Descubre cómo proteger a bebés, niños y embarazadas durante una ola de calor. Consejos para evitar la deshidratación, el golpe de calor y otros riesgos del verano.
Ola de calor: cómo proteger a bebés, niños y embarazadas de las altas temperaturas
Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas. Y aunque cualquier persona puede sufrir sus consecuencias, hay grupos especialmente vulnerables, como los bebés, los niños pequeños y las mujeres embarazadas.
Su organismo regula peor la temperatura corporal o tiene una mayor dificultad para disipar el calor, lo que aumenta el riesgo de deshidratación, agotamiento por calor o incluso un golpe de calor, una urgencia médica que requiere atención inmediata.

Si durante estos días te preguntas cómo proteger a un bebé del calor, qué hacer con un niño pequeño cuando las temperaturas superan los 35 °C o cómo cuidarte si estás embarazada, estas recomendaciones pueden ayudarte.
Cómo afecta una ola de calor a bebés, niños y embarazadas
Los bebés, especialmente los menores de seis meses, todavía no regulan su temperatura corporal con la misma eficacia que un adulto. Además, dependen completamente de quienes los cuidan para mantenerse hidratados y protegidos del calor.
Los niños pequeños también presentan un mayor riesgo porque juegan, corren y muchas veces no identifican que tienen sed o que necesitan descansar.
En el caso de las embarazadas, el aumento del volumen sanguíneo, los cambios hormonales y el mayor esfuerzo que realiza el organismo durante la gestación hacen que el calor intenso pueda provocar más fácilmente mareos, bajadas de tensión, cansancio o deshidratación.
Cómo proteger a un bebé durante una ola de calor
Cuando hablamos de bebés y calor, menos suele ser más. Estas son las principales recomendaciones:
- Mantén la vivienda fresca durante las horas centrales del día, cerrando persianas y ventanas cuando el exterior esté más caliente.
- Ventila la casa durante la noche y primeras horas de la mañana.
- Viste al bebé con ropa ligera, holgada y de tejidos transpirables, preferiblemente algodón.
- Evita abrigarlo en exceso. Un bebé sudando no significa que esté más protegido.
- No utilices mantas gruesas ni sacos de dormir cuando hace mucho calor.
- Nunca cubras el cochecito con una muselina o una manta para dar sombra. Aunque parezca una buena idea, dificulta la circulación del aire y aumenta rápidamente la temperatura en el interior del carrito.
Si el bebé toma lactancia materna exclusiva, no necesita agua aunque haga mucho calor. Lo recomendable es ofrecer el pecho con más frecuencia, ya que la leche materna aporta toda el agua que necesita.
Si toma leche de fórmula, tampoco suele ser necesario ofrecer agua antes de los seis meses, salvo indicación expresa de su pediatra.
Cómo proteger a los niños del calor en verano
Los niños pueden seguir disfrutando del verano, pero conviene adaptar algunas rutinas cuando las temperaturas son extremas. Es recomendable:
- Evitar actividades físicas intensas entre las 12 y las 18 horas.
- Buscar zonas de sombra cuando estén al aire libre.
- Ofrecer agua frecuentemente, aunque no la pidan.
- Priorizar comidas frescas y ricas en agua, como frutas y verduras.
- Utilizar ropa clara, ligera y transpirable.
- Proteger la cabeza con gorra o sombrero cuando salgan al exterior.
También es importante recordar que el uso de protector solar no evita el riesgo de un golpe de calor. La crema protege frente a la radiación ultravioleta, pero no reduce la temperatura corporal.
Consejos para embarazadas durante una ola de calor
Las embarazadas deben prestar especial atención a la hidratación y evitar permanecer mucho tiempo expuestas al sol. Algunas recomendaciones útiles son:
- Beber agua de forma regular, incluso antes de sentir sed.
- Evitar salir durante las horas de máximo calor siempre que sea posible.
- Descansar con frecuencia si aparecen sensación de fatiga o mareo.
- Llevar ropa cómoda y transpirable.
- Permanecer en lugares frescos y bien ventilados.

Si aparecen síntomas como mareos persistentes, contracciones, disminución de los movimientos del bebé, fiebre o malestar importante, conviene consultar con el profesional sanitario.
Cómo reconocer un golpe de calor en bebés y niños
El golpe de calor es una urgencia médica. Algunos signos de alarma son:
- Temperatura corporal muy elevada.
- Somnolencia excesiva o dificultad para despertarlos.
- Irritabilidad intensa o comportamiento extraño.
- Respiración rápida.
- Confusión.
- Convulsiones.
- Pérdida de conciencia.
- En los niños también puede aparecer piel muy caliente, aunque no siempre estará sudando.
Ante la sospecha de un golpe de calor:
- Llama inmediatamente a los servicios de emergencia.
- Lleva al niño o al bebé a un lugar fresco.
- Retira parte de la ropa.
- Refresca la piel con agua fresca (no helada) y favorece la ventilación.
- No introduzcas al niño en agua con hielo ni utilices agua muy fría, ya que podría empeorar la situación.
Nunca dejes a un bebé o un niño dentro del coche
Aunque solo sean unos minutos. El interior de un vehículo puede alcanzar temperaturas extremadamente elevadas en muy poco tiempo, incluso aunque el coche esté a la sombra o las ventanillas permanezcan ligeramente abiertas.

Cada verano se producen casos graves y, desgraciadamente, algunos son mortales. Por eso, la recomendación es clara: nunca dejes solo a un bebé o un niño dentro del coche.
La mejor protección frente al calor es la prevención
Las olas de calor forman ya parte de nuestros veranos y probablemente seguirán siendo cada vez más frecuentes. La buena noticia es que la mayoría de los problemas asociados al calor pueden prevenirse con medidas sencillas: mantener una buena hidratación, evitar la exposición durante las horas centrales del día, buscar ambientes frescos y estar atentos a cualquier signo de alarma.
Cuando hablamos de bebés, niños pequeños y embarazadas, prevenir siempre será mucho más eficaz que tener que actuar cuando ya ha aparecido un problema. Si adaptamos nuestras rutinas durante los días de temperaturas extremas, podremos disfrutar del verano con mucha más seguridad para toda la familia.
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