Cuando un niño no duerme bien, puede afectar el sueño de todos en casa. Muchas familias buscan una solución y la melatonina suele parecer una opción fácil porque se vende sin receta y se considera un producto "natural". Sin embargo, "que algo sea natural no siempre significa que esté exento de riesgos ni que sea la mejor opción para tu hijo", aseguran el investigador Alexander Pol y la especialista en medicina del sueño Sadie Harley.
Como neumóloga pediátrica y especialista en medicina del sueño en Children's Health de Dallas, Sadie Harley habla a diario con familias sobre cómo es un sueño saludable en los niños. La melatonina puede ser útil en ciertos pacientes o situaciones, pero para la mayoría de los niños con problemas de sueño, no debería ser la primera opción.
"El mejor primer paso suele ser analizar los hábitos de sueño, la rutina antes de acostarse y si hay algo más que pueda estar afectando al sueño", recomiendan los expertos.
¿Qué es la melatonina?
La melatonina es una hormona que el cuerpo produce de forma natural y que ayuda a regular el ciclo de sueño-vigilia. Al anochecer, el cerebro libera melatonina para indicar que es hora de dormir. Sin embargo, la melatonina no resuelve todos los problemas de sueño y no garantiza que un niño duerma toda la noche. Dado que la mayoría de las formulaciones son de acción corta, su principal efecto es facilitar el inicio del sueño, es decir, la rapidez con la que una persona se duerme.

Si el principal problema de un niño es conciliar el sueño al inicio de la noche, quizás valga la pena hablar con su pediatra sobre la melatonina. Pero si el verdadero problema son los despertares frecuentes, la hora de acostarse irregular, el uso de pantallas hasta tarde o un horario que cambia con frecuencia, la melatonina podría no solucionar la causa raíz. El objetivo no es solo que el niño tenga sueño, sino ayudarlo a lograr un sueño reparador y saludable.
Por qué la melatonina no debería ser la primera opción
La melatonina no es la solución definitiva para los problemas de sueño en los niños. La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda a los padres que consulten con su pediatra antes de usar melatonina, ya que por sí sola no resolverá los problemas de sueño a largo plazo.
Para la mayoría de los niños con un desarrollo típico, el primer paso debería ser establecer hábitos y rutinas de sueño saludables y consistentes. Por eso, la especialista en medicina del sueño Sadie Harley suele pedir a las familias que se detengan un momento y se hagan algunas preguntas básicas primero:
- ¿La rutina para ir a dormir es constante y la hora de acostarse ocurre aproximadamente a la misma hora cada noche?
- ¿El ambiente para dormir es fresco, oscuro y silencioso?
- ¿El niño pasa tiempo frente a la pantalla antes de acostarse?
- ¿Hay algo más que esté afectando al sueño?
"Si estas preguntas apuntan a un problema con los hábitos o la rutina de sueño, yo empezaría por intentar solucionarlo", afirma.

Cuándo puede ayudar la melatonina y cuándo no
La melatonina puede ser apropiada cuando una familia ya ha establecido una rutina saludable para ir a dormir y el niño aún tiene dificultades para conciliar el sueño. También puede ser útil en algunos niños con diferencias en el desarrollo o neurológicas, como niños con autismo o TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad).
Pero incluso en esas situaciones, debe usarse con prudencia y bajo la supervisión de un pediatra, quien puede ayudar a determinar la dosis y el momento de administración, y puede controlar si realmente está resultando eficaz.
Generalmente, no se recomienda la melatonina para niños menores de 3 años. A esa edad, los problemas para dormir son comunes y pueden deberse a muchas razones, muchas de las cuales mejoran con el tiempo o con ajustes en la rutina.
"Los padres también deben saber que más no siempre es mejor. Recomiendo comenzar con una dosis baja, según la edad, y comprobar cuidadosamente si es efectiva. Algunos niños responden bien a una dosis baja tomada unos 30 minutos antes de acostarse. Sin embargo, la dosificación debe ser individualizada, no basada en conjeturas", advierte Harley.
Lo que los padres deben saber sobre las gomitas, la sobredosis y los efectos secundarios
La melatonina está regulada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) como suplemento dietético, no como medicamento. Esto significa que la FDA no revisa los productos de melatonina para comprobar su pureza o precisión de la misma manera que lo hace con otros medicamentos. El contenido y la dosis del producto pueden variar con respecto a lo indicado en la etiqueta.

A la hora de elegir un producto de melatonina, la AAP aconseja a los padres que busquen certificaciones de terceros, como la Farmacopea de los Estados Unidos (USP), la Fundación Nacional de Saneamiento (NSF) International o el logotipo de ConsumerLab en el envase.
Las gomitas requieren especial precaución
Dado que pueden parecer caramelos para un niño pequeño, aumenta el riesgo de ingestión accidental. Además, su absorción es menos fiable que la de las tabletas o líquidos solubles, por lo que suelo recomendar estas últimas.
Aunque la melatonina generalmente se tolera bien en dosis adecuadas, los posibles efectos secundarios de la melatonina pueden incluir:
- Pesadillas.
- Dolor de cabeza.
- Mareo.
- Náuseas.
- Malestar estomacal.
- Irritabilidad.
- Aumento de la enuresis nocturna.
- Presión arterial baja.
Además, los especialistas advierten que la melatonina puede interactuar con algunos medicamentos, incluidos los utilizados para tratar trastornos inmunitarios.
"Dado que la melatonina es una hormona, su uso prolongado en niños requiere más investigación, incluyendo aspectos como su posible efecto en la pubertad y el desarrollo. La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) indica que se necesita más investigación sobre su uso a largo plazo", advierte Harley.

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Sobredosis y almacenamiento seguro
La sobredosis de melatonina es poco común, pero puede ocurrir. Los síntomas pueden incluir vómitos, taquicardia, hipotensión y somnolencia excesiva. Si sospecha que un niño ha tomado demasiada melatonina, busque atención médica de inmediato.
La ingestión accidental es un verdadero problema de seguridad. Un informe de 2022 publicado en el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. reveló que entre 2012 y 2021 se notificaron 260.435 casos de ingestión de melatonina en niños a los centros de control de intoxicaciones, y que la cifra anual aumentó un 530 % durante ese período.
El informe también reveló que las hospitalizaciones y los desenlaces más graves aumentaron, principalmente debido a la ingestión accidental de sustancias por parte de niños de 5 años o menos. Cinco niños requirieron ventilación mecánica y dos fallecieron.
"Las familias deben tratar la melatonina como cualquier otro medicamento. Guárdela en un lugar alto y bajo llave. No la deje sobre la encimera de la cocina, la mesita de noche, un armario sin llave ni en una bolsa a la que los niños puedan acceder. Recuérdeles a los niños que las gomitas no son caramelos. La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recomienda específicamente a los padres mantener la melatonina fuera del alcance de los niños", subraya Harley.
Hábitos de sueño que puedes probar antes de tomar un suplemento

Para la mayoría de los niños, un sueño saludable comienza con hábitos saludables. Antes de recurrir a un suplemento, las familias deben centrarse en lo básico:
- Mantén un horario constante. Procura que la hora de acostarte y de levantarte sea prácticamente la misma todos los días, incluidos los fines de semana y los días festivos.
- Apaga las pantallas antes de acostarte. Recomiendo apagar todos los aparatos electrónicos una o dos horas antes de ir a dormir.
- Crea una rutina relajante para antes de dormir. Leer, escuchar música tranquila, rezar antes de acostarte o un audiolibro pueden ayudarte a indicar que se acerca el sueño.
- Crea un ambiente propicio para el sueño en el dormitorio. Una habitación fresca, oscura y silenciosa ayuda a los niños a relajarse más fácilmente y a dormir más profundamente.
- Si le resulta útil, utilice ruido blanco. Puede ayudar a bloquear los pequeños ruidos domésticos que pueden interrumpir el sueño del niño.
- Ayuda a tu hijo a conciliar el sueño por sí solo. Es útil que el niño esté somnoliento pero aún despierto al acostarse, para que aprenda a dormirse solo.
La clave está en la constancia. Los niños responden bien a la rutina porque sus cuerpos aprenden a saber qué esperar. "En muchos casos, mejorar la rutina antes de acostarse es más beneficioso para el sueño que cualquier suplemento", afirma la especialista.
Cuándo hablar con el médico de su hijo
El sueño debe formar parte de la atención pediátrica rutinaria. Según Harley:
"Los padres suelen hablar con el médico de sus hijos sobre su crecimiento, nutrición, comportamiento y escuela. El sueño también debe incluirse en esa lista. Si su hijo sigue sin dormir bien a pesar de haber establecido hábitos y rutinas saludables, es momento de consultar con un pediatra. Esa conversación puede ayudar a descubrir si el problema es principalmente de comportamiento, está relacionado con la rutina o hay algo más que necesita un análisis más detallado."
La falta de sueño puede afectar el estado de ánimo, la atención, el aprendizaje y el comportamiento a corto plazo.
"Con el tiempo, también puede afectar otros aspectos de la salud, como el funcionamiento del sistema inmunitario, el metabolismo y la salud cardiovascular. Por eso, la melatonina no debería ser la primera opción para la mayoría de los niños. Empiece por comprender la causa del problema de sueño y, a partir de ahí, vaya avanzando en el tratamiento", recomienda Harley.

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