Mis primeros... pasos hacia la adicción al azúcar

Los niños de hoy están comiendo hasta 10 veces más azúcar de la máxima recomendable

Natalia Moragues7 min de lectura
Mis primeros... pasos hacia la adicción al azúcar
Quizás hayáis visto estos días por las redes lo mismo que he visto yo (en mi caso gracias a una foto del compañero Carlos Ríos @nutri_rivers): la imagen de un nuevo producto destinado a niños llamado "Mis primeros Lacasitos". Muchos pensamos en principio que era un fake. Lo parecía enteramente, pero no, lo cierto es que es real como la vida misma. La imagen no tardó nada en levantar expectación en Twitter y rápidamente Antonio R. Estrada, más conocido como @SinAzucarOrg (siguiendo en su línea de trabajo habitual) nos mostraba esta otra imagen:     La cosa ya cansa, la verdad. Primero fue Mi primer Danone, luego Mi primera galleta, luego Mi primer ColaCao, luego los Actimel Kids, y ahora esto…     Cada vez nos encontramos con más productos de alimentación destinados a niños. Esto no tendría nada de malo si la diferencia fuera para bien (ingredientes escogidos especialmente por ser más saludables o nutritivos, recetas con menos sal y menos azúcar, etc.). Pero no. Lo que vemos, y eso es lo peor de todo, es que todos ellos son productos que no son saludables y mucho menos imprescindibles en su alimentación.

Creando los enfermos del mañana

Cada día, y digo cada día, me llegan familias nuevas a las consultas con hijos con sobrepeso u obesidad sin saber muy bien cuál es el motivo. Yo les explicaré cuál es: TODOS, y digo TODOS, consumen a diario productos ultraprocesados que no son recomendables para la salud y que favorecen la aparición de sobrepeso y obesidad (por no hablar de la aparición de enfermedades metabólicas y cardiovasculares a medio/largo plazo). Niños que toman ColaCao todas las mañanas, que consumen galletas en el desayuno o en la merienda, que comen yogures azucarados de postre, zumos de frutas envasados… un sinfín de productos cargados de azúcar que hacen que estos niños superen con creces, cada día, las recomendaciones de ingesta máxima de azúcar libre de la OMS.    

Cómo pasarte de azúcar siendo niño casi sin darte cuenta

Vamos a verlo con un ejemplo: y para ello voy a hacer uso de las magníficas fotografías de @sinazucar.org, que son muy clarificadoras. Desayuno: leche con ColaCao + 2 magdalenas     Media mañana: paquete de galletas dinosaurio + batido     Almuerzo: postre yogur     Merienda: palmera de chocolate     Cena: natillas     En este ejemplo encontramos un total de 68 Azucarillos, lo que equivale a 272 g de azúcar libre (y esto sin contar los refrescos que se puedan consumir en las comidas, que hay niños que no beben agua). ¿Se ve así más claro? La OMS recomienda consumir como máximo 25 g de azúcar libre al día en adultos (los niños deberían consumir aún menos) pero a nuestros niños les estamos dando, en muchos casos, 10 veces más (el consumo máximo de azúcar recomendado en niños oscilaría entre 10, 15 y 20 g según la edad).

¿Y por qué los padres les dan estos productos a sus hijos si son tan malos?

Pues es muy sencillo: Porque no lo saben. Desconocen el riesgo que supone el consumo frecuente de estos productos, desconocen que todos estos productos destinados a los niños sean tan perjudiciales para su salud: ¿Cómo un zumito de frutas va a ser malo, si mi madre me hacía un zumo cada día? ¿Y cómo los cereales de desayuno van a entrañar tanto riesgo, si son de toda la vida? ¿Cómo un producto que se llama Mi primera galleta, que viene en este bonito envase, puede ser malo, si es para bebés? Pues lo son, señores y señoras: estos productos no son recomendables.

Mis primeros pasos hacia la obesidad y la enfermedad

Mi primer yogur     Mi primera galleta     —Espera, espera… ¿Estás diciendo que un producto que comercializa una marca de papillas y que pone desde los 4 meses… no es saludable? —Pues no, no lo es. Es más, las recomendaciones de ingesta de azúcar hasta el año de vida es de “cero” y a partir del año evitarla tanto como sea posible. Poco a poco las recomendaciones suben hasta los 25 g/día como máximo en adultos, que se alcanzan enseguida. —Entonces, si la recomendación de tomar azúcar es cero hasta el año…. ¿Por qué se comercializan estos productos? —Porque pueden, porque no hay ninguna ley que lo prohíba, porque estamos totalmente desamparados ante la comercialización de productos cargados de azúcar y grasas nocivas con mensajes llamativos y estamos sometidos el bombardeo de información sesgada por parte de la industria alimentaria. No tenemos una ley que nos ampare, que nos proteja, “nos venden lo que quieren y como quieren” (Podéis ver en detalle el análisis de “Mi primer ColaCao” de la manos de Julio Basulto en este enlace).   Descubre cómo "traducir" las etiquetas de lo que compras para que no te engañen, con este Seminario Online.   Y esto ha llegado ya a unos niveles alarmantes, a unos niveles en los cuales ya se ha “Normalizado” que un niño desayune “ColaCao y galletas” y lo peor de todo es que ya es normal incluso cuando el niño ni siquiera tiene un año, que ya tome Mi primera galleta (ultraprocesado con azúcar), yogures de bebé (ultraprocesados con azúcar) y pronto Mi primer colacao (casi un 40% de azúcar).     ¡Ah! y Mis primeros ¡Lacasitos! Azúcar y más azúcar (lo del riesgo de atragantamiento lo dejamos para otro día si eso…). Y encima tienen el valor de poner en el envase "Sin aceite de palma". ¡Que de cada 100 gramos de producto 69,5 gramos son azúcar!

Veo niños por los parques…

En ocasiones, que digo en ocasiones… ¡a diario! Veo niños en los parques comiendo galletas, ositos rellenos de chocolates, jugando con su bolsita de Mini chips ahoy en la mano… y se ve como algo normal. ¿Y la fruta? ¿Dónde nos la hemos dejado? ¡Ah claro! Que hay que pelarla y como al niño le gustan tanto las galletas, se las come bien y además algunas de ellas están aparentemente “avaladas” por la AEP pues mejor le doy eso… y así vamos. Con las papeleras de los parques y los coles atestadas de envases de batidos, zumos y paquetes de galletas y muy pocas cáscaras de plátano o mandarina (que son fáciles de pelar incluso en el parque, por cierto).

Nos han comido el tarro

Así, tal cual, nos han comido el tarro. Comemos lo que quieren que comamos, tenedlo claro, no son decisiones solo nuestras, estamos totalmente influenciados y sugestionados. Os recomiendo la lectura de este documento de “Justicia Alimentaria” llamado “Mi primer veneno”.

La falta de actividad (hace 10 años)

Hace 13 años, cuando comencé a trabajar en consulta y llegaban niños con problemas de sobrepeso u obesidad las causas de este sobrepeso eran diferentes de las de ahora. Antes el principal problema era la falta de actividad física (que también a día de hoy es factor influyente en el sobrepeso, no digo que no). Pero hace 13 años no disponíamos en el supermercado de la enorme variedad de productos para niños que nos encontramos a día de hoy. De hecho, los niños comían algo mejor que ahora. Las tasas de obesidad infantil se han incrementado notablemente desde entonces y gran culpable de ello es el consumo exacerbado de este tipo de productos de los que vengo hablando.

Ningún producto alimentario  destinado para niños es recomendable

Así de simple. Si queréis que vuestros hijos coman sano desde pequeños dadles comida de verdad desde pequeños. Comprad en el mercado, que allí estamos más lejos de la influencia de los productos ultraprocesados; dadles fruta cuando quieran algo dulce;  acostumbradlos desde pequeños al sabor de la comida real, no modifiquéis su paladar haciéndolos adictos a la comida endulzada y ultraprocesada. Un niño pequeñito que aún es un bebé no debería consumir más de 5-10 g de azúcar libre al día (tirando por lo alto, recordad que hasta el año el consumo recomendado es cero). Con cualquiera de estos productos ya nos estamos pasando.     La próxima vez que veáis un producto que se llame “Mi primer…” o "No sé qué Kids", pensad que el consumo de esos productos no es saludable para vuestros hijos y que, además, modifica su paladar acostumbrándolos al dulce, haciéndolos esclavos de ese sabor, para que cada año que pase el consumo de azúcar aumente hasta el punto que hemos visto anteriormente, con casi 300 g de azúcar al día (un menú bastante frecuente). La educación nutricional comienza desde la infancia. Da a tus hijos comida real desde que empiezan con la alimentación complementaria y huye de este tipo de productos diseñados especialmente para bebés, que les harán más mal que bien.