Primero el Congreso, ahora el Senado
Un centenar de esterilizaciones al año
Según datos de Cermi, alrededor de un centenar de personas son esterilizadas en España cada año. Y la mayoría son mujeres. Por lo que este paso dado por el Estado permite acabar con una doble discriminación de estas personas, por tener una discapacidad y por ser mujeres. Y no solo eso.
Además, se trata de una realidad muy invisibilizada y de la que apenas se habla. No hay cifras ni estudios oficiales, excepto los datos que ofrecen las propias organizaciones de personas con discapacidad. A ello, se suma que muchas mujeres ni siquiera saben que las están esterilizando porque se les aplica inyecciones o parches sin su consentimiento, según denuncian desde Cocemfe (entidad de la que depende Cemudis).
En muchas ocasiones las esterilizaciones responden a peticiones de la propia familia, que seguramente no lo hace con mala intención. Sin embargo, desde las organizaciones de personas con discapacidad, lo entienden como un abuso hacia esas personas a las que supuestamente tratan de proteger. Existe, además, cierto respaldo de gran parte de la sociedad. ¿Por qué?
En un informe de Cermi Mujeres sobre este problema, se apuntan muchos mitos como el que esa esterilización se hace por el "bien" de la sociedad, la comunidad o la familia, y que la mujer con discapacidad tendrá dificultades para cuidar a su hijo o que este tendrá a su vez una discapacidad; que estas mujeres son incapaces de tener y cuidar a un niño, pese a que existen (afortunadamente) muchos ejemplos de que esto no es verdad; o que se hace 'por su bien', sobre todo en el caso de las mujeres con discapacidad intelectual... El problema, quizás, es que se sigue viendo a estas mujeres como personas sin derechos a ser madre, a ser adultas, a decidir.
Sin embargo, la esterilización forzosa es contraria a la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, que España ratificó en 2008. Hace 12 años. Además, el Convenio de Estambul sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres, en vigor en nuestro país desde el 2014, en su artículo 39 tipifica las esterilizaciones forzosas como delito. En España, sin embargo, se han seguido realizando hasta ahora.
Queda camino todavía para la igualdad de las mujeres con discapacidad
Desde Cocemfe también resaltan que para acabar con la esterilizaciones no consentidas es necesario reformar el Código Civil porque para que la justicia pueda autorizar la esterilización es necesario que antes se incapacite civilmente a la persona. En julio, el Consejo de Ministros remitió a las Cortes Generales un proyecto de ley civil y procesal para el apoyo a las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica. Busca conciliar el Derecho Civil español con la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Ahora está en trámite parlamentario. Si sale adelante, será otro hito para este colectivo.
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En el día a día, las madres con discapacidad tienen otras batallas cotidianas pero también poco visibles para la sociedad en general, como es la accesibilidad en las áreas de Maternidad de los hospitales; las dificultades en el seguimiento del embarazo; o el tipo de parto porque, por lo general, se impone la cesárea programada frente al parto natural.
Batallas a las que hay que sumar las que tenemos todas las demás, como la conciliación familiar. Pero son batallas en las que la empatía, la compresión y el apoyo por parte de familia y amigos no solo son necesarios sino imprescindibles. Una Tribu que acompañe y luche junto a ellas permitirá otro paso hacia la igualdad de todas las mujeres.
