Según una nueva investigación, el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados (AUP) no solo reduce la fertilidad masculina, sino que también ralentiza el crecimiento de los embriones en sus primeras etapas y reduce el tamaño del saco vitelino, esencial para el desarrollo embrionario temprano.
Lo que come el padre antes del embarazo también importa
Cuando una pareja busca un embarazo, gran parte de la atención suele centrarse en la mujer: su alimentación, sus hábitos, su salud, sus suplementos... Sin embargo, cada vez sabemos más sobre algo que durante años pasó desapercibido: la salud del futuro padre también influye en el embarazo y en el desarrollo del bebé.
Y la alimentación parece ser uno de los factores más importantes.

Un estudio reciente ha encontrado que los hombres que consumen mayores cantidades de alimentos ultraprocesados presentan peores resultados reproductivos y que este patrón alimentario podría influir incluso en las primeras fases del desarrollo embrionario.
Qué son exactamente los alimentos ultraprocesados
Los ultraprocesados son productos industriales elaborados a partir de ingredientes refinados y múltiples aditivos. Suelen contener azúcares añadidos; grasas refinadas; harinas muy procesadas; potenciadores del sabor; colorantes; emulsionantes; y conservantes.
Entre los ejemplos más habituales encontramos refrescos; bollería industrial; snacks; cereales azucarados; comida rápida; productos precocinados; postres industriales; bebidas energéticas.
No todos los alimentos procesados son problemáticos. Se puede pelar, lavar, cortar y congelar muchas hortalizas, por ejemplo. El problema aparece cuando los ultraprocesados desplazan de forma habitual a alimentos frescos como frutas, verduras, legumbres, frutos secos, huevos, pescado o aceite de oliva.
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Qué investigó el estudio
Los investigadores analizaron a parejas que estaban realizando tratamientos de reproducción asistida. Su objetivo era evaluar si la alimentación masculina podía relacionarse con la calidad reproductiva; la fertilidad; y el desarrollo de los embriones obtenidos durante el tratamiento.
Para ello estudiaron el patrón dietético de los hombres participantes y compararon los resultados obtenidos en laboratorio.
Los hombres que consumían más ultraprocesados obtuvieron peores resultados
Los investigadores observaron que una mayor ingesta de ultraprocesados se asociaba con peores parámetros reproductivos masculinos. Además, detectaron diferencias en algunos indicadores del desarrollo embrionario temprano.
Aunque el estudio no demuestra causalidad directa, los resultados sugieren que la alimentación del padre podría influir más de lo que se pensaba en las primeras etapas de la vida.
La calidad del esperma depende de muchos factores
La fertilidad masculina no depende únicamente del número de espermatozoides. También influyen aspectos como: movilidad; morfología; integridad del ADN; capacidad fecundante; o función celular. Y todos estos factores pueden verse afectados por el estilo de vida.

Sabemos desde hace años que el tabaquismo; el alcohol; la obesidad; el sedentarismo; la falta de sueño; y algunas exposiciones ambientales, pueden deteriorar la calidad seminal.
Ahora la alimentación se consolida como otro elemento importante.
El papel del estrés oxidativo
Una de las hipótesis que manejan los investigadores tiene que ver con el estrés oxidativo. Los ultraprocesados suelen asociarse a patrones alimentarios pobres en antioxidantes naturales.
Cuando aumenta el estrés oxidativo pueden producirse daños celulares que afectan también a los espermatozoides. Y los espermatozoides son especialmente vulnerables porque tienen mecanismos limitados de reparación del ADN.
La inflamación también podría influir
Otra posible explicación es la inflamación crónica de bajo grado. Las dietas ricas en ultraprocesados se han relacionado previamente con:
- mayor inflamación sistémica;
- alteraciones metabólicas;
- resistencia a la insulina;
- obesidad.
Todos estos factores pueden repercutir negativamente sobre la salud reproductiva masculina.
El embrión recibe información de ambos progenitores
Durante mucho tiempo se pensó que el papel del padre terminaba prácticamente en la fecundación. Hoy sabemos que no es así.

Los espermatozoides aportan mucho más que ADN. También transportan información biológica que puede influir en:
- la expresión génica;
- el desarrollo embrionario;
- la implantación;
- y posiblemente algunos aspectos de la salud futura.
Por eso cada vez más estudios analizan cómo la salud paterna puede influir desde las primeras etapas de la vida.
No significa que comer una pizza reduzca la fertilidad
Es importante interpretar correctamente los resultados. El estudio no dice que consumir ocasionalmente un alimento ultraprocesado vaya a impedir un embarazo. Lo que analiza es un patrón dietético mantenido en el tiempo. La cuestión no es un alimento concreto. La cuestión es qué ocupa la mayor parte del plato durante meses o años.
Qué pueden hacer las parejas que buscan embarazo
La evidencia actual apunta hacia recomendaciones bastante sencillas:
- aumentar frutas y verduras;
- consumir legumbres regularmente;
- incluir frutos secos;
- priorizar pescado y alimentos frescos;
- reducir refrescos y bollería;
- limitar la comida rápida;
- mantener actividad física;
- dormir adecuadamente;
- evitar tabaco y alcohol.
No solo para la mujer. También para el hombre.
La fertilidad es cosa de dos
Una de las conclusiones más interesantes de este tipo de investigaciones es que el embarazo empieza antes de la concepción. Empieza con la salud de ambos miembros de la pareja.
Durante años el foco ha recaído casi exclusivamente sobre la mujer. Pero cada vez resulta más evidente que la alimentación, el estilo de vida y la salud metabólica del padre también forman parte de la ecuación.
Este estudio sugiere que un consumo elevado de alimentos ultraprocesados podría asociarse con una peor fertilidad masculina y con diferencias en el desarrollo embrionario temprano.
Aunque todavía se necesitan más investigaciones para comprender todos los mecanismos implicados, los resultados refuerzan una idea cada vez más clara: cuando una pareja busca un embarazo, la salud del futuro padre también importa. Y lo que come hoy podría influir mucho antes de lo que imaginamos.


