Algunos estudios llevados a cabo en Estados Unidos y reseñados por el divulgador científico Desmond Morris en su libro El mono desnudo destacan que los bebés se calman cuando los cargan del lado izquierdo y por eso el 80% de las madres lo hacen instintivamente. Te explicamos qué dice la ciencia sobre este fenómeno y por qué podría ayudar a calmarlos.
¿Por qué tantos bebés se calman cuando los cargamos del lado izquierdo?
Hay cosas que muchas madres y padres hacen casi sin pensar: acunar, balancear, hablar bajito, caminar mientras sostienen al bebé... Y, curiosamente, colocar al bebé sobre el lado izquierdo del cuerpo.
Muchas personas lo hacen de forma automática. Incluso quienes nunca habían cuidado bebés antes suelen tender a sostenerlos hacia ese lado. Y la ciencia lleva tiempo preguntándose por qué ocurre esto.
Existen distintas teorías que intentan explicar por qué muchos bebés parecen relajarse más cuando son cargados sobre el lado izquierdo del cuerpo del adulto.
El fenómeno existe y se observa en muchísimas personas
Distintos estudios han observado que la mayoría de los adultos —especialmente las madres— tienden a sostener a los bebés sobre el lado izquierdo. Y esto ocurre incluso independientemente de si la persona es diestra o zurda.

Los investigadores llaman a esto left-cradling bias, algo así como "preferencia por acunar hacia la izquierda". No es una norma absoluta, claro. No todos los adultos lo hacen igual ni todos los bebés reaccionan igual. Pero la tendencia aparece de forma bastante consistente en muchas investigaciones.
Una posible explicación: escuchar el corazón
Una de las teorías más conocidas tiene que ver con el latido cardíaco. Cuando el bebé es sostenido en el lado izquierdo, queda más cerca del corazón del adulto. Y algunos investigadores creen que escuchar el ritmo cardíaco podría tener un efecto calmante.
Tiene bastante lógica si pensamos en el embarazo: durante meses el bebé ha vivido escuchando constantemente sonidos corporales de la madre, incluido el corazón. Ese ritmo repetitivo y familiar podría transmitir sensación de seguridad y regulación. Aunque no está completamente demostrado que esta sea la única explicación, sí parece una hipótesis plausible.
También influye el cerebro emocional
Otra teoría apunta al funcionamiento cerebral. El hemisferio derecho del cerebro —más implicado en el procesamiento emocional y social— recibe principalmente información del lado izquierdo del cuerpo y del campo visual izquierdo.

Por eso algunos investigadores creen que sostener al bebé en el lado izquierdo podría facilitar una conexión emocional más intensa y una mejor lectura de sus señales.
Es decir, cargar al bebé en ese lado podría ayudar al adulto a interpretar mejor expresiones faciales; detectar cambios emocionales; y responder más rápidamente a las necesidades del niño.
Los bebés también perciben más el rostro del adulto
Cuando el bebé es cargado sobre el lado izquierdo, suele tener una posición privilegiada para observar la cara, la voz y las expresiones emocionales del cuidador. Y esto importa mucho.
Los bebés aprenden constantemente observando rostros: tono emocional; mirada; expresiones; movimientos; y cambios en la voz. Todo eso les ayuda a regularse y entender el entorno.
Por eso el contacto cercano y la interacción cara a cara tienen un impacto tan importante durante los primeros meses de vida.
El movimiento también ayuda a regular
No es solo el lado izquierdo. Muchas veces el bebé se calma porque ocurre una combinación de cosas: contacto físico; movimiento; calor corporal; balanceo; voz; olor; y sensación de seguridad. El cuerpo del adulto funciona como un sistema de regulación externa para el bebé.
Y esto tiene muchísimo sentido desde el punto de vista evolutivo. Los bebés humanos nacen inmaduros y profundamente dependientes. Necesitan cercanía constante para sentirse seguros. Por eso tantas veces dejan de llorar simplemente cuando alguien los coge en brazos.

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El contacto físico no "malcría"
Durante mucho tiempo se repitió la idea de que coger demasiado a un bebé podía volverlo dependiente o "malacostumbrarlo". Pero hoy sabemos que los bebés pequeños no manipulan ni hacen teatro emocional. Cuando buscan brazos, normalmente buscan regulación, seguridad y contacto.
Y el contacto físico afecta de verdad al sistema nervioso:
- disminuye el estrés;
- regula la frecuencia cardíaca;
- estabiliza la temperatura;
- y favorece el vínculo.
Por eso sostener, acunar o cargar a un bebé no es "malcriar". Es responder a una necesidad biológica real.
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El porteo también aprovecha este efecto
Muchas familias descubren algo parecido cuando empiezan a usar portabebés. El bebé suele relajarse al sentir cercanía corporal, movimiento, calor y contacto continuo.
Además, el movimiento al caminar recuerda parcialmente a las sensaciones intrauterinas, lo que puede resultar especialmente calmante para algunos bebés.
Y aunque cada niño es distinto, muchos bebés toleran mucho mejor el mundo cuando están cerca del cuerpo del adulto.

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No todos los bebés se calman igual
Esto también es importante decirlo. No existe una fórmula mágica que funcione siempre. Algunos bebés se calman enseguida en brazos. Otros necesitan movimiento constante. Otros prefieren determinadas posiciones. Y algunos, simplemente, atraviesan etapas de gran demanda o sensibilidad.
Por eso no conviene convertir estas teorías en reglas rígidas. El hecho de que muchos bebés se relajen más del lado izquierdo no significa que todos deban hacerlo ni que exista una postura "correcta".
La regulación emocional empieza fuera del bebé
Los recién nacidos todavía no pueden regular solos sus emociones ni su activación fisiológica. Necesitan un adulto que funcione como regulador externo. Por eso cosas aparentemente simples como abrazar, mecer, hablar suave, sostener cerca o caminar cargando al bebé tienen un impacto tan grande.
No son “manías”. Son formas de ayudar al sistema nervioso del bebé a encontrar calma.
Lo importante no es el lado perfecto
Quizá lo más importante de todo esto no sea si el bebé va exactamente en el lado izquierdo o derecho. Lo importante es la disponibilidad emocional y física del adulto. Un bebé necesita sentirse sostenido física, emocional y sensorialmente.
Necesita presencia, contacto y seguridad. Y muchas veces el cuerpo adulto responde a eso de forma bastante intuitiva.

Qué concluyen los expertos
Los investigadores todavía siguen estudiando exactamente por qué aparece esta preferencia por el lado izquierdo. Probablemente no exista una única explicación. Puede influir el corazón, el procesamiento emocional cerebral, el vínculo, el movimiento y la interacción visual y auditiva con el bebé. Pero el fenómeno parece real y bastante consistente en distintas culturas y estudios.
El mensaje importante
Que muchos bebés se calmen más cuando los cargamos sobre el lado izquierdo probablemente tenga que ver con algo muy profundo: la necesidad humana de contacto y regulación emocional.
Los bebés pequeños no necesitan independencia temprana. Necesitan cercanía.
Y quizá por eso tantas veces, cuando el mundo les resulta demasiado grande, basta algo aparentemente simple: unos brazos, un pecho cerca, un corazón latiendo y alguien balanceándolos despacio.
