Prebióticos en el embarazo: ¿Podrían reducir el riesgo de alergias alimentarias en bebés expuestos a antibióticos?

Un nuevo estudio sugiere que tomar prebióticos en el embarazo podría modular la relación entre antibióticos durante el parto y alergia alimentaria infantil.

Redacción CSC8 min de lectura
Prebióticos en el embarazo: ¿Podrían reducir el riesgo de alergias alimentarias en bebés expuestos a antibióticos?

Un nuevo estudio sugiere que tomar prebióticos en el embarazo podría modular la relación entre antibióticos durante el parto y alergia alimentaria infantil. Te explicamos qué significa y qué no.

Prebióticos en el embarazo: ¿podrían reducir el riesgo de alergias alimentarias en bebés expuestos a antibióticos?

Durante el embarazo y el parto, muchas mujeres reciben antibióticos. A veces por una infección, otras por prevención en determinadas situaciones obstétricas, como el estreptococo del grupo B, y otras durante el nacimiento por cesárea u otros motivos clínicos.

Y es importante decirlo desde el principio: los antibióticos pueden ser necesarios y salvar vidas. Este tipo de estudios no deben usarse nunca para generar miedo ni para rechazar un tratamiento indicado.

Dicho esto, la ciencia lleva años investigando cómo el uso de antibióticos alrededor del nacimiento puede influir en la microbiota del bebé, en la maduración del sistema inmunitario y, quizá, en el riesgo posterior de alergias, eccema u otras condiciones.

Un nuevo estudio publicado en la revista Allergy añade una pieza interesante: la suplementación materna con prebióticos durante el embarazo podría modificar la asociación entre los antibióticos durante el parto y el riesgo de alergia alimentaria en bebés.

En concreto, en el grupo de madres que recibió antibióticos intraparto, el aumento de riesgo de alergia alimentaria se observó en los bebés cuyas madres no tomaron prebióticos, pero no en los bebés cuyas madres sí los tomaron.

Qué son los prebióticos y por qué no son lo mismo que los probióticos

Aunque suenen parecido, prebióticos y probióticos no son lo mismo.

  • Los probióticos son microorganismos vivos que, en determinadas cantidades y condiciones, pueden aportar beneficios.
  • Los prebióticos, en cambio, son sustancias que sirven de alimento para algunas bacterias beneficiosas del intestino. Dicho de forma sencilla: no son bacterias, sino “comida” para bacterias.

Muchos alimentos habituales contienen compuestos con efecto prebiótico, como:

  • ajo;
  • cebolla;
  • puerro;
  • espárragos;
  • legumbres;
  • avena;
  • plátano poco maduro;
  • alcachofa;
  • algunos cereales integrales.

La noticia recoge precisamente que dietas saludables, como la dieta mediterránea, suelen incluir alimentos ricos en prebióticos, como ajo, puerros, cebolla, espárragos y legumbres.

Qué investigó este estudio sobre embarazo, antibióticos y alergia alimentaria

El estudio forma parte del ensayo SYMBA, realizado en Australia Occidental. Los investigadores siguieron a 652 mujeres embarazadas y sus bebés desde la mitad del embarazo hasta el primer año de vida del niño. Las participantes tomaron un suplemento prebiótico o un placebo desde mitad del embarazo hasta que el bebé cumplió 6 meses.

Un dato importante: todos los bebés tenían antecedentes familiares de enfermedad alérgica, por lo que no estamos hablando de una población general sin riesgo conocido, sino de familias con una predisposición alérgica mayor.

Durante el estudio, más del 80% de las madres y el 20% de los bebés recibieron antibióticos en algún momento del periodo analizado.

Los investigadores observaron especialmente qué ocurría con los antibióticos administrados durante el parto, porque ese momento podría ser especialmente sensible para la microbiota y el sistema inmunitario del bebé.

El dato principal: más alergia alimentaria cuando hubo antibióticos intraparto sin prebióticos

Según los resultados publicados, entre las madres que no tomaron prebióticos, la exposición a antibióticos durante el parto se asoció con un riesgo más de cinco veces mayor de que el bebé desarrollara alergia alimentaria.

En cambio, entre las madres que sí recibieron prebióticos durante el embarazo y el posparto inicial, esa asociación no apareció de la misma manera. Los autores interpretan que la suplementación prebiótica podría haber protegido frente a parte del aumento de riesgo relacionado con los antibióticos intraparto.

Es un resultado interesante. Pero también exige prudencia. No significa que los prebióticos “eviten” todas las alergias alimentarias. Tampoco significa que cualquier embarazada deba empezar a tomar suplementos sin consultar. Y mucho menos significa que haya que rechazar antibióticos cuando están indicados.

Por qué los antibióticos alrededor del nacimiento podrían influir

El sistema inmunitario del bebé no nace completamente “terminado”. Madura en contacto con el entorno, la alimentación, la lactancia, las personas cercanas, los microorganismos y muchos otros factores.

Los antibióticos pueden alterar la microbiota intestinal al reducir diversidad bacteriana y favorecer desequilibrios temporales. Durante el embarazo y el parto, esto podría tener efectos en el bebé, aunque todavía estamos entendiendo bien cómo, cuándo y en qué niños.

El estudio señala además un punto concreto: los antibióticos administrados durante el parto pueden alcanzar el cordón umbilical rápidamente y mantenerse en niveles bactericidas durante varias horas, lo que podría implicar una exposición fetal relevante en un momento muy sensible.

Esto no convierte a los antibióticos en “malos”. Los antibióticos son herramientas médicas fundamentales. La pregunta científica no es “antibióticos sí o no”, sino: cuando son necesarios, ¿podemos reducir algunos posibles efectos no deseados sobre la microbiota y la inmunidad del bebé?

La microbiota no se cuida con miedo, sino con contexto

En los últimos años, la microbiota intestinal se ha puesto de moda. A veces se habla de ella como si cualquier alteración fuera un desastre o como si bastara con tomar un suplemento para arreglarlo todo. La realidad es más compleja. La microbiota del bebé se forma a partir de muchos factores:

  • embarazo;
  • tipo de parto;
  • antibióticos;
  • lactancia materna o fórmula;
  • introducción de alimentos;
  • convivencia con hermanos;
  • animales en casa;
  • entorno rural o urbano;
  • infecciones;
  • dieta familiar;
  • genética;
  • y otros elementos que aún se están investigando.

Por eso, ningún producto aislado debería presentarse como la clave de la salud futura del bebé. Los prebióticos pueden ser una herramienta prometedora, pero dentro de un enfoque mucho más amplio.

¿Deberían las embarazadas tomar suplementos prebióticos?

Por ahora, no se puede hacer una recomendación universal solo con este estudio. La propia noticia recoge la recomendación prudente de los investigadores: de momento, lo mejor es que las mujeres sigan los consejos dietéticos habituales y hablen con su profesional sanitario antes de empezar cualquier suplemento.

Esto es especialmente importante en embarazo, porque no todos los suplementos son necesarios, adecuados o útiles para todas las mujeres.

Si una embarazada tiene dudas sobre prebióticos, probióticos, alergias familiares o uso de antibióticos, lo recomendable es hablarlo con su matrona, ginecóloga, médico de familia o profesional sanitario de referencia.

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Qué sí pueden hacer las familias desde la alimentación

Aunque no todas las mujeres necesiten un suplemento, sí tiene sentido cuidar el patrón alimentario durante el embarazo. Una dieta rica en alimentos vegetales reales suele aportar fibra y compuestos que alimentan bacterias beneficiosas.

Algunas ideas sencillas son:

  • incluir legumbres varias veces por semana;
  • usar verduras como base de comidas y cenas;
  • añadir puerro, cebolla, ajo o espárragos si se toleran bien;
  • priorizar fruta entera frente a zumos;
  • elegir cereales integrales;
  • tomar frutos secos cuando no haya contraindicación;
  • evitar que los ultraprocesados desplacen alimentos reales.

No se trata de comer perfecto. Se trata de ofrecer al cuerpo un entorno nutricional más favorable.

Antibióticos durante el parto: cuándo son necesarios

Hay situaciones en las que los antibióticos durante el parto están indicados para proteger a la madre y al bebé. Por ejemplo, ante colonización por estreptococo del grupo B según protocolos, fiebre intraparto, sospecha de infección, rotura prolongada de membranas en determinadas circunstancias u otras indicaciones obstétricas.

En esos casos, el beneficio puede ser muy importante. Por eso, un estudio sobre microbiota y alergias nunca debería llevar a rechazar un tratamiento indicado. La prevención de infecciones graves sigue siendo prioritaria.

La conversación útil es otra: cómo usamos los antibióticos de forma adecuada, evitando usos innecesarios, pero administrándolos cuando hacen falta.

Cuidado con convertirlo en culpa materna

Este punto es esencial. Si un bebé desarrolla alergia alimentaria, no significa que su madre haya hecho algo mal durante el embarazo, no significa que tomara o dejara de tomar un suplemento incorrecto y no significa que “estropeara” su microbiota por recibir antibióticos.

Las alergias alimentarias son multifactoriales. Intervienen genética, inmunidad, barrera cutánea, microbiota, exposiciones ambientales, alimentación, eccema y muchos otros elementos. La ciencia sirve para abrir caminos de prevención, no para buscar culpables.

Qué mensaje deja este estudio

Este trabajo sugiere que los prebióticos durante el embarazo podrían modular la relación entre antibióticos intraparto y alergia alimentaria infantil, al menos en bebés con antecedentes familiares de alergia.

Es una línea prometedora, pero aún no cambia por sí sola las recomendaciones generales para todas las embarazadas. Por ahora, el mensaje para las familias sería:

  • los antibióticos deben usarse cuando están indicados;
  • no conviene tomar suplementos en embarazo sin consultar;
  • una alimentación rica en fibra y alimentos vegetales reales puede apoyar una microbiota saludable;
  • y la prevención de alergias debe abordarse sin culpa, con información rigurosa y acompañamiento profesional.

Porque cuidar la salud del bebé empieza mucho antes del nacimiento, sí. Pero nunca debería convertirse en una lista infinita de obligaciones para la madre.