Cómo ayudar a tu bebé a dormir seguro y fresco en verano: recomendaciones para las noches de calor

Los expertos recomiendan evitar tanto el calor excesivo como el frío intenso.

Redacción CSC5 min de lectura
Cómo ayudar a tu bebé a dormir seguro y fresco en verano: recomendaciones para las noches de calor

Descubre cómo ayudar a tu bebé a dormir de forma segura durante las noches de verano. Temperatura, ropa, ventilación, colecho, hidratación y medidas para prevenir el sobrecalentamiento.

Dormir con calor no es fácil... tampoco para los bebés

Las noches de verano pueden convertirse en un auténtico desafío para muchas familias. Si los adultos tenemos dificultades para conciliar el sueño cuando hace calor, los bebés también pueden sentirse incómodos, sudar más de lo habitual y despertarse con mayor frecuencia.

Sin embargo, cuando hablamos de bebés, la prioridad no es únicamente que duerman cómodos. También es fundamental que duerman de forma segura. Y eso implica encontrar un equilibrio entre evitar el calor excesivo y no introducir elementos que aumenten el riesgo de asfixia o de accidentes durante el sueño.

El calor puede afectar al sueño del bebé

La temperatura corporal influye directamente en la capacidad para dormir. Para conciliar el sueño, nuestro organismo necesita disminuir ligeramente su temperatura interna.

Cuando el ambiente es demasiado cálido, este proceso se dificulta y pueden aparecer: despertares más frecuentes; sueño más superficial; irritabilidad; sudoración; y sensación de incomodidad.

Por eso durante el verano conviene prestar especial atención al ambiente donde duerme el bebé.

La habitación debe estar fresca, pero sin excesos

Los expertos suelen recomendar mantener una temperatura agradable y evitar tanto el calor excesivo como el frío intenso. No es necesario convertir la habitación en una nevera. Lo importante es favorecer un ambiente ventilado y confortable.

Algunas medidas útiles son:

  • Bajar persianas durante las horas de más sol.
  • Ventilar a primera hora de la mañana y por la noche.
  • Utilizar ventiladores para mover el aire.
  • O recurrir al aire acondicionado, evitando que el flujo de aire incida directamente sobre el bebé.

Menos ropa suele ser mejor que demasiada ropa

Uno de los errores más frecuentes durante el verano es pensar que el bebé necesita estar muy tapado para dormir. En realidad, el sobrecalentamiento es una de las situaciones que debemos evitar. Durante las noches cálidas suele ser suficiente con:

  • un body ligero;
  • un pijama fino de algodón;
  • o incluso solo el pañal en los días más calurosos, dependiendo de la temperatura ambiental.

Los tejidos naturales y transpirables, como el algodón, ayudan a disipar mejor el calor.

Cómo saber si tiene calor

Muchas familias tocan las manos o los pies del bebé para comprobar su temperatura. Sin embargo, esas zonas pueden estar más frías sin que exista ningún problema. Lo más útil suele ser tocar la nuca, el cuello, el pecho o la espalda.

Si el bebé está sudoroso, húmedo o muy caliente al tacto, probablemente necesite menos ropa o un ambiente más fresco.

Sueño seguro: las mismas normas también en verano

Cuando hace calor puede resultar tentador retirar algunas medidas de seguridad. Sin embargo, las recomendaciones de sueño seguro siguen siendo las mismas durante todo el año. Los bebés deben dormir:

  • boca arriba;
  • sobre una superficie firme;
  • sin almohadas;
  • sin cojines;
  • sin protectores acolchados;
  • sin peluches;
  • y sin mantas sueltas.

Estas medidas ayudan a reducir el riesgo de accidentes relacionados con el sueño y el síndrome de muerte súbita del lactante.

Compartir habitación sí, compartir cama requiere precauciones

Diversas organizaciones recomiendan que el bebé duerma en la misma habitación que sus cuidadores durante los primeros meses de vida, ya que esta medida se asocia con una reducción del riesgo de muerte súbita.

En cuanto al colecho, si la familia decide practicarlo, es importante seguir estrictamente las recomendaciones de seguridad:

  • colchón firme;
  • ausencia de almohadas, edredones y peluches cerca del bebé;
  • no fumar;
  • no haber consumido alcohol o medicamentos sedantes;
  • y evitar situaciones de cansancio extremo.

Una rutina tranquila también ayuda

El calor no solo afecta al cuerpo, también puede dificultar la relajación necesaria para dormirse. Por eso mantener una rutina calmada antes de acostarse puede resultar especialmente útil:

  • un baño templado;
  • un masaje suave;
  • un cuento;
  • una canción;
  • o unos minutos de contacto tranquilo.

No se trata de seguir un ritual perfecto. Se trata de ofrecer señales predecibles que ayuden al bebé a entender que llega el momento de descansar.

¿Hay que despertar al bebé para darle agua?

En los menores de seis meses alimentados exclusivamente con leche materna o fórmula, normalmente no es necesario ofrecer agua adicional, incluso en verano, salvo indicación médica específica.

Lo importante es asegurar tomas frecuentes y observar signos de buena hidratación (si moja el pañal varias veces al día). La leche sigue siendo su principal fuente de líquidos.

Señales de que el bebé puede estar pasando demasiado calor

Conviene consultar con un profesional si aparecen síntomas como:

  • somnolencia excesiva;
  • irritabilidad intensa;
  • dificultad para despertarlo;
  • fiebre sin causa aparente;
  • disminución importante de pañales mojados (deshidratación);
  • respiración rápida;
  • u otros signos de deshidratación.

Aunque son situaciones poco frecuentes, es importante conocerlas. En la Tribu CSC cuentas con un equipo de expertos/as en salud materno-infantil que puede ayudaros a recorrer el camino de la crianza con apoyo, y con mayor seguridad y confianza.

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