El sarampión es una enfermedad infecciosa propia de la infancia causada por un virus extremadamente contagioso. Durante años, gracias a las altas coberturas vacunales, España logró controlar su transmisión hasta el punto de ser considerada un país libre de sarampión.
Sin embargo, esa situación ha cambiado.
En los últimos meses se ha confirmado que España ha perdido el estatus de país libre de sarampión, al registrarse transmisión sostenida y brotes relacionados con una disminución de las coberturas vacunales. No es un fenómeno aislado ni exclusivo de nuestro país: forma parte de un retroceso global que preocupa seriamente a las autoridades sanitarias.
Hoy hablamos de por qué el sarampión ha vuelto, cuáles son sus riesgos reales y por qué la vacunación sigue siendo una herramienta imprescindible de salud pública.
Una enfermedad muy contagiosa… y nada banal
El sarampión no es una enfermedad leve. Aunque muchas personas adultas lo recuerdan como un “exantema con fiebre”, la realidad es muy distinta.

Como explica nuestra pediatra Gloria Colli, "el sarampión es una de las enfermedades infecciosas más contagiosas que existen". Según nuestra especialista, con quien podéis consultar cualquier duda sobre salud infantil a través de la Tribu CSC, por cada infectado de sarampión se contagian entre 12 y 18 personas sanas. "Esto hace que la propagación sea tremendamente rápida y las consecuencias, terribles".
"Su falta de incidencia gracia a la vacunación puede llevar a cierta relajación por parte de la población. Sin embargo, los riesgos del sarampión son importantes. Es una enfermedad que puede provocar consecuencias graves.
No en vano, produce 1 fallecimiento por cada 3.000 casos, y 1 encefalitis por cada 1.000, que puede ser grave y dejar secuelas neurológicas.
En Europa algunos países han visto significativamente disminuidas sus cifras de vacunación a consecuencia de la pandemia y se han registrado brotes importantes. En España, afortunadamente, la tasa de vacunación sigue en niveles seguros, pero desde el comienzo de la pandemia se han producido descensos".

¿Por qué vuelve el sarampión si existe una vacuna eficaz?
Durante años, las altas tasas de vacunación permitieron interrumpir la transmisión del virus en España. Pero la eliminación de una enfermedad no significa su desaparición definitiva.
Para mantener ese estatus es imprescindible que al menos el 95 % de la población esté vacunada con dos dosis. Cuando esa cifra baja, el virus encuentra de nuevo personas susceptibles.
Actualmente, los expertos alertan de que:
- La segunda dosis de la vacuna es la que presenta mayores déficits de cobertura.
- Varias comunidades autónomas no alcanzan el 95 % necesario, y algunas están claramente por debajo del 90 %.
- Los brotes que se están registrando tienen, en muchos casos, origen importado, pero encuentran terreno fértil para propagarse.
Como señalan desde el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, no cabe complacencia: el sarampión reaparece cuando bajamos la guardia.
El contexto global también importa
El descenso de la vacunación frente al sarampión no es un problema exclusivo de España. Es un fenómeno mundial.
La Organización Mundial de la Salud lleva tiempo alertando de que decenas de millones de niños en el mundo no están correctamente vacunados, lo que facilita grandes brotes en países con menos recursos y aumenta el riesgo de reintroducción del virus en países con sistemas sanitarios sólidos.
Aprende a detectar cuándo una enfermedad empieza a ser grave, qué síntomas sirven de alerta y todo lo que necesitas contemplar para saber cómo actuar cuando tu peque está enfermo/a, en el curso "¿Cuándo ir a urgencias?".
Y en un mundo cada vez más globalizado, el sarampión no entiende de fronteras. Por eso, la protección, o es colectiva, o no es suficiente.
¿Cuándo se pone la vacuna del sarampión?
En España, la vacunación frente al sarampión se realiza mediante vacunas combinadas:
- Triple vírica: sarampión, rubéola y parotiditis.
- Tetravírica: incluye además la varicela.

La pauta habitual es:
- 1.ª dosis: a los 12 meses: protección aproximada del 96%.
- 2.ª dosis: alrededor de los 3–4 años: protección cercana al 100%.
- Además de la infancia, es fundamental revisar el estado vacunal de adolescentes y adultos que no recuerden haber recibido dos dosis, de personas nacidas en países con calendarios incompletos, y de mujeres en edad fértil, ya que estas vacunas están contraindicadas durante el embarazo y la infección puede tener consecuencias graves para la gestación.
No bajar la guardia: una responsabilidad compartida
El sarampión es hoy una enfermedad poco frecuente en nuestro entorno, y precisamente por eso puede parecer inofensiva. Pero la historia nos demuestra que, cuando la vacunación baja, el virus vuelve.

Como concluye nuestra pediatra:
“Aunque ahora nos resulte una enfermedad casi desconocida, y por ello le hayamos perdido el miedo, no podemos bajar la guardia. La situación epidemiológica actual hace posible la aparición de brotes en cualquier momento.”
Vacunar no es solo una decisión individual. Es una herramienta clave de salud pública, protección colectiva y cuidado de los más vulnerables.

