¡Hola mamá, por fin juntos! Nueve meses esperando, tú y yo, a que llegue este momento, y por fin he podido pasar
unas horas contigo y disfrutar de tu tacto, de tus caricias, de tu latido desde el exterior, de tu olor y de tu sabor.
No sé cómo explicarlo pero,
¡es exactamente como lo esperaba! Supongo que esos nueve meses dentro de ti me han ayudado a conocer un montón de características que luego se repiten en el exterior, y por eso en tu pecho, en contacto contigo, estoy en mi hogar.
Me he dado cuenta además de ello al sentir tu ausencia: en brazos ajenos, amorosos, pero aún desconocidos, me doy cuenta
de lo importante que es estar contigo, y de todo lo que tengo aún por descubrir y a cuántas personas tengo que conocer. Una que dice que es papá, y huele muy diferente a ti; otra que dice que es la abuela, y también huele muy diferente; un tal abuelo, que me sostiene temblorosa pero amablemente…
¡Tantos estímulos tan diferentes!
Aún no me hago a ellos, lo siento. Y por eso cuando estoy mucho rato sin ti lo paso mal, y luego por las noches estoy más nervioso, y me despierto más veces, y lloro. Poco a poco… dame tiempo. Pero es lo que quiero decirte,
contigo todo es diferente, porque no tengo que preocuparme de nada.
"No dejes que te use de chupete"
Estos días he oído que
te lo dicen mucho… no sabía muy bien a qué se referían hasta que he visto a otros bebés con uno en la boca. Incluso he visto cómo a uno se le caía al suelo, luego lo lavaban bajo el grifo y se lo volvían a poner en la boca, pero con una cadena enganchada a su ropa. Así he podido fijarme en que es algo que debe ser blandito y cuyo objetivo es que un bebé lo pueda ir succionando para calmarse.
Ya sabes: venimos con
un fuerte reflejo de succión; un instinto que nos asegura la supervivencia, porque es la manera en que conseguimos el alimento:
succionando.
Esta succión
nos proporciona también tranquilidad, calma, placer... y supongo que por eso muchas madres y muchos padres ofrecen el chupete a sus bebés cuando no pueden ofrecerle teta, o si un bebé no toma teta.

Pero en mi caso, yo que sí tomo pecho, y estoy muy de acuerdo con ellos:
no dejes que te use solo como un chupete, porque si así fuera, te llevaría todo el rato en mi boca, te dejaría caer al suelo al ponerme a llorar o cuando me cansara, te meterían debajo del grifo, te engancharían a mi ropa con una cadena y te sustituirían cada dos o tres meses cuando te vieran pegajosa y agrietada... Ah, y solo serías algo para succionar.
Y nada más.
Y para mí, el momento de mamar es mucho más:
es el momento de estar contigo de nuevo. De olerte, de tocarte, de sentirte, de impregnarme de ti, de volver a ser uno tú y yo, como éramos desde el principio, desde ese día que descubriste que dentro de ti empezaba a crecer, célula a célula. Es lo que me conecta de nuevo a
la esencia de mi propia vida, a la persona que me ha hecho existir, l
a que me ha hecho y me hace ser.
La succión afectiva
Algunas veces mamaré para comer, y otras no. Hay gente que lo diferencia en
succión nutritiva y
succión no nutritiva, y cada vez más gente lo diferencia en
succión nutritiva y
succión afectiva. ¡Y te dicen que la segunda no es importante y que es mejor que la haga con un chupete!
¡Qué ignorantes!
Por eso te lo digo, mamá. No los escuches. No saben. No entienden.
No me entienden. Necesito tu leche, porque es mi alimento, pero
sobre todo te necesito a ti. Incluso cuando no tengo hambre, ese momento de succión afectiva, ese momento de unión, es
tan importante para mí como cuando estoy comiendo.
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Porque en ese momento vuelvo a
la raíz de mi existencia; te huelo, te siento, te abrazo, me abrazas, te miro, me miras y hasta soy capaz de cerrar los ojos y dejarme llevar al descanso. Y sonrío, en sueños, enseñándote mis encías, soñando que estaremos siempre así, y
en ese momento sé que estoy a salvo, seguro, feliz, y que juntos podremos hacer cualquier cosa.
Si yo te usara como quien usa un chupete, succionándote sin más,
los dos nos perderíamos lo más increíble de estar juntos.
Así que si vuelven a decírtelo, no te cortes, puedes decirles algo como: “No me insultes. Lo que está haciendo, lo que estoy haciendo,
es mucho más importante que la función de un chupete. Aun cuando esté en la teta sin comer,
el chupete es el sustituto de la teta, y no al revés. Y no solo de la teta:
"el chupete es mi sustituto, y sinceramente, no veo comparación posible”.
Que ojo, mamá: a falta de pan, buenas son tortas. Pero si me lo acabas dando, que sea porque tú quieres y yo quiero, y
no porque sea mejor que estar contigo.
Eso jamás.
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