La comida rápida, contaminada con ftalatos
Curiosamente, no es a los alimentos a los que se dirige el informe (patatas fritas, hamburguesas, batidos, pasteles, etc.), sino a lo que toca el alimento antes de comerlo. Las investigaciones muestran que los ftalatos, una clase de sustancias químicas asociadas con los plásticos, pueden desprenderse de los envoltorios, envases e incluso de los guantes de plástico que usan los manipuladores de alimentos.
Una vez consumidas durante el embarazo, las sustancias químicas pueden llegar al torrente sanguíneo, a través de la placenta y luego al torrente sanguíneo fetal.
"Cuando las mamás están expuestas a esta sustancia química, puede atravesar la placenta y pasar a la circulación fetal", manifiesta la Dra. Sheela Sathyanarayana, autora del estudio y pediatra de Medicina de la Universidad de Washington e investigadora del Instituto de Investigación Infantil de Seattle.Los investigadores reportaron que la sustancia química puede causar estrés oxidativo y una cascada inflamatoria dentro del feto. La literatura anterior ha indicado que la exposición a los ftalatos durante el embarazo puede aumentar el riesgo de bajo peso al nacer, parto prematuro y trastornos de salud mental infantil como el autismo y el TDAH. Además, se sabe, por investigaciones anteriores, que los ftalatos pueden afectar tanto al desarrollo futuro del niño (afectando incluso a su lenguaje) como a su salud futura (los fetos expuestos a ftalatos tienen, por ejemplo, peor función pulmonar y mayor riesgo de pubertad temprana, entre otras cosas).
Cuando se trata de comida rápida, los guantes usados por los empleados y los equipos o herramientas de almacenamiento, preparación y servicio pueden ser las principales fuentes de exposición.
Asimismo, tanto los ingredientes frescos como los congelados están sujetos a estas fuentes, sostiene Brennan Baker, autora del estudio e investigadora postdoctoral en el laboratorio de Sathyanarayana.
La comida ultraprocesada en el embarazo constituye el 38,6% de la dieta de las madres
Los investigadores encontraron que los alimentos ultraprocesados constituían entre el 10% y el 60% de la dieta de los participantes, o el 38,6%, en promedio. Asimismo, cada ingesta del 10% de alimentos ultraprocesados se asoció con una concentración 13% mayor de ftalato de di(2-etilhexilo), uno de los ftalatos más comunes y dañinos.
Los alimentos ultraprocesados, según los investigadores, se elaboran principalmente a partir de sustancias extraídas de alimentos como aceites, azúcar y almidón; pero han cambiado tanto debido al procesamiento y la adición de químicos y conservantes para mejorar su apariencia o vida útil que son difíciles de reconocer a partir de su forma original. Estos incluyen, por ejemplo, mezclas para pasteles envasadas o patatas fritas, panecillos para hamburguesas y refrescos envasados.
En mayor riesgo las madres con problemas socioeconómicos: Los investigadores piden más legislación
Según los investigadores, este es el primer estudio que identifica los alimentos ultraprocesados como un vínculo entre la exposición a los ftalatos y los problemas socioeconómicos que enfrentan las madres. La vulnerabilidad de las madres podría deberse a dificultades financieras y a vivir en "desiertos alimentarios", donde es más difícil obtener alimentos frescos y saludables y el transporte a mercados distantes no es realista."Aquí no culpamos a la persona embarazada", dijo Baker. "Necesitamos llamar a los fabricantes y legisladores para que ofrezcan alternativas, y aquellos que tal vez no sean aún más dañinos".
La alternativa: Buscar alimentos naturales o, en su defecto, productos con la menor cantidad de ingredientes posible
Si estás embarazada, es deseable pensarse dos veces el comer una hamburguesa que no sea casera o comprar un pastelito envasado. Sathyanarayana incide en que las embarazadas deberían intentar evitar los alimentos ultraprocesados tanto como puedan y buscar frutas, verduras y carnes magras. La lectura de las etiquetas de los productos también es importante, señala la experta."Busque la menor cantidad de ingredientes y asegúrese de poder entenderlos", aconseja. "Esto se aplica incluso a los 'alimentos saludables', como las barritas de desayuno. Vea si está endulzado con dátiles o si contiene una letanía de grasas y azúcares".
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