Cuando vas a tener un bebé y empiezas a preocuparte por el tema de las vacunas, es posible que te lleves una sorpresa: no todas las vacunas entran por la seguridad social. O mejor dicho: hay vacunas que los laboratorios farmacéuticos han creado, que
la seguridad social no ha incluido en el calendario de vacunas, pero que puedes poner a tu hija/o si el pediatra te las prescribe y estás de acuerdo con ello.
Durante muchos años han sido tres las vacunas "afectadas", que estuvieron a punto de ser cuatro con la llegada de la vacuna de la meningitis B, pero desde que se incorporaron al calendario dos de ellas, la vacunas contra el neumococo (Prevenar 13 ®) y la de la varicela, son
dos las que quedan como vacunas no financiadas, opcionales (aunque en realidad todas lo son) o
"de pago".
Son las vacunas contra el
rotavirus y la vacuna contra el
meningococo B. Vamos a explicar qué enfermedades producen estos gérmenes y qué podemos hacer para evitarlos.
Vacuna contra el virus rotavirus
El rotavirus es el virus responsable de
la mayoría de los casos de diarrea en la infancia. Todos los niños, o prácticamente todos, van a pasar al menos un episodio de diarrea por rotavirus antes de cumplir los 5 años. Y muchos pueden sufrir
hasta tres infecciones antes de inmunizarse.
Afortunadamente, en países donde el estado de salud de los niños es bueno, y los recursos sanitarios son adecuados, la mortalidad por diarrea es mínima. Sin embargo, los casos producidos por este virus en concreto suelen ser más graves y
los niños más pequeños tiene más riesgo de deshidratación y de precisar ingreso hospitalario. Muchos pueden tener fiebre alta,
convulsiones febriles e incluso convulsiones sin fiebre.
Además es tremendamente frecuente. En menores de 2 años, se producen al año entre 134 y 310 episodios por cada 1000 niños. Casi
uno de cada tres. Y de los afectados,
uno de cada cuatro va a precisar ingreso hospitalario. Además del sufrimiento que esto supone para el niño, hay que tener en cuenta que esos padres tendrán que quedarse en casa a cuidarlo, perdiendo una media de hasta 4 días de trabajo.
El rotavirus se puede prevenir
La vacuna se introdujo en el calendario vacunal en EE.UU. en 2006. Desde entonces la enfermedad se ha reducido entre un 60 y un 90%, dependiendo del año, incluso en grupos no vacunados, ya que si hay menos enfermos, también la infección se propaga menos.
En España, el
Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría la recomienda para todos los niños desde el año 2008.
Existen actualmente comercializadas dos vacunas. Las dos se administran por vía oral, por lo que no hay que sumar un pinchazo más al calendario. Se puede empezar a vacunar a partir de las 6 semanas de vida, aunque lo habitual es hacerlo a partir de los 2 meses, para hacerlas coincidir con las vacunas sistemáticas.
- RotaTeq® se administra en 3 dosis separadas un mínimo de 4 semanas, que podrían ser 2, 3 y 4 meses ó 2, 4 y 6 meses, completando las 3 dosis antes de las 32 semanas de vida (antes de que cumpla los 8 meses).
- Rotarix® se administra en 2 dosis también separadas un mínimo de 4 semanas, que podrían ser 2 y 3 meses ó 2 y 4 meses. En este caso se recomienda completar las 2 dosis antes de las 24 semanas de vida (antes de que cumpla los 6 meses).
Como se trata de una vacuna de administración oral, es interesante saber que
no es necesario que el niño esté en ayunas ni que pase ningún período especial para que vuelva a comer.

Las gotas se administran directamente en la boca y son generalmente bien aceptadas por los niños porque son ligeramente dulzonas, sin embargo alguno puede regurgitar o vomitar la vacuna. Si estamos seguros de que ha echado más de lo que ha tomado, se podría repetir esa dosis, pero solo una vez. Es decir, si escupe las 3 dosis por ejemplo, solo pondríamos como máximo 4.
Son vacunas de virus vivos atenuados. Esto significa que
no son capaces de producir enfermedad, pero no están totalmente inactivos. Cabe la posibilidad de que puedan producir síntomas en personas con las defensas más débiles. Como los virus de la vacuna se eliminan por las heces durante unos 10 días, se recomienda
extremar las precauciones de lavado de manos después del cambio de pañal si hay personas con algún problema de inmunidad en la casa.
¿Tienen algún efecto secundario?
En los estudios previos a la comercialización de la vacuna se vio que podían producirse algunos casos más de lo habitual de
invaginación intestinal unos días después de la primera dosis de la vacuna. La invaginación se produce cuando un trozo de intestino se mete dentro de si mismo, como si fuera un calcetín, produciendo dolor, vómitos y diarrea con sangre. Si se diagnostica pronto, el tratamiento es muy fácil y no suelen haber complicaciones. Los estudios posteriores han demostrado que el riesgo es aún menor de lo esperado, por lo que actualmente
se considera que es una vacuna muy segura.
Vacuna contra el meningococo B
El meningococo B es una de las bacterias responsables de las
meningitis bacterianas y
la sepsis, infecciones generalizadas de la sangre. Son infecciones tan graves que
1 de cada 10 niños afectados puede morir y 2 de cada 10 supervivientes pueden quedar con secuelas importantes.
Hay varias bacterias que producen meningitis. En nuestro entorno, las más frecuentes son las causadas por los
meningococos B y C. Como se trata de una enfermedad de declaración obligatoria, existe un registro oficial de todos los casos. El último informe publicado corresponde a la temporada 2015-2016. En ese año se registraron 314 casos, de los cuales aproximadamente
un 60% fueron meningococos del tipo B y un 20% del tipo C. La vacuna contra el meningococo C está incluida en el calendario desde el año 2000, y desde entonces los casos han disminuido un 80%.

Es una infección que afecta mayoritariamente a los niños, sobre todo a los más pequeños. Si tomamos un grupo de 100.000 niños, podríamos tener 10 casos en menores de 1 año, 3 casos en menores de 4 años y otro pico de incidencia en la adolescencia.
Actualmente tenemos disponibles dos vacunas contra el meningococo B.
Bexsero® que puede administrarse desde los 2 meses de edad y
Trumenba®, pensada para niños mayores de 10 años (que comentaremos en una próxima entrada).
El
Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda la vacuna contra el meningococo B, Bexsero®, a todos los bebés desde los 2 meses. La pauta recomendada depende de la edad de inicio de la vacunación. Los menores de 6 meses precisan 3 dosis separadas por 2 meses, y un refuerzo entre los 12 y los 15 meses de vida. Los que tengan entre 6 meses y 12 meses precisan 2 dosis separadas por 2 meses y un refuerzo a los 12-23 meses de edad (deben pasar al menos 2 meses entre la segunda y la tercera dosis). Los que tienen entre 12 y 23 meses deben recibir 2 dosis separadas por 2 meses y un refuerzo a los 12-23 meses de haberse administrado la segunda, y los mayores de 2 años solo 2 dosis, habitualmente separadas por 2 meses (en adolescentes es suficiente con separarlas un mes).
Aunque tiene fama de ser una vacuna que produce muchos efectos secundarios, en realidad las reacciones más habituales son
dolor en el lugar de la inyección, fiebre e irritabilidad. Si se administra con otras vacunas puede llegar a producir fiebre en el 60% de los niños vacunados, pero si se administra sola, la fiebre aparece en menos del 40% de los casos. Suele tratarse de una fiebre moderada que aparece entre las 6 y las 48 horas de la inyección. Actualmente no se recomienda administrar paracetamol de forma preventiva. Solo se debería administrar si se constata fiebre o dolor.
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