Un estudio reciente publicado en la revista Allergy y que realizó un seguimiento a casi 700 niños españoles durante un promedio de 3,4 años como parte del proyecto SENDO (Seguimiento del Niño para un Desarrollo Óptimo).
Los resultados exponen que los niños que consumen más alimentos ultraprocesados presentan un riesgo mucho mayor de desarrollar asma. Descubre qué son los ultraprocesados y cómo pueden afectar a la salud respiratoria infantil.
¿Puede la alimentación influir en el riesgo de asma infantil?
Cuando pensamos en el asma infantil, solemos relacionarlo con factores como la genética, las alergias, la contaminación o las infecciones respiratorias. Y es cierto que todos ellos desempeñan un papel importante, pero cada vez más investigaciones apuntan a otro factor que durante mucho tiempo ha pasado desapercibido: la alimentación.

Un nuevo estudio ha encontrado que los niños con un mayor consumo de alimentos ultraprocesados presentan un riesgo significativamente superior de desarrollar asma. De hecho, los investigadores observaron que los menores con una ingesta más elevada de estos productos tenían casi cuatro veces más probabilidades de padecer esta enfermedad respiratoria que aquellos que consumían menos.
Aunque el estudio no demuestra una relación directa de causa y efecto, los resultados se suman a una creciente evidencia que vincula la alimentación moderna con diversos problemas de salud infantil.
Qué es exactamente un alimento ultraprocesado
El término ultraprocesado no significa simplemente que un alimento haya sido cocinado o transformado. Según la clasificación NOVA, los ultraprocesados son productos industriales elaborados a partir de ingredientes refinados y aditivos diseñados para mejorar el sabor, la textura, la conservación o el aspecto del producto.
Entre ellos encontramos con frecuencia refrescos y bebidas azucaradas; bollería industrial; snacks salados; cereales muy azucarados; golosinas; comida rápida; embutidos altamente procesados; platos precocinados; y muchos productos dirigidos específicamente al público infantil.
No todos los alimentos procesados son iguales. Pelar, congelar o pasteurizar un alimento también son formas de procesamiento. El problema aparece cuando el producto final contiene numerosos ingredientes industriales y desplaza a los alimentos frescos de la dieta habitual.
Un riesgo 4 veces superior
Los investigadores analizaron la alimentación y la salud respiratoria de niños en edad escolar. Tras ajustar diversos factores que también influyen en el riesgo de asma, observaron una asociación clara entre el consumo elevado de ultraprocesados y la aparición de síntomas asmáticos.
Los menores con mayor ingesta de estos productos mostraban un riesgo casi cuatro veces superior de desarrollar asma en comparación con quienes seguían patrones alimentarios más basados en alimentos frescos.
Los autores concluyen que una dieta rica en ultraprocesados podría contribuir al desarrollo de enfermedades respiratorias durante la infancia.
¿Cómo podría influir la alimentación en el asma?
Esta es una de las preguntas más interesantes. Aunque todavía se siguen investigando los mecanismos exactos, existen varias hipótesis plausibles. Los ultraprocesados suelen contener altas cantidades de azúcares añadidos; grasas de baja calidad; exceso de sal; aditivos alimentarios; y una menor cantidad de fibra.
Todo ello puede favorecer procesos inflamatorios en el organismo. Y el asma es precisamente una enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias.
Los investigadores creen que una alimentación capaz de aumentar la inflamación sistémica podría influir también en la inflamación pulmonar y en la aparición de síntomas respiratorios.

El intestino y los pulmones podrían estar más conectados de lo que pensamos
En los últimos años ha surgido un enorme interés por la relación entre la microbiota intestinal y la salud respiratoria. Los científicos hablan incluso del llamado eje intestino-pulmón.
La alimentación influye directamente sobre las bacterias que viven en nuestro intestino. Y estas bacterias participan en la regulación del sistema inmunitario y de los procesos inflamatorios.
Una dieta rica en alimentos frescos, frutas, verduras, legumbres y fibra favorece una microbiota diversa y saludable.
Por el contrario, los patrones alimentarios dominados por ultraprocesados parecen asociarse con una menor diversidad bacteriana y con alteraciones inmunológicas que podrían influir en enfermedades como el asma.
El problema no es un alimento concreto
Es importante evitar interpretaciones simplistas. El estudio no dice que un niño vaya a desarrollar asma por comer una bolsa de patatas fritas o una magdalena de vez en cuando. La cuestión está en el patrón global de alimentación.
Cuando los ultraprocesados ocupan una parte importante de la dieta diaria, suelen desplazar a otros alimentos más nutritivos. Es decir, el problema no es únicamente lo que entra. También es lo que deja de entrar.
Menos fruta. Menos verduras. Menos legumbres. Menos pescado. Menos alimentos frescos. Y eso puede tener consecuencias a largo plazo para la salud.
Los ultraprocesados ya se habían relacionado con otros problemas de salud
Este trabajo no aparece de la nada. Numerosas investigaciones previas han asociado un consumo elevado de ultraprocesados con:
- obesidad infantil;
- aumento de peso;
- enfermedades cardiovasculares;
- diabetes tipo 2;
- peor calidad nutricional de la dieta;
- y diferentes problemas de salud metabólica.
Ahora, la salud respiratoria se suma a la lista de áreas que preocupan a los investigadores.
Qué pueden hacer las familias
La buena noticia es que no se trata de perseguir la perfección, ni de eliminar para siempre cualquier producto procesado.
La evidencia actual sigue apuntando hacia recomendaciones bastante sencillas:
- ofrecer frutas y verduras diariamente;
- priorizar alimentos frescos;
- cocinar más en casa cuando sea posible;
- limitar refrescos y bebidas azucaradas;
- reducir la presencia habitual de bollería y snacks industriales;
- y fomentar patrones alimentarios equilibrados desde los primeros años de vida.

No se trata de prohibir. Se trata de que los ultraprocesados sean una excepción y no la base de la alimentación infantil.
En la Tribu CSC cuentas con un equipo de expertos/as en salud materno-infantil que puede ayudarte a resolver dudas y problemas. Podéis acceder a través de la web o descargar gratis la app de Criar con Sentido Común tanto para plataformas Apple como para plataformas Android, lo que os dará acceso una semana gratis para probar todas las ventajas de la membresía a la Tribu, realizar todos los cursos online disponibles y consultar a nuestros/as especialistas.
El mensaje importante
Este estudio sugiere que un elevado consumo de alimentos ultraprocesados podría asociarse con un riesgo mucho mayor de desarrollar asma infantil.
Aunque todavía hacen falta más investigaciones para comprender exactamente cómo se produce esta relación, los resultados refuerzan una idea que aparece una y otra vez en la literatura científica: la alimentación influye en mucho más que el peso corporal.
También puede afectar al sistema inmunitario, a la inflamación, a la microbiota y, posiblemente, a la salud respiratoria de nuestros hijos.
Y quizá eso nos recuerde algo importante: cuando hablamos de alimentación infantil, no estamos alimentando únicamente el crecimiento. También estamos influyendo en la salud presente y futura de nuestros hijos.


