¿Listos para el horario de verano? Cómo preparar a los niños para el cambio de hora del 28 de marzo a las 2 a.m.

El ritmo circadiano de los pequeños puede suponer un pequeño caos en sus rutinas de sueño infantil.

Redacción CSC5 min de lectura
¿Listos para el horario de verano? Cómo preparar a los niños para el cambio de hora del 28 de marzo a las 2 a.m.

El próximo cambio de hora está a la vuelta de la esquina. Ensta madrugada los relojes se adelantarán una hora: a las 02:00 serán las 03:00. Aunque para los adultos esto significa simplemente dormir una hora menos, para el ritmo circadiano de los más pequeños puede suponer un pequeño caos en sus rutinas de sueño infantil.

Si te preocupa cómo afectará este ajuste al humor, al apetito o al descanso de tus hijos, no estás solo. La buena noticia es que, con un poco de anticipación y paciencia, puedes ayudar a su aún inexperto reloj biológico a sincronizarse sin dramas.

El impacto del cambio de hora en el descanso de los niños: Guía para preparar el sueño de tus hijos

Los niños, especialmente los bebés y los de edad preescolar, son muy sensibles a las variaciones de luz y horario. El adelanto de hora en primavera suele ser el más difícil, ya que "perdemos" tiempo y el cuerpo debe acostumbrarse a irse a la cama cuando todavía hay luz natural fuera.

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Es común que durante la primera semana notes a tus hijos más irritables, con menos hambre a las horas habituales o con dificultades para conciliar el sueño. Esto se debe a que la producción de melatonina (la hormona del sueño) se ve alterada por el cambio en la exposición solar.

3 Estrategias para una transición suave al horario de verano

No es necesario esperar al domingo para actuar. De hecho, los expertos coinciden en que la clave del éxito es la adaptación gradual. Aquí te explicamos cómo hacerlo:

1. Adelanta las rutinas progresivamente

En lugar de cambiar una hora entera de golpe el domingo, empieza 4 días antes (el miércoles o jueves anterior). Adelanta la hora de despertar, las siestas, las comidas y la hora de acostarse unos 15 minutos cada día. De este modo, cuando llegue el lunes por la mañana para ir al colegio o la guardería, su cuerpo ya habrá hecho el ajuste de forma casi imperceptible.

2. Gestiona la luz ambiental

La luz es el sincronizador más potente de nuestro cerebro. Para facilitar el descanso reparador, asegúrate de que durante el día reciban mucha luz solar, preferiblemente realizando actividades al aire libre por la mañana.

Por la tarde-noche, haz lo contrario: empieza a bajar la intensidad de las luces de casa una hora antes de dormir y utiliza cortinas opacas para que la habitación esté totalmente a oscuras, aunque fuera aún sea de día.

3. Evita la sobreestimulación y las pantallas

El uso de tablets, móviles o televisión antes de dormir es especialmente perjudicial durante el cambio de hora. La luz azul de los dispositivos inhibe la melatonina, haciendo que al niño le cueste mucho más dormirse. Sustituye las pantallas por una rutina relajante que incluya un baño tibio, lectura de cuentos o música suave.

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Consejos prácticos para el fin de semana del cambio

Si no has podido anticiparte durante la semana, no te preocupes. Todavía puedes aplicar medidas de choque el mismo fin de semana:

  • Actividad física. El sábado, fomenta el ejercicio físico al aire libre. Un niño cansado físicamente tendrá más facilidad para ignorar que el reloj dice que es "más temprano" de lo que su cuerpo siente.
  • Flexibilidad con las siestas. Si tu hijo todavía hace siesta, intenta que ese domingo sea un poco más corta de lo habitual. Esto ayudará a que llegue con más presión de sueño a la noche.
  • Mantén la calma. Los niños absorben nuestro estrés. Si nos ven preocupados por el reloj, ellos también se inquietarán. Trata el cambio de hora como algo natural y positivo (¡más horas de luz para jugar!).

La importancia de la alimentación en el ritmo biológico

El sistema digestivo también tiene su propio reloj. Al adelantar la hora, es posible que tu hijo no tenga hambre a la hora de cenar. No le fuerces, pero intenta adelantar también las tomas o comidas de forma ligera para que su metabolismo se vaya acompasando al nuevo horario de verano. Evita cenas pesadas o con azúcares que puedan darle un pico de energía innecesario antes de ir a la cama.

Un mensaje de apoyo para papá y mamá

Sabemos que estos días pueden ser agotadores. Entre el trabajo, las tareas del hogar y los ajustes de los peques, es normal que tú también sientas el cansancio de esa "hora perdida". Recuerda que la adaptación total suele tardar entre 3 y 7 días. No te exijas perfección; si un día las rutinas se desmoronan un poco, mañana será otro día para intentarlo.

Lo más importante durante esta transición no es que el reloj marque la hora exacta, sino el vínculo y la seguridad que les transmites. Aprovecha esos ratos extra de luz por la tarde para dar un paseo corto o simplemente estar juntos. Al final, tu paciencia y tus mimos son la mejor herramienta para que vuelvan a dormir plácidamente.

¡Mucho ánimo, familia, lo estáis haciendo genial!

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