preguntas que nos surgen con su respuesta. ¿No existen libros de preguntas y respuestas, curiosidades, etc.? Pues nosotros haremos el nuestro. Es una forma fantástica de practicar la escritura y de perpetuar el conocimiento que vamos recopilando.¿Quién lo sabrá?
Se trata de decir que nosotros no sabemos pero puede que haya alguien que sí. Entonces les preguntamos si creen que hay alguien que pueda saberlo. Si nuestro peque dice, por ejemplo, el abuelo, se le llama para preguntar. Puede que no lo sepa y haya que llamar a otra persona o buscar la información, pero aprenderán que el conocimiento puede ser colectivo y juntos sabemos más.Preguntas infinitas
Una vez que hemos encontrado la respuesta, debemos hacer cada uno otra pregunta relacionada con el tema. Así aprenderán que siempre se puede aprender algo más de cualquier tema.
En definitiva, no tengáis miedo de decir a vuestros hijos e hijas que no sabéis algo puesto que lo importante es que comprendan que lo fundamental es no dejar de plantearse preguntas para aprender y para crecer. La búsqueda de respuestas siempre es fuente de conocimiento y el conocimiento es la puerta de entrada para ser críticos y libres.
Para terminar, un secreto. Uno de los mantras que repito a mis hijos casi a diario es: tened siempre más preguntas que respuestas.
