Existen, como hablábamos
en el primer post, numerosas teorías alrededor de la
lactancia materna que o no son ciertas o lo son solo en parte. Esto muchas veces frustra lactancias,
nos crea dudas, sentimos limitantes... Y es que la información es la mejor forma de empoderarnos, además de
confiar en nuestro instinto y nuestro cuerpo.
Si en la primera parte hablábamos de mitos relacionados con la menstruación, de si engorda o no dar el pecho, o de los percentiles, en este post vamos a hablar, entre otros, de
qué pruebas médicas son o no compatibles
No podemos amamantar después de una radiografía, tac o resonancia
Es posible que
si tienes que hacerte una prueba médica como una ecografía, radiografía, tac o resonancia, algunos profesionales te digan que
debes parar tu lactancia durante un tiempo, que varía desde horas a días. Pero no es del todo así. De hecho, tanto las pruebas más sencillas (como los rayos x y las ecografías) como las más especializadas (como tac o resonancias magnéticas)
son compatibles. Incluidas las que requieren de un contraste que se inyecta antes de la prueba, pues los contrastes de gadolinio o yodado son totalmente seguros.

Los rayos x no se quedan en el cuerpo ni, por supuesto, pasan a la leche materna. Las ecografías y los tac presentan igualmente un
riesgo cero a la hora de realizárselas y amamantar a nuestros peques. Ahora bien, el único conflicto que podría existir es
cuando la prueba incluye contraste. En el caso de los más frecuentes, el gadolinio se elimina rápidamente del organismo y no presenta excreción en la leche materna o lo hace de una forma prácticamente imperceptible, en el caso del yodo, directamente no se libera por lo que sería totalmente seguro también.
El conflicto podría venir con ciertos
contrastes radiactivos utilizados en gammagrafías que tienen en su composición compuestos como el tecnecio. En este último caso, dependiendo de la vida media del compuesto,
se recomienda extraer la leche previamente para alimentar al bebé durante el tiempo que tarde el compuesto en eliminarse del organismo, que puede ser entre 24h y varios días. La leche extraída durante el período correspondiente a las 24 horas siguientes a la prueba, se puede desechar o congelar durante al menos tres días.

Como ves, ninguna de estas pruebas diagnósticas, incluida las que incluyen contrastes radiactivos, impiden continuar con la lactancia materna y
son compatibles teniendo los cuidados necesarios. No obstante, toda esta información se puede consultar en
www.e-lactancia.org
No podemos dar el pecho si tomamos la píldora del día después
La comúnmente conocida como
"píldora del día después", que no es más que progestágeno utilizado como anticonceptivo ante riesgo de embarazo. Es
totalmente compatible con la lactancia materna.
Es cierto que tanto el fabricante (Sandoz 2016) y algunos autores como Gainer (2007) aconsejan la interrupción de la lactancia durante 8 horas. Desde e-lactancia, por ejemplo, afirman que diversas asociaciones y expertos han comprobado que la "píldora del día después"
se excreta en la leche materna en una cantidad insignificante y no se han observado efectos adversos, ni a largo ni a corto plazo, en los lactantes.

De hecho,
el 90% de los medicamentos que hoy en día se utilizan, son compatibles con la lactancia y en el caso del 10% restante, existe una alternativa igual de válida. Por lo tanto,
no hay razón para interrumpir tu lactancia en caso de tener que tomar medicamentos.
Si tenemos un parto por cesárea, la leche tardará más en subir que si tenemos un parto vaginal
Existe un mito muy extendido que dice que
la leche tarda más en subir, cuando el parto es una cesárea, en lugar de parto vaginal, y no; no es así. Esta afirmación, de hecho, tiene un error de base muy claro:
la subida de la leche no depende de cómo sea el parto, sino de cuándo se alumbre la placenta, cuándo comience nuestro bebé a mamar,
un buen agarre al pecho y de si se practica piel con piel inmediatamente tras el parto, pero nunca de cómo se ha desarrollado este.
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"Tu leche es agua", "tu leche no alimenta"
Otra frase muy repetida, y que puede llegar a hacernos mucho daño, es
"tu leche es agua" o
"tu leche ya no alimenta"... y es una frase además, que muchas veces puede causarnos un efecto de
pérdida de confianza e incluso,
sensación de fracaso... Y
nada más lejos de la realidad.
El reputado pediatra Carlos González, miembro del equipo de Criar con Sentido Común que atiende personalmente en
la Tribu CSC, y experto en lactancia materna, lo dice claro:
“la composición de la leche va cambiando a lo largo de la toma no te preocupes por la calidad de la leche: siempre es adecuada."

Está demostrado científicamente que
ninguna madre produce leche de "baja calidad". En países donde, por desgracia, existen situaciones de pobreza y desnutrición, esas madres amamantan a su hijos sin ningún problema. Sandra Iriarte, matrona y docente de la escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad mayor, afirma:
"No existe leche de mala calidad ya que su composición está determinada fisiológicamente, independiente de su color o textura."
La
leche materna es un
alimento totalmente personalizado para tu bebé, que se adapta a él, a sus necesidades y a cada etapa de su desarrollo. Es más, hay experiencias de mamás lactantes que sugieren que la leche materna cambia cuando el bebé está malito produciendo inmunoglobulinas, que son sustancias que actúan como
antibióticos naturales y que ayudan al bebé mientras se encuentre enfermo.
Es tan perfecta la leche que la naturaleza ha creado a partir de nosotras para nuestros hijos e hijas, que
ha sido imposible conseguir nada igual en un laboratorio porque es un
alimento vivo, que va cambiando a lo largo de la lactancia y que está
personalizada para tu bebé.