La rinitis alérgica puede provocar problemas de audición en niños y adolescentes

Existe relación entre la rinitis alérgica y la pérdida auditiva oculta.

Redacción CSC8 min de lectura
La rinitis alérgica puede provocar problemas de audición en niños y adolescentes

Cuando hablamos de rinitis alérgica infantil es fácil quedarse solo en "mocos" y perder el impacto real en sueño, colegio y calidad de vida. Ahora, un reciente estudio de la Universidad Médica de Fujian en China, sugiere que la rinitis alérgica en niños y adolescentes podría asociarse con peor audición en frecuencias altas y más dificultad para entender el habla con ruido de fondo.

La rinitis alérgica en niños podría afectar también a la audición

Cuando pensamos en rinitis alérgica infantil, solemos imaginar estornudos, mocos, picor de nariz, congestión, ojos llorosos o niños que respiran peor durante determinadas épocas del año. Y sí, eso es la parte más visible.

Pero la rinitis alérgica puede ser mucho más que "tener alergia" o "estar con mocos". En algunos niños interfiere con el sueño, con la concentración, con el rendimiento escolar, con el descanso familiar y con la calidad de vida. Y ahora, un nuevo estudio publicado en Frontiers in Pediatrics sugiere que también podría estar relacionada con alteraciones auditivas más sutiles en niños y adolescentes.

No hablamos necesariamente de una pérdida auditiva evidente, de esas que la familia detecta rápidamente porque el niño no oye bien. Hablamos de algo más discreto: una posible pérdida auditiva oculta, especialmente en frecuencias altas y en la capacidad para entender el habla cuando hay ruido de fondo.

Qué ha investigado el estudio

El estudio fue realizado por Shang Gao y su equipo, del Ningde Clinical Medical College de la Fujian Medical University, en China, y se publicó online en abril de 2026 en Frontiers in Pediatrics.

Los investigadores querían analizar si la rinitis alérgica podía tener algún impacto sobre la función auditiva en población pediátrica y adolescente. Para ello compararon a 60 niños y adolescentes con rinitis alérgica con un grupo control sano de 30 participantes. Todos tenían entre 12 y 18 años.

Es importante señalar que se trata de un estudio transversal. Es decir, observa una asociación en un momento concreto, pero no permite afirmar por sí solo que la rinitis alérgica sea la causa directa de todos los cambios auditivos encontrados. Aun así, los resultados son lo suficientemente interesantes como para prestar atención.

No siempre se nota como una pérdida de audición clara

Una de las claves del estudio es que no se centró solo en si los participantes "oían" o "no oían" en una audiometría convencional. Analizó distintas pruebas auditivas, algunas de ellas más sensibles para detectar alteraciones que pueden pasar desapercibidas en el día a día.

Y aquí aparece una idea importante: un niño puede oír aparentemente bien y, aun así, tener más dificultad para discriminar sonidos en determinadas condiciones.

Por ejemplo, puede escuchar cuando le hablan en silencio, pero tener problemas para entender bien al profesor si hay ruido en clase. O puede parecer despistado, cuando en realidad está haciendo un esfuerzo extra para procesar el habla en un entorno ruidoso.

Esto es especialmente relevante en adolescentes y niños en edad escolar, porque gran parte del aprendizaje ocurre en contextos con ruido: aulas, comedores, patios, pasillos, actividades grupales o extraescolares.

Qué encontraron los investigadores

Los adolescentes y niños con rinitis alérgica presentaron peores umbrales auditivos en frecuencias altas, concretamente entre 9 y 16 kHz. También mostraron peores resultados en algunas pruebas de emisiones otoacústicas, que sirven para valorar cómo responde el oído interno, especialmente las células ciliadas externas de la cóclea.

Además, se observaron diferencias en los potenciales evocados auditivos del tronco cerebral, una prueba que permite estudiar cómo viaja la información sonora desde el oído hacia las vías auditivas centrales. En el grupo con rinitis alérgica se detectaron cambios en las amplitudes de algunas ondas, así como diferencias en ciertas relaciones entre ondas.

Dicho de una manera más sencilla: las pruebas sugerían que la audición no funcionaba exactamente igual en los niños con rinitis alérgica que en los niños sanos del grupo control.

Y quizá lo más fácil de entender para las familias es esto: los niños y adolescentes con rinitis alérgica también tuvieron peores resultados al escuchar habla con ruido de fondo.

¿Qué es la pérdida auditiva oculta?

La pérdida auditiva oculta es un concepto que se utiliza cuando una persona puede tener dificultades auditivas reales, pero no siempre aparecen claramente en una audiometría convencional.

La audiometría clásica mide si una persona detecta sonidos en diferentes frecuencias e intensidades. Pero oír un pitido en una cabina silenciosa no es lo mismo que entender una explicación en una clase con ruido, sillas moviéndose, compañeros hablando o eco. Por eso algunas personas dicen "oigo, pero no entiendo bien", sobre todo en ambientes ruidosos.

En niños, esto puede confundirse fácilmente con falta de atención, desinterés, despiste o incluso problemas de conducta. Y no siempre es eso. A veces el niño está intentando escuchar, pero el entorno se lo pone difícil.

Por qué la rinitis alérgica podría relacionarse con la audición

La noticia no establece un mecanismo definitivo, pero tiene sentido pensar que la inflamación crónica de la vía aérea superior pueda influir en estructuras relacionadas con el oído.

La nariz, la garganta y el oído medio están conectados funcionalmente a través de la trompa de Eustaquio. Cuando hay congestión nasal, inflamación persistente, mucosidad o mala ventilación, pueden aparecer molestias de oído, sensación de taponamiento, otitis serosa o problemas de presión en el oído medio.

Ahora bien, este estudio apunta a algo más fino: no solo a la típica sensación de oído tapado, sino a posibles cambios auditivos más sutiles que podrían afectar especialmente a las frecuencias altas y a la comprensión del habla en ruido.

Por eso la conclusión no debería ser alarmarse, sino mirar la rinitis alérgica en niños con un poco más de seriedad.

La rinitis alérgica no es solo "unos mocos"

Muchas familias normalizan la rinitis porque el niño "siempre ha sido alérgico", "siempre tiene mocos" o "en primavera se pone así". Pero cuando los síntomas son persistentes, molestos o afectan al descanso y al funcionamiento diario, conviene valorar tratamiento.

Una rinitis mal controlada puede hacer que el niño duerma peor, respire por la boca, ronque, esté más irritable, se concentre menos y tenga peor calidad de vida. Y si además puede asociarse con dificultades auditivas sutiles, el mensaje es aún más claro: no conviene ignorarla.

No se trata de medicalizar cada estornudo. Se trata de diferenciar una molestia leve y puntual de un problema mantenido que está afectando al niño.

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Cuándo consultar

Conviene consultar con pediatría, alergología u otorrinolaringología si el niño tiene congestión nasal persistente, estornudos frecuentes, picor nasal, respiración oral, ronquidos, sueño poco reparador, otitis repetidas, sensación de oído tapado o dificultades para escuchar en clase.

También si parece que oye, pero pide repetir las cosas con frecuencia, sube mucho el volumen, se pierde cuando hay ruido de fondo o se muestra especialmente cansado después de estar en ambientes ruidosos.

No siempre habrá un problema auditivo. Pero si lo hay, detectarlo pronto puede evitar muchas dificultades innecesarias.

Qué aporta este estudio

Los propios autores señalan la importancia de reconocer el posible vínculo entre rinitis alérgica y pérdida auditiva oculta en niños y adolescentes. También defienden un enfoque más proactivo en la vigilancia audiológica y en el cuidado de estos pacientes, con el objetivo de mejorar su salud auditiva y su calidad de vida.

Esto no significa que todos los niños con rinitis alérgica necesiten pruebas auditivas complejas. Pero sí sugiere que, cuando hay síntomas persistentes o dificultades para entender el habla en ruido, no deberíamos quedarnos solo con “es alergia”. Porque a veces detrás de un niño que parece distraído puede haber un niño que no está escuchando bien.

El mensaje para las familias

La rinitis alérgica infantil suele parecer un problema menor, pero puede tener un impacto real. No solo en la nariz. También en el sueño, en el bienestar, en la atención y, según este estudio, quizá también en la audición.

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La buena noticia es que la rinitis alérgica se puede valorar, tratar y seguir. Y que detectar a tiempo las dificultades auditivas ayuda a evitar que el niño tenga que esforzarse más de la cuenta para entender lo que ocurre a su alrededor.

Porque oír bien no es solo detectar sonidos. También es poder seguir una conversación, entender al profesor, participar en clase, jugar con otros niños y vivir el día a día con menos esfuerzo. Y si una alergia está interfiriendo en todo eso, merece que le prestemos atención.