Las tres estrategias que solemos usar para dormir a los bebés (y alternativas más sostenibles)

Dormir a un bebé no va de trucos milagro, sino de regular su sistema nervioso con señales previsibles y sostenibles.

Armando BastidaArmando Bastida8 min de lectura
Las tres estrategias que solemos usar para dormir a los bebés (y alternativas más sostenibles)

Los primeros meses con un bebé son una mezcla intensa de estar enamorándote de tu bebé, darte cuenta de que esto es más difícil de lo que pensabas, intentar no meter la pata demasiado, sobrevivir, y pensar en cuándo será el próximo momento en el que podrás dormir, pues se convierte en una prioridad absoluta. Y cuando algo funciona, aunque sea de rebote, nos agarramos a ello como podemos.

Estrategias como poner al bebé en el cochecito y mecerlo en el salón, dar vueltas por el barrio en el coche a medianoche y encender la campana extractora, la secadora o poner un vídeo de “ruido blanco” en el móvil parecen ser las tres estrategias que más utilizan madres y padres para tratar de inducir el sueño a ese pequeño ser que duerme mucho, pero de manera muy fraccionada.

¿Funcionan? Más o menos, sí. Pero hay un problema: son tres estrategias difíciles de sostener en el tiempo, pues cargan sobre el cuerpo y el agotamiento adulto, y a veces calman… pero podrían no ayudan a dormir de verdad.

La buena noticia es que podemos quedarnos con lo que sí funciona (el movimiento, el sonido, la repetición) y cambiar la forma de hacerlo, para cuidar también de quien cuida.

Antes de empezar: sueño seguro, siempre

Da igual la estrategia que usemos: el sueño del bebé debe ser seguro. Las recomendaciones coinciden en algo fundamental:

  • Superficie firme y plana.
  • Bebé boca arriba.
  • Sin cojines, mantas sueltas ni objetos blandos.
  • Los dispositivos como sillas de coche, hamacas o carritos no son espacios de sueño habitual, aunque calmen al bebé.

Teniendo esto claro, vamos a lo práctico.

1. De mecer el cochecito a un movimiento suave, antes de dormir

Muchas familias acaban moviendo el cochecito en el salón. Ahora para aquí, ahora para allá. El vaivén calma muy rápido a un bebé sobreestimulado. Puede funcionar… pero te obliga a estar moviendo el cochecito y al final tienes un problema: el bebé no debe dormir ahí si no hay alguien vigilándolo. Y de todas maneras, la mayoría lloran a la que dejas de moverte, por la falta de movimiento, y porque se sienten solos.

Alternativa más sostenible

Tus brazos, o poner a tu bebé en un portabebé, meciéndolo al ritmo de una música que te haga moverte a unos 60 bpm (esto es, un movimiento por segundo). La música reggae es perfecta, por ejemplo.

Si te cansas, ten cerca una pelota de pilates. Podrás sentarte y así descansar piernas y espalda. Y podrás seguir botando con esa cadencia.

Cómo probarlo hoy mismo

  • Luz tenue
  • Movimiento suave
  • Mantén el mismo sonido que usarás después (canción, ruido blanco)
  • Cuando se haya dormido, espera unos 15-20 minutos, que es el tiempo que suele tardar en pasar de un sueño ligero a uno más profundo. En ese momento, la mayoría de peques permiten ser pasados a la cuna o moisés.
  • Deja sonando la música, un poco más bajita, unos minutos.

Alerta roja, se ha despertado

Hay bebés que sufren el llamado "Síndrome de la cuna con pinchos", que quiere decir que por muy bien que lo hagas todo, en el momento en el que su cuerpo sea depositado sobre la cuna, notará que tiene pinchos, y se despertará con gemidos, quejidos y luego llanto.

En realidad, lo que nota no son los imaginarios pinchos, sino la falta de olor, calor y sostén de mamá. Si es tu caso, lo más sensato es, en vez de dejarlo en la cuna o el moisés, tumbarte a su lado en la cama, seguir las normas de un colecho seguro y, oye, ya que te has tumbado, echarte una siesta tú también.

2. De los paseos por el barrio con el coche, al balanceo leve

Dar vueltas en coche es alguna de las estrategias frecuentes de algunas familias. El problema es que a esas horas puede hacer frío, gastas gasolina y... ¡luego tienes que sacarlo del coche!

Así que sí, puede funcionar. Pero no siempre es viable.

Alternativa más sostenible

Si tu bebé es de los que pueden quedarse dormidos en una superficie en la que el cuerpo de mamá no está presente, puedes hacer uso de alguno de esos moisés que ofrecen una vibración suave o un leve balanceo, siempre y cuando la superficie sea firme y plana.

Averigua cómo es el sueño de los bebés niño/as pequeños, cómo tienen que dormir para que sea seguro y cuáles son los beneficios de compartir cama con los bebés en el Seminario Online "Sueño infantil" 

Si no es de esos, me veo en la obligación de remitirte a la solución del punto 1: portabebé, brazos, pelota de pilates, y no soltar a tu pequeño cachorro humano, que solo busca sentirse a salvo porque, por instinto, cree que si lo dejas solo está en peligro.

Y no, claro que no lo está, pero él no lo sabe. Así que tienes que tratarlo como si lo estuviera, hasta que descubra y comprenda que, ciertamente, en tu casa, por la noche, su vida no corre peligro.

Cómo probarlo hoy

  1. Baja luces.
  2. Un ratito en los brazos o el portabebé.
  3. Cuando pasen 15 o 20 minutos, déjalo en el moisés evolucionado que tiene el superpoder de moverse un poco o vibrar.
  4. Activa vibración o balanceo al mínimo durante 5–10 minutos.
  5. Apoya la mano en su pecho durante unas respiraciones.
  6. Retírate poco a poco.
  7. Apaga el movimiento y deja un ratito de sonido blanco, ruido de lluvia o música tranquila.

La clave es la previsibilidad: mismo lugar, mismo orden, mismo clima.

Alerta roja, se ha despertado

No pasa nada, había que intentarlo. ¡Imagina que te funciona! Tocan brazos, toca volver a dormir al bebé, y toca tumbarte a su lado para que no vuelva a despertarse.

Mañana puedes intentarlo de nuevo, por si cae la breve. Y quizás pasado mañana también. Cuando constates que tu bebé no es de esos, haz fotos bonitas al Moisés Plus Sleep y cuélgalas en Wallapop. Estado "Como nuevo". "Funciona perfectamente". Porque funcionar, funciona. Le das al botón y hace lo que tiene que hacer. Otra cosa es que a tu bebé le funcione.

3. Del ruido blando de los electrodomésticos al ruido blanco real y constante

Aspiradoras, secadores, extractores, vídeos en bucle… Todo eso funciona por una razón: el sonido blanco continuo protege al cerebro del bebé de sobresaltos. Y al cerebro adulto también, de hecho (mucha gente estudia con ruido blanco). Es un tipo de sonido que, por el tipo de frecuencias que emite, se vuelve constante, y enmascara otros sonidos del ambiente.

Pero:

  • No están pensados para funcionar horas. El bebé no puede estar siempre desconectado del ambiente. Aunque esté dormido.
  • No son seguros cerca de la cuna.
  • Los bucles pueden despertar en lugar de dormir.

Alternativa más sostenible

Un dispositivo que emita ruido blanco o sonidos de la naturaleza, colocado con volumen moderado y sonido continuo.

Cómo usarlo mejor

  • Enciéndelo antes de que el bebé llore
  • Que forme parte del ritual para dormir, no del rescate
  • Volumen suficiente para tapar ruidos, pero que permita hablar encima
  • Acompáñalo siempre de la misma frase breve y suave: “Es hora de dormir. Estás a salvo. Estoy cerca.”
  • El cerebro infantil aprende por repetición, no por sorpresa.

Cuando haya pasado un ratito, y tu bebé se haya dormido, apágalo. Los bebés también aprenden del ambiente cuando duermen. De ahí la importancia de usarlo solo como ayuda para que concilie el sueño.

Alerta roja, se ha despertado

Al rato de apagar al ruido blanco, se despierta. Pues volvemos a la estrategia universal que toda madre y todo padre ha utilizado a lo largo de la historia de la humanidad, y que siguen usando en los países y culturas en los que no trabajan tanto como nosotros, ni con nuestros horarios, y tienen permisos más largos para poder cuidar de sus bebés: brazos, portabebé, pelota de pilates, paseíto, música suave, luces tenues, poner al bebé a nuestro lado, y dormir juntos.

Dormir no es una habilidad que se enseñe

Porque, aunque os acabe de relatar las tres estrategias más utilizadas por los padres para intentar dormir a sus bebés y peques y poder dejarlos solos, la realidad es que funciona en pocas ocasiones (o si funciona, no es muy sostenible), por una realidad indiscutible: dormir es un proceso madurativo, profundamente influido por la regulación adulta, pero sobre todo, por la maduración del sistema nervioso del bebé.

Y como explica la neurociencia del desarrollo, el sistema nervioso del bebé se regula primero con otro, no solo.

Por eso:

  • Acompañar no malacostumbra, ayuda al bebé a regularse.
  • Calmar no estropea. En realidad, le hace saber cuál es el estado (de calma) al que debe aspirar.
  • Repetir no crea dependencia, crea seguridad. Y no pasa nada si lo que repites es tu presencia. Su infancia son dos días.

Las rutinas no son para controlar al bebé, sino para darle un mapa del mundo.

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