La irritabilidad severa en los adolescentes puede reducirse con dosis diarias de vitaminas y minerales, según una nueva investigación

Los adolescentes con comportamientos muy disruptivos experimentarn mejoras especialmente notables

Redacción CSC6 min de lectura
La irritabilidad severa en los adolescentes puede reducirse con dosis diarias de vitaminas y minerales, según una nueva investigación

La irritabilidad es uno de los problemas más comunes y angustiantes a los que se enfrentan los adolescentes y sus familias. Su síntoma principal es una reacción excesiva a estímulos emocionales negativos, lo que provoca arrebatos de iraun estado de ánimo muy irritable.

Si bien las opciones de tratamiento actuales, como la psicoterapia y los medicamentos, son útiles para algunos, pueden resultar inaccesibles o mal toleradas.

Pero una nueva investigación, basada en un ensayo clínico doble ciego controlado con placebo, demuestra que los micronutrientes de amplio espectro (vitaminas y minerales) pueden reducir significativamente la irritabilidad severa en adolescentes.

Los resultados de la investigación se basan en el ensayo BEAM (Equilibrio de las Emociones en Adolescentes con Micronutrientes ), en el que 132 adolescentes sin medicación (de 12 a 17 años) con irritabilidad de moderada a grave fueron asignados aleatoriamente a recibir micronutrientes (cuatro pastillas tres veces al día) o un placebo activo durante ocho semanas. 

Los adolescentes con comportamientos muy disruptivos experimentaron mejoras especialmente notables. Esto ofrece una alternativa segura, escalable y con base biológica a los tratamientos psiquiátricos convencionales.

Los investigadores reclaman con urgencia tratamientos más eficaces

La irritabilidad se manifiesta en muchos trastornos psiquiátricos, como la ansiedad, la depresión y otros trastornos de la conducta disruptiva. Es especialmente preocupante en adolescentes con neurodivergencia, como en el caso del déficit de atención con hiperactividad (TDAH)

Es urgente la necesidad de intervenciones que aborden directamente la irritabilidad, que tengan menos efectos secundarios y que estén al alcance de todas las comunidades.

Las estadísticas sobre salud mental en los jóvenes son especialmente preocupantes. La salud mental de los jóvenes ha ido disminuyendo a nivel mundial durante las últimas dos décadas y ahora ha alcanzado una "fase peligrosa", según una comisión de The Lancet.

A pesar de ello, las investigaciones ponen de manifiesto de forma constante la falta de tratamientos eficaces y accesibles para jóvenes con irritabilidad severa. Esto sugiere una importante necesidad de salud pública no satisfecha.

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Los resultados de la reciente investigación mostraron como los micronutrientes esenciales ayudaron a muchos adolescentes a sentirse capaces de mejorar su comportamiento. De hecho, los micronutrientes superaron al placebo en indicadores clínicos clave como la irritabilidad, la reactividad emocional y la mejoría general.

Los investigadores observaron los efectos más significativos en adolescentes con trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (TDDM), con un 64% de respuesta a los micronutrientes en comparación con el 12,5% en el grupo placebo. Esto demuestra un efecto excepcionalmente grande para una intervención psiquiátrica.

También los padres de los participantes que recibieron micronutrientes calificaron la conducta y el comportamiento social de los adolescentes mucho mejor en comparación con los adolescentes que recibieron placebo.

El tratamiento con micronutrientes también se asoció con mejoras más rápidas en la irritabilidad evaluada por los médicos, la disforia reportada por los padres y la calidad de vida, el estrés y las conductas prosociales reportadas por los adolescentes.

Uno de los hallazgos más notables y alentadores fue que la ideación suicida, que aproximadamente una cuarta parte de los participantes del estudio reportaron al inicio del ensayo, mejoró con el tiempo en ambos grupos, pero con un cambio mayor en los adolescentes que recibieron micronutrientes. La conducta autolesiva también disminuyó en ambos grupos.

Solo un efecto secundario presentó diferencias significativas entre los grupos: la diarrea fue más frecuente con los micronutrientes (20,9 %) que con el placebo (6,2 %). Sin embargo, este efecto secundario fue generalmente temporal y se resolvió al tomar los nutrientes con alimentos y agua.

Una minoría (menos del 10%) tuvo dificultades para tragar las pastillas. Otros efectos secundarios, reportados por igual en ambos grupos, incluyeron dolores de cabeza ocasionales, dolor de estómago o sequedad bucal. Estos síntomas tendieron a desaparecer en las primeras semanas.

Los antecedentes socioeconómicos importan

Los participantes de entornos socioeconómicos más desfavorecidos fueron más propensos a beneficiarse de los micronutrientes. Es decir: la respuesta al tratamiento estuvo condicionada por el estatus socioeconómico de los adolescentes. Esto resulta especialmente relevante tanto para la práctica clínica como para la salud pública.

Un estatus socioeconómico bajo suele estar asociado a una mayor exposición a deficiencias nutricionalesestrés crónicomenor acceso a los servicios de salud y mayores tasas de dificultades de salud mental. Los recientes hallazgos sugieren que los micronutrientes pueden ayudar a abordar las vulnerabilidades nutricionales subyacentes que pueden ser más frecuentes o más graves en los grupos desfavorecidos.

Este patrón también indica que la suplementación con micronutrientes, si se financia con fondos públicos, podría funcionar como una intervención de bajo costo y escalable, con el potencial de reducir las desigualdades en materia de salud.

Muchos tratamientos psicosociales o farmacológicos basados ​​en la evidencia requieren recursos (tiempo, transporte, acceso a especialistas) que perjudican de manera desproporcionada a las familias de bajos ingresos. Sin embargo, en el presente ensayo, todas las reuniones entre el psicólogo y el adolescente con su familia se llevaron a cabo en línea y los micronutrientes se enviaron por mensajería a todo el país, lo que hizo que esta intervención fuera accesible, en particular para las comunidades rurales.

Los micronutrientes pueden representar una intervención accesible y que responda a las necesidades específicas de los jóvenes más vulnerables, pero que a menudo son los menos atendidos por las vías de atención tradicionales.

De hecho, este estudio se desarrolló en colaboración con profesionales de la salud maoríes y se enmarca dentro del contexto tradicional maorí (tikanga). Contó con un alto porcentaje de participantes maoríes (27%) y trabajó estrechamente con ellos, sus familias y los profesionales de la salud para contribuir a la mejora de los resultados en materia de salud mental.

El ensayo BEAM proporciona pruebas sólidas de que un enfoque nutricional sencillo puede mejorar significativamente los síntomas, incluyendo la reactividad emocional, las dificultades de conducta e incluso la ideación suicida.

Los investigadores resaltan que estos resultados "son relevantes para padres, médicos, docentes y responsables políticos que buscan intervenciones seguras y prácticas, especialmente para jóvenes que no tienen acceso a los tratamientos existentes o que no responden bien a ellos". Los resultados también "ponen de relieve importantes implicaciones en materia de equidad, ya que los adolescentes de familias de bajos ingresos mostraron una mejor respuesta".

"Nuestros resultados arrojan nueva luz sobre la causa de algunos problemas psiquiátricos, a menudo conceptualizados como desequilibrios químicos o disfunción familiar. Reinterpretan algunos casos de irritabilidad como una posible vulnerabilidad nutricional y metabólica, que podría abordarse prestando mayor atención a la calidad de los alimentos y complementándolos con micronutrientes de amplio espectro".

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