10 Motivos para no decir a los niños que los Reyes Magos están mirando

Por qué hay que acabar con los chantajes en Navidad

Armando BastidaArmando Bastida6 min de lectura
10 Motivos para no decir a los niños que los Reyes Magos están mirando

Con la llegada de las fiestas navideñas vuelven las tradiciones, los rituales y las costumbres propias de estas fechas. Hay quien vive la Navidad con auténtica devoción… y quien cuenta los días para que llegue el 7 de enero y todo vuelva a la normalidad.

Nos guste más o menos, diciembre llega con reuniones familiares, comidas de empresa, luces de colores, villancicos y regalos. Y con todo ello, también regresan ciertas frases que se repiten casi de forma automática año tras año.

Una de las más habituales es:

“Pórtate bien, que los Reyes Magos te están mirando”.

Pero… ¿es una buena idea?

Tradiciones navideñas

En casi todas las culturas existen personajes envueltos en un halo mágico que visitan las casas para repartir regalos a los niños y niñas.

En España, tradicionalmente, son Papá Noel y Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente quienes traen los regalos la noche del 5 al 6 de enero, una tradición cristiana que rememora la adoración al niño Jesús.

En otros países encontramos figuras similares:

  • La Befana, en Italia, que vuela en su escoba repartiendo dulces.
  • San Basilio, en Grecia, que deja regalos el primer día del año.

Todas estas tradiciones comparten algo en común: la magia, la ilusión… y casi siempre un condicionante.

Si te portas mal los Reyes Magos te traerán... ¿carbón?

En muchas familias, los regalos se presentan como la recompensa a un año entero de “buen comportamiento”: “Si te portas bien, los Reyes te traerán regalos", “Como sigas así, te traerán carbón", “Baja del sofá, que los Reyes te están mirando".

¿Quién no ha escuchado alguna de estas frases en su infancia? ¿Quién no recuerda esa sensación, entre inquietante y poderosa, de sentirse observado?

A día de hoy, muchas familias siguen recurriendo a ellas porque funcionan rápido. Consiguen que el niño obedezca sin rechistar. Pero la pregunta importante es otra: ¿Deberíamos usarlas?

Diez motivos para dejar de decir que "los Reyes te están mirando"

1. Los regalos no deberían ser el motivo para actuar correctamente

En la Tribu CSC hablamos muchas veces de la importancia de no condicionar los regalos a la conducta. Cuando condicionamos los regalos al comportamiento, enseñamos que hacer las cosas bien tiene premio. Y si no hay premio, ¿para qué hacerlo?Después no debería sorprendernos que pidan algo a cambio de recoger, ayudar o cumplir una norma. Si la motivación es externa, cuando desaparece el incentivo también desaparece la conducta.

Y recordemos algo importante: el año tiene once meses más después de Navidad.

2. Es fácil caer en la manipulación

Es una herramienta tan efectiva a corto plazo que acabamos usándola para todo: “Recoge rápido, que los Reyes están mirando", “Hazme caso, que si no…”

Ni siquiera damos la oportunidad de cooperar. Y educar no es conseguir obediencia inmediata, sino enseñar a convivir, no a someterse.

3. Les enseñamos a esconderse cuando se equivocan

Cuando el mensaje es “pórtate bien porque te miran”, lo que estamos transmitiendo es que lo importante no es lo que haces, sino que no te pillen.

No fomentamos valores, fomentamos miedo al castigo o al juicio externo. Y eso no construye conciencia, solo vigilancia.

4. Es mentira... y nos hace perder credibilidad

Los regalos ya están comprados, envueltos y escondidos en un armario. La amenaza no se va a cumplir. Y los niños no son tontos. Si decimos algo que sabemos que no vamos a cumplir, nuestra palabra pierde valor.

Si no vas a cumplirlo, no lo digas. Y si vas a cumplirlo… quizá merezca la pena seguir leyendo.

5. Las comparaciones son injustas

No todos los niños reciben lo mismo. No todas las familias pueden regalar lo mismo. Decir que los regalos dependen del comportamiento puede generar pensamientos muy dolorosos:

“Yo me he esforzado mucho y a mi vecino, que es un holgazán que nunca obedece le han traído más”. “¿Será que los Reyes son injustos?”. “¿Será que yo soy peor?”. "¿Qué sentido tiene esforzarme?".

La lógica infantil no entiende de contextos económicos ni decisiones familiares.

6. Traspasamos nuestra responsabilidad como adultos

¿Dónde quedamos madres y padres? ¿De verdad vamos a pasarles el testigo educativo a los Reyes Magos solo porque estamos cansados o porque es diciembre?

Los Reyes están para traer ilusión. Educar sigue siendo cosa nuestra.

7. El fin no justifica los medios

Queremos que dejen de saltar, que recojan, que hagan los deberes… Y sí, la vida va deprisa, estamos cansados y estresados. Pero eso no justifica el uso de amenazas.

¿Usaríamos el chantaje con nuestra pareja? ¿Con una compañera de trabajo? Si apostamos por una educación respetuosa, estas frases merecen una reflexión.

8. Convertimos la magia en vigilancia

La infancia vive una etapa preciosa de pensamiento mágico. Dura poco. Antes o después, llegará el pensamiento lógico y las preguntas.

¿De verdad queremos que ese personaje mágico sea un vigilante al que temer, en lugar de alguien al que esperar con ilusión? La magia no necesita amenazas para existir.

9. Podemos dañar su autoestima sin darnos cuenta

“Siempre te portas mal”. “Así no te van a traer nada”. “Vas a acabar en la lista de los niños malos”.

Cuando repetimos estos mensajes, ayudamos a construir una identidad negativa. Y los niños acaban comportándose como creen que son. Pensar “soy malo” no es una buena base para una autoestima sana. Y es muy diferente "a veces hago las cosas mal porque me equivoco, como todos" que "siempre hago las cosas mal", y que "soy malo".Descubre cómo educar con respeto y sin gritos, lágrimas ni castigos, mediante la Disciplina Positiva en nuestro Curso Online "Educación Respetuosa y Disciplina Positiva" 

10. Acabarán sabiendo la verdad

Y cuando llegue ese momento, no sabemos cómo lo vivirán. No es lo mismo descubrir que te contaron una historia para crear ilusión… que descubrir que se usó para controlarte mediante miedo y amenazas.

Estamos a tiempo de que esa revelación no venga acompañada de decepción. Si os sirve como referencia, yo me sentí traicionado, minusvalorado, tonto, que me habían mentido y manipulado. Lo recuerdo como si fuera hoy porque recordé todas las veces que jugaron con mi ilusión avisándome de que estaba siendo observado. Y estuve enfadado con ellos bastante tiempo. Algo que debería haber sido bonito se convirtió, para mí, en todo ello.

"Esto se ha hecho toda la vida..."

Es cierto. Y la mayoría de personas lo hacen sin mala intención. Pero las ideas calan. Poco a poco. Gota a gota.

No se trata de dramatizar ni de pensar que una frase va a marcar una vida entera. Se trata de aspirar a algo más cuando hablamos de crianza.

Yo también quiero que mis hijos aprendan a convivir en sociedad. Pero quiero que lo hagan porque convivir en paz nos hace sentir bien, no porque alguien les vigila.

Los Reyes traerán más o menos regalos según los que les quepan en el saco. Porque tienen que repartir a muchos niños. Y nosotros podemos mantener la tradición sin recurrir al chantaje.

Podemos vivir unas Navidades con ilusión… y sin amenazas. Porque magia y respeto no están reñidos.

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