La
Revista de Psiquiatría Infanto-Juvenil ha publicado recientemente el
primer caso clínico del mundo de
un adolescente que necesitó hospitalización durante dos meses para superar su
adicción a los videojuegos, concretamente al famoso
Fortnite. El joven, de 15 años, se refugió en este juego online
tras la muerte de su madre por cáncer y tras verse superado por
las exigencias académicas de su instituto.
El caso pone sobre la mesa
la necesidad de establecer límites en el uso de videojuegos y pantallas y cómo
las conductas adictivas pueden esconder otro tipo de problemas más profundos.
Abordaje multidisciplinar y hospitalización por la adicción a los videojuegos
El caso viene recogido en el volumen 38 de esta revista bajo el título
"Adicción al Fortnite con necesidad de desintoxicación hospitalaria" (página 61). Lo firman investigadores del equipo provincial de Castellón, la Universitat Jaume I y el Hospital General Universitario.
En él, narran el caso de
un joven de 15 años con una grave adicción a este videojuego, hasta el punto de que
su comportamiento estaba cambiando:
se aislaba en su dormitorio, rechazaba las relaciones sociales, tenía escaso interés por su entorno. Además, tenía
alteraciones del sueño y había
descuidado quehaceres diarios como la higiene personal. No solo eso, también había pasado de tener un rendimiento escolar alto a
faltar continuamente a clase.

Según cuentan los autores, se determinó un
"abordaje multidisciplinar", pero en un principio resultaba "imposible" de cumplir por "mal uso del tiempo". El adolescente
pasaba horas y horas con el videojuego, incluso noches en vela; y llegó a mostrarse agresivo. Así que
finalmente se optó por su hospitalización. Aquí sí se adaptó a las restricciones, aunque fue necesario abordar su insistencia en hablar continuamente del juego.
También necesitó medicación.
El joven
siguió en tratamiento una vez salió del hospital. Se le permitió el
uso del móvil solo para relacionarse con amigos y sigue teniendo restringido su uso para videojuegos.
Un titular llamativo que necesita explicación
El caso ha copado
múltiples titulares en los medios de comunicación porque es
el primer caso clínico mundial y porque la frase
"adicción a los videojuegos" es muy llamativa. Además, se trata de
un videojuego muy conocido al que juegan muchas personas famosas, que incluso cuelgan sus partidas en redes. Sin embargo,
la psicóloga de la Tribu CSC Mamen Bueno rechaza que se trate de una adicción a los videojuegos, sino que está provocada por el contexto.
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El joven había perdido a
su madre que murió de cáncer un año antes y, además, debido a sus buenos resultados académicos,
le cambiaron a un grupo de alumnos avanzados. Esto puso el
nivel de exigencia académica muy alto.
"Jugar horas y horas a un videojuego, igual que comer o dejar de hacerlo, o preocuparse únicamente por la imagen o estar enganchado a las redes sociales son conductas evitativas que permiten a la persona no tener que pensar. Son conductas que impiden conectar con el ahora, ya que este a veces es muy doloroso. No hablaría de adicción, sino más bien de negligencia por una falta de acompañamiento en ese duelo o por no tener una estructura que lo llevara a esa situación", explica nuestra psicóloga.
Calificarlo de adicción a los videojuegos es responsabilizar al adolescente
Se trata, pues, de un caso complicado y que entraña dificultades a la hora de buscar responsables. Para nuestra psicóloga
no hay que echar la carga sobre los cuidadores,
"que no han podido o sabido acompañarlo ni han sabido leer las señales. Tal vez no estaban disponibles o simplemente tenían que lidiar con su propio dolor".
Lo que
sí ha podido fallar es el entorno que ha favorecido el abuso de un videojuego. Y
también la falta de control y acompañamiento en el uso de esos juegos. "
Es posible que su cerebro no esté preparado y por eso es necesario saber qué compramos y dejamos a nuestros hijos. Porque el uso de un dispositivo puede ser peligroso para un menor si no les acompañamos o imponemos medidas de control oportunas", añade Mamen Bueno.
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Para Bueno
es un error calificar a este adolescente como ejemplo de "adicción a los videojuegos" porque
"pone de algún modo la responsabilidad en él, y no en las circunstancias que lo han llevado ahí, como la falta de regulación emocional y de acompañamiento, la presión social o la exigencia académica".
El propio artículo reconoce la existencia de
un debate en la sociedad científica sobre si el uso problemático de las nuevas tecnologías suponen una patología adictiva en sí misma o si es un problema novedoso afectado por
factores de riesgo, como retraimiento social, síntomas depresivos o problemas sociofamiliares.
El videojuego como factor de riesgo de enfermedades mentales
Los autores del artículo afirman que
el videojuego "no supone un problema en sí mismo". De hecho, "su uso adecuado" puede
"conllevar beneficios a nivel educativo, a nivel social e incluso puede ser terapéutico en algunos entornos". Pero las consecuencias negativas por su uso inadecuado "son crecientes".

Hay estudios que consideran
el juego como un factor de riesgo para la salud tanto física como mental.
La adicción a los videojuegos se incluye en la lista de enfermedades mentales de la OMS desde 2018. Hay que tener en cuenta que además, insisten los autores, el impacto del uso de videojuegos se produce en un
momento de maduración de la corteza prefrontal (adquisición de control de las funciones ejecutivas de la conducta) y eso
provoca más inestabilidad en los jóvenes.
El artículo concluye que debido
al gran impacto generado por el videojuego Fortnite en los últimos años,
"es necesario prestar atención a los comportamientos de los usuarios menores de edad entre los que su uso está muy extendido. No se deben banalizar las posibles señales de alarma detectadas en el ámbito familiar, sino ser ágiles para discernirlas observando al menor con atención y buscar ayuda especializada".
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Es necesario, por tanto, que los padres
supervisemos el uso que hacen los menores de las pantallas. Y que establezcamos
límites claros y bien definidos para que nuestros hijos inviertan su tiempo en todo tipo de actividades. También se debería huir de permitir dispositivos tecnológicos en las habitaciones. Mejor actividades
en espacios comunes y con la participación de toda la familia.
Si tenéis dudas sobre
cuáles son las señales de alarma que hay que saber identificar, o sobre cualquier otro tema relacionado con la salud física o mental de vuestros hijos, sus hábitos o cómo establecer límites de forma firme pero respetuosa, podéis
consultar online a los
miembros de nuestro equipo durante todo un
mes gratis en la
Tribu CSC.