La psicosis posparto tiene un importante componente genético, según un nuevo estudio

La psicosis postparto tiene una base biológica y genética sustancial.

Redacción CSC7 min de lectura
La psicosis posparto tiene un importante componente genético, según un nuevo estudio

Investigadores de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai han descubierto un importante componente genético en la psicosis posparto, una enfermedad psiquiátrica rara pero grave que se manifiesta en los días o semanas posteriores al parto.

Los hallazgos de esta investigación internacional, publicados en Molecular Psychiatry , aportan nuevas pruebas de que esta afección tiene una base biológica y genética sustancial y podrían orientar futuras investigaciones sobre su predicción, prevención y tratamiento.

También podría ayudar a identificar mejor a las mujeres con mayor riesgo y mejorar la prevención y el tratamiento, liberándoles de la culpa que sienten muchas afectadas por este problema de salud mental.

La psicosis posparto no es una debilidad ni un fracaso: la ciencia encuentra una fuerte influencia genética

Durante mucho tiempo, los trastornos mentales que aparecen tras el nacimiento de un bebé se han interpretado desde perspectivas muy diferentes. Algunas personas los han atribuido al estrés, al cansancio, a las dificultades de adaptación a la maternidad o incluso a supuestas debilidades personales.

Sin embargo, la investigación científica sigue mostrando una realidad mucho más compleja. El nuevo estudio ha encontrado que la psicosis posparto tiene un importante componente genético, reforzando la idea de que se trata de una enfermedad biológica grave y no de un problema causado por una mala adaptación a la maternidad o por una supuesta falta de fortaleza emocional.

Los investigadores esperan que estos hallazgos permitan comprender mejor la enfermedad y desarrollar estrategias más eficaces para identificar a las mujeres con mayor riesgo.

Qué es la psicosis posparto

La psicosis posparto es un trastorno psiquiátrico poco frecuente pero extremadamente grave que suele aparecer durante los primeros días o semanas después del parto.

Aunque muchas personas han oído hablar de la depresión posparto, la psicosis posparto es una condición distinta y mucho menos frecuente. Sus síntomas pueden incluir:

  • confusión intensa;
  • alteraciones importantes del pensamiento;
  • delirios;
  • alucinaciones;
  • cambios bruscos de comportamiento;
  • pérdida de contacto con la realidad;
  • y, en algunos casos, riesgo para la propia madre o para el bebé.

Por ello se considera una urgencia médica que requiere valoración y tratamiento especializados de forma inmediata.

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El estudio analizó el papel de la genética

Los investigadores estudiaron datos familiares y genéticos para intentar determinar cuánto influye la herencia en el desarrollo de la enfermedad. Los resultados mostraron que aproximadamente el 55% del riesgo de desarrollar psicosis posparto podría explicarse por factores genéticos heredados.

Es una cifra muy elevada para un trastorno psiquiátrico complejo y refuerza la idea de que la biología desempeña un papel fundamental en su aparición.

Una enfermedad biológica, no una elección

Uno de los mensajes más contundentes del estudio procede del propio equipo investigador. El doctor Behrang Mahjani, uno de los autores principales, destacó que los resultados muestran que la psicosis posparto es una enfermedad biológica con una base genética importante y que las mujeres afectadas merecen ser tratadas con la misma seriedad médica que cualquier otra enfermedad grave.

Este mensaje resulta especialmente relevante porque muchas madres que sufren trastornos mentales después del parto continúan enfrentándose a sentimientos de culpa, incomprensión y estigmatización.

La psicóloga perinatal de la Tribu CSC, Mamen Bueno, resalta que es importante comunicar a las madres que padecen este trastorno que "ellas no tienen culpa de nada".

La genética no lo explica todo

Aunque el hallazgo es importante, los investigadores recuerdan que los genes no son el único factor implicado. Y es que tener una predisposición genética no significa que una mujer vaya a desarrollar necesariamente la enfermedad. Mamen Bueno, subraya que

"siempre hace falta algo que dispare esos genes. Estrés, maltrato, trauma... Son factores precipitantes. Igual que hay factores protectores, que hacen que esa genética no se despierte".

La salud mental suele estar influida por múltiples elementos que interactúan entre sí:

  • factores biológicos;
  • cambios hormonales;
  • antecedentes psiquiátricos;
  • calidad del sueño;
  • estrés;
  • acontecimientos vitales;
  • y factores ambientales.

La genética aumenta la vulnerabilidad, pero no determina completamente el resultado.

El parto supone una auténtica revolución biológica

Tras el nacimiento del bebé, el organismo materno experimenta cambios extraordinariamente rápidos. Se producen modificaciones hormonales intensas. Cambian los patrones de sueño. Aumentan las demandas físicas y emocionales. Y el cerebro debe adaptarse a una nueva situación biológica y social.

Los investigadores creen que estos cambios podrían actuar como desencadenantes en mujeres con una predisposición genética previa.

Un hallazgo que podría ayudar a prevenir

Uno de los objetivos más importantes de este tipo de investigaciones es mejorar la identificación temprana de mujeres con mayor riesgo.

Si en el futuro se comprenden mejor los factores genéticos implicados, podría resultar más fácil detectar vulnerabilidades; personalizar el seguimiento durante el embarazo y el posparto; intervenir antes de que aparezcan los síntomas; y desarrollar tratamientos más específicos.

Los autores consideran que este trabajo representa un paso importante hacia una medicina más personalizada en salud mental perinatal.

La importancia de los antecedentes familiares

Los resultados también refuerzan algo que muchos especialistas ya observaban en la práctica clínica: los antecedentes familiares de trastornos psiquiátricos pueden aportar información valiosa sobre el riesgo. Por eso, durante el embarazo y el posparto, es importante que los profesionales sanitarios conozcan:

  • antecedentes personales de enfermedad mental;
  • antecedentes familiares de trastornos psiquiátricos;
  • episodios previos de depresión;
  • trastorno bipolar;
  • o antecedentes de psicosis posparto.

Esta información puede ayudar a planificar un seguimiento más estrecho cuando sea necesario.

La depresión posparto y la psicosis posparto no son lo mismo

Aunque ambas condiciones pueden aparecer tras el nacimiento de un bebé, conviene diferenciarlas. La depresión posparto es mucho más frecuente y suele manifestarse con:

  • tristeza persistente;
  • ansiedad;
  • sensación de incapacidad;
  • pérdida de interés;
  • o dificultades para disfrutar del bebé.

La psicosis posparto, en cambio, implica una alteración profunda del contacto con la realidad y requiere atención urgente.

Confundir ambos problemas puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuados.

Romper el estigma sigue siendo fundamental

Uno de los efectos positivos de estudios como este es que ayudan a desmontar ideas erróneas que todavía circulan sobre la salud mental materna. Durante demasiado tiempo algunas mujeres han escuchado mensajes como:

"Tienes que ser fuerte."
"Es cuestión de actitud."
"Deberías disfrutar de esta etapa."

Pero las enfermedades mentales no desaparecen por voluntad. Y comprender mejor su base biológica ayuda a reducir la culpa y a facilitar que las mujeres pidan ayuda cuando la necesitan.

Qué signos deben alertar

Aunque la psicosis posparto es poco frecuente, conviene consultar de forma urgente si una madre reciente presenta:

  • confusión intensa;
  • comportamientos extraños o desorganizados;
  • delirios;
  • alucinaciones;
  • insomnio extremo acompañado de alteraciones del pensamiento;
  • o cambios bruscos y llamativos de personalidad.

La detección precoz puede ser determinante para la evolución del cuadro.

Es una enfermedad médica real, no una debilidad personal ni un fracaso en la maternidad

La nueva investigación aporta una evidencia cada vez más sólida de que la psicosis posparto tiene una importante base genética y biológica.

Esto no significa que los genes lo expliquen todo, pero sí que ayuda a entender que estamos ante una enfermedad médica real, no ante una debilidad personal ni un fracaso en la maternidad.

Y quizá esa sea una de las conclusiones más importantes: cuando una madre desarrolla un trastorno mental grave tras el parto, necesita atención, tratamiento y apoyo.

No juicio. No culpa. No silencio.