"Estáis matando a nuestras madres con lo de la igualdad": Inés Márquez, de 14 meses, presidenta de la Asociación de Bebés

Cuando una niña de 14 meses te explica lo que sienten los bebés con la sociedad que hemos montado...

Armando BastidaArmando Bastida22 min de lectura
"Estáis matando a nuestras madres con lo de la igualdad": Inés Márquez, de 14 meses, presidenta de la Asociación de Bebés
Es muy probable que sepáis ya que, desde hace unos meses, se está trabajando en la posibilidad de igualar los permisos de paternidad a los de maternidad, para que hombres y mujeres tengan 16 semanas de permiso, en pro de la igualdad y la corresponsabilidad. Además, se está estudiando la posibilidad de universalizar la educación de 0 a 3 años, para que todos los bebés tengan derecho a una plaza en una escuela infantil desde que finalicen los permisos iguales de madres y padres a las 16 semanas, para promover la conciliación laboral y familiar (el mismo Pedro Sánchez ha informado de ello en Twitter). Las reacciones no han dejado de sucederse, entre mujeres y hombres a favor de estas medidas, y mujeres y hombres en contra. En Criar con Sentido Común hemos querido hablar con aquellos a quien nadie suele preguntar, a los bebés, y para saber su opinión en esta cuestión hemos quedado con Inés Marqués, de 14 meses, que ha querido que la presentemos como presidenta de la Asociación de Bebés, bebé lactante, hermana pequeña de un niño de cuatro años y autora del libro de cuatro páginas "Pinto en las paredes y a veces en el papel", grapado por su padre un domingo cualquiera. Ante la dificultad de que Inés viniera a nuestra redacción (básicamente porque no tenemos redacción, y porque es un bebé), hemos considerado oportuno desplazarnos a su casa, tras convenir el horario con su madre: por la mañana después de la primera siesta, porque por las tardes a veces está un poco irritable (está en proceso de eliminar una de las dos siestas de la tarde y a veces la necesita y otras veces le sobra). Nos reciben en el comedor, donde Inés está jugando en el suelo con algunos juguetes. A nuestra llegada corre, gateando, al regazo de su madre. Sabía que veníamos, pero en el momento siempre parece sentir la necesidad de recibir las novedades poco a poco, con tiento y a su ritmo. Hace una pequeña toma de pecho y esperamos a que esté dispuesta para atendernos. Cuando nos mira fijamente y sonríe, enseñándonos sus pequeños dientes, empezamos con la entrevista: ¿Hola, te llamas Inés, verdad? Inés Márquez, sí. Y eres la presidenta de la Asociación de Bebés, ¿no? Sí, así es. Perdona la indiscreción pero, ¿no eres un poco pequeña para presidir una asociación de bebés? Si fuera más grande ya no sería un bebé. Claro. Hum... sobre la asociación, ¿no es un nombre un poco corto y poco definitorio? Nos sorprendió un poco que fuera tan escueto: "Asociación de Bebés". Normalmente se utilizan nombres más largos como "Asociación de Bebés en pro de la igualdad", o "Asociación de Bebés por los derechos de los bebés"... Bueno, es que muchos bebés aún no son capaces de decir dos palabras a la vez, así que cuantas más palabras pongamos más difícil lo tenemos. Al principio era "Asociación" a secas, pero consideramos que para los adultos iba a ser imposible saber qué había detrás, por lo que añadimos "de Bebés". Es corto, pero dice todo lo que tiene que decir: que somos bebés, que estamos asociados, y que queremos que se nos escuche. Un nombre simple para un objetivo simple. Pues la verdad es que tiene sentido (le sonrío). Quería preguntarte un poco por las medidas que el gobierno está pensando implantar en pro de la igualdad entre mujeres y hombres, y en la lucha por acabar con la discriminación de la mujer en el mercado laboral. ¿Qué opina vuestra asociación al respecto? Que estáis matando a nuestras madres con lo de la igualdad. ¿Perdón? Eso, que estáis matando a nuestras madres. Hace muchos años que la maternidad es considerada poco más que un estorbo en la vida laboral, personal y social de una mujer, y con los permisos diferentes aún había quien pensaba que el papel de una madre era relativamente importante en los cuidados de su bebé, porque ellas tenían 16 semanas y la pareja dos semanas, que ahora se han convertido en cinco. En el momento en que madre y padre tengan 16 semanas la maternidad perderá todo el valor, porque esos permisos nos estarán diciendo que lo que hace una madre lo puede hacer un padre de la misma manera. Por eso digo que estáis matando la maternidad, porque si antes se valoraba ya poco el papel de las mujeres en esta faceta tan importante de sus vidas, y de las nuestras, la valoración entonces será mínima... madre 16 semanas, igual que cualquier padre, y a partir de ese momento que sea una tercera persona quien cuide del bebé. Uff, me has dicho muchas cosas muy interesantes... a ver si podemos tirar de los hilos para comprender mejor lo que nos quieres decir. He oído la expresión "estáis". ¿No será el gobierno en todo caso? ¿Y no es muy fuerte eso de decir que las estamos matando? Soy un bebé. Dentro de un rato tendré una rabieta y me costará un montón controlarme porque no tengo la capacidad de poner filtro a mis emociones. Creo que es bastante normal que me exprese tal y como siento las cosas. Ni siquiera las digo con maldad. Solo tal y como yo y el resto de miembros de mi asociación las sentimos. Y no, no es solo el gobierno. Ellos solo buscan obtener votos. Si la sociedad luchara de verdad y al unísono por sus intereses conseguiría lo que quisiera. Si luchara por un permiso de maternidad de seis meses, manteniendo el de la pareja en cinco semanas, y ese sería el reclamo de mujeres y hombres, y supusiera votos, lo harían. Pero como no se lucha por eso, sino por conseguir que la mujer pueda entrar definitivamente, con los dos pies, en un mercado laboral hecho por y para los hombres, con unas reglas que convierten los cuidados en una lacra social, el gobierno reacciona y lo hace posible.     ¿Los cuidados son una lacra? Claro. ¿Conoces a alguna mujer que diga que se dedica a cuidar de sus hijos y que reciba apoyo, comprensión o admiración? Seguro hay algún caso, no digo que no, pero lo habitual es que se considere algo negativo. Desde siempre se ha considerado que lo que hace el hombre es digno de admiración y que lo que hace la mujer no lo es. Fíjate: antiguamente se decía que la mujer que cuidaba de su casa y sus hijos era "ama de casa" o que se dedicaba a "sus labores", cuando podía decirse simplemente "de profesión: mamá". Solo con decir eso, una mujer debería haber recibido reverencias, miradas de comprensión y apoyo, unos cuantos "gracias por criar a los adultos del futuro" y unos tantos "para lo que necesites, cuenta conmigo". ¡Si una mujer dice hoy en día que su deseo es ser madre y cuidar de su casa habrá quien la tache de machista! Bueno, es que suena machista. ¿Por qué? ¿Qué hay de malo en querer cuidar de tus hijos y de tu hogar? ¿Qué pasaría si lo dijera un hombre? ¿Sería machista? ¿O qué sería? Sería... raro. ¡Igual hasta lo tacharían de vago! Claro, porque no estamos acostumbrados y porque los cuidados no cotizan de ninguna manera, ni social ni económicamente, a menos que sea tu trabajo asalariado. Si una mujer decide hacerlo, en vez de considerarse algo digno, se considera que se echa por tierra la profesión, que se ha quedado sin sueldo, que tiene que ser mantenida por su pareja, que no cotiza ni tendrá jamás independencia económica ni social, que es también una vaga y que, en realidad, lo único que ha hecho es desaparecer de la sociedad para dedicarse a cuidar de su bebé y de su casa, como si eso fuera indigno. Pero la gente no se da cuenta de que en una pareja puede existir perfectamente un equilibrio pactado: uno de los dos trabaja asalariado y el otro en casa, y ahí no hay reproche posible. Ya, pero... ¿por qué tiene que ser él quien trabaje y ella quien cuide? No tiene que ser nada. Tiene que ser lo que cada pareja quiera hacer. Pero la base debe permitir lo que biológicamente tiene más sentido: que la cuidadora principal sea la madre. Si luego una pareja quiere variar ese orden, también tiene que poder hacerlo. Los permisos deberían ser transferibles. Y luego, al estar todos en casa de nuevo, lo que quede por hacer se reparte, digo yo... porque seguro que los dos están igual de cansados. ¿Cómo va a ser indigno algo que te deja cansada, a menudo agotada, al final del día? ¡Si lo más habitual es que no tengan tiempo ni de mirarse al espejo! Bueno, claro... no es algo indigno. Por supuesto que no es indigno. Si cobrara un sueldo correspondiente a todo lo que hace de... no sé, tres mil euros al mes. ¿No sería mejor valorada? ¿Acaso no es un trabajo cuidar de los bebés? Hay gente que deja a sus hijos con terceras personas para cuidar de los hijos de otras terceras personas. Y a final de mes tiene un salario. Y eso se llama "trabajo", y como cotiza y cobra, y lo hace fuera de su casa, se considera muy válido. Ahora bien, si lo haces en tu casa y nadie te paga, entonces no hay ninguna dignidad en ello, sino opresión. ¿Y no es así? Si es lo que una mujer quiere hacer, ¿cómo va a ser eso opresión? Opresión sería que quisiera tener un trabajo asalariado y la obligaran a quedarse en casa con su bebé. Opresión sería que quisiera quedarse en casa con su bebé y la obligaran a salir a trabajar. ¿Quieres decir que el que una mujer vaya a trabajar a las 16 semanas es una opresión? Desde el momento en que se igualan los permisos, sí. Llámalo opresión, llámalo "empresarios frotándose las manos". Ahora ya no hay un hombre poco familiar y poco dedicado a sus hijos trabajando, ahora hay "dos hombres". El hombre que se dedica poco de sus hijos y la mujer que también se dedica poco a sus hijos, imitando al hombre, en un sistema que nos ha convertido, a los bebés, en una carga. ¿Una carga? Cuando cuidar de nosotros no se considera imprescindible más que durante 16 semanas, a partir de ese momento nos convertimos en un problema porque nos despertamos mucho por la noche, porque no tenemos rutinas, porque provocamos un probable peor rendimiento laboral de nuestros padres, porque tienen que buscarnos un lugar con alguien que nos pueda cuidar... Has dicho que la mujer acaba trabajando como si fuera otro hombre... ¡Pero el permiso de las mujeres no será menor! Ella sigue teniendo sus 16 semanas. Ya, pero es que 16 semanas es ridículo. Por eso se piden mínimo 24 semanas desde hace años. Si se recomienda que los bebés seamos amamantados durante 6 meses de manera exclusiva, si cuando estamos preparados a partir de los 6 meses tenemos que iniciar la alimentación complementaria, si empezamos a mantenernos sentados a esa edad, si luego empezamos a gatear y de repente hacia los 8-9 meses descubrimos que existimos, ¿no es ridículo 16 semanas? ¿A los 8 meses qué? A los 8-9 meses se completa el que conocemos como periodo de exterogestación... un periodo de 9 meses en el que los bebés aún no sabemos que existimos, tenemos un cerebro totalmente inmaduro y muchas necesidades básicas que deben ser atendidas por nuestros padres, pero sobre todo por nuestra madre, que es la persona con la que hacemos y deberíamos hacer el mayor vínculo de apego, siempre que sea posible. Si a las 16 semanas mamá se tiene que ir a trabajar, ¿quién cuida de nosotros?     Pues el padre, la abuela o abuelo, la escuela infantil, una canguro... ¿Y qué decimos nosotros? Que no queremos, que dónde está mamá, que vuelva, que no comemos hasta que venga, que vamos a llorar en brazos de quien sea hasta que nos coja de nuevo, que en cuanto vuelva no va a tener tiempo ni de soltar el bolso porque vamos a coger la teta y no la vamos a soltar hasta que... bueno, que no la vamos a soltar. Incluso de noche: nos convertimos en bebés lapa, intentando no separarnos ni un momento para que sepa que la necesitamos. Porque sin ella no estamos seguros. Pero es que en realidad sí que lo estáis. No os va a pasar nada malo. Pero no lo sabemos. No sabemos que existimos. Tenemos un fuerte instinto de supervivencia que nos lleva a vincularnos con una persona y apegarnos a ella como uña y carne, porque venimos programados para sentir que nuestra seguridad, nuestra vida, depende de ello. Necesitamos su calor, su olor, su voz, sus brazos, su cariño, su pecho, su presencia, su todo... para sabernos cuidados, en calma y seguir desarrollándonos. De hecho, yo aún estoy en la fase de sentir confianza con mi madre, mientras calibro de qué manera voy a relacionarme con el mundo. ¿Qué fase es esa? Según la teoría psicosocial de Erikson, en los primeros 18 meses un bebé está en la fase de confianza y desconfianza, y según la relación que establezca con sus padres, y sobre todo con su madre, decidirá cómo relacionarse con el resto del mundo en adelante. Cuanto más apego tenga con ellos, con ella, más seguro se sentirá un bebé, y más será capaz de dedicar su infancia a aprender, comprender, desarrollarse, etc. Cuanto más inseguro se sienta, más se dedicará a estar en alerta para intentar sobrevivir, estableciendo relaciones de defensa, de duda, de miedo con otros niños y otros adultos, y menos valiente será a la hora de probar cosas nuevas, de aprender y desarrollarse. Por eso 16 semanas es algo ridículo, un insulto a las mujeres, a los bebés, y por supuesto, a la maternidad. Porque necesitamos a nuestras madres y la sociedad lleva demasiados años intentando convencerlas de que lo que hacen cuando son madres no es importante. Bueno, claro que lo es... pero ya sabes: los hombres también podemos cuidaros, y podemos hacerlo muy bien, ¿no? Claro que sí. Una cosa no quita la otra. Pero no sois mamá, y en consecuencia no deberíais tener permisos iguales. Emm, repito: somos muy capaces de cuidaros. Que sí. Si hay muchos padres que cuidan tan bien, o mejor, que muchas madres. Pero pasa una cosa: antes que alargar los permisos hay que educar a la población en la corresponsabilidad, porque también hay muchos hombres que ni así van a sentirse comprometidos. Pero no solo eso. Hay algo aún más importante: los hombres no tenéis útero, ni ovarios, ni menstruáis, ni tenéis pechos. No podéis engendrar, no podéis gestar, no podéis conocer a vuestro bebé desde el momento en que la célula se empieza a replicar en forma de embrión, ni establecer un vínculo en ese instante, ni notaréis los movimientos, ni el milagro de sentir que estáis creando vida, ni notaréis cómo cambia vuestro cuerpo, ni vuestro cerebro se modificará durante el embarazo para ser cuidadores más empáticos, ni veréis a vuestro bebé salir desde vuestras entrañas, en un momento imborrable de vuestra vida, ni sentiréis que os arrancan un pedazo de vuestra alma cada vez que lo veáis en brazos de personas ajenas, ni notaréis brotar leche por vuestros pechos, una leche cargada de hormonas que también dan al bebé información para saber si el exterior es un lugar agradable, con la oxitocina, que es la hormona del amor, o peligroso, con el cortisol, que es la hormona del estrés. Tampoco sentiréis la presión social de tener que hacerlo todo perfecto sin recibir siquiera una palmadita en la espalda, la presión de criar a tu bebé como si fuera lo más importante de tu vida, para en pocas semanas recibir el mensaje de que ni es tan importante lo que haces, ni vale la pena, porque total, todas han sido madres y oye, "tampoco es tan difícil"; que tienes todo el día para criar a un bebé, y... ¿Sabes qué? Se crían igual con una desconocida que tiene que cuidar de unos cuantos más, o se crían igual con el padre... Biológicamente hablando no hay comparación posible. Las mujeres llevan miles y miles de años haciendo eso. Su cuerpo, su cerebro, su mente... todo está preparado para ser madre. Si luego no lo hace, será su decisión y por supuesto es tan respetable como la que sí quiere. Pero si es madre y quiere cuidar de su bebé, debería poder hacerlo, porque los bebés estamos programados también desde hace miles y miles de años para fusionarnos CON ELLAS nada más nacer.     En este momento de la entrevista, Inés se gira un momento hacia su madre, le lleva la mano al pecho, solícita, y ella la amamanta. Decidimos esperar pacientemente para proseguir en cuanto se sienta lista para continuar. Disculpad... me ha venido sed, y mira, ¡también ganas de estar un momento con mamá, mirándola a los ojos para conectar un momento con ella otra vez! (nos echa una mirada cómplice). Claro, lo comprendo... seguimos si te parece bien. Dices que es un error ampliar el permiso de paternidad en vez de ampliar el permiso de maternidad. Sin embargo, es una muy buena medida para que a la hora de contratar a mujeres y hombres no haya desigualdades, ¿no? Ya lo he dicho antes: es absurdo, y un insulto a las mujeres. Bueno... en realidad es un insulto a la inteligencia de todos los españoles. Es una medida que se toma para prevenir una desigualdad que existe: que hay empresas que prefieren contratar a hombres antes que a mujeres, o empresas que te echan si te quedas embarazada o tienes un bebé, o que te presionan para que no agotes el permiso de maternidad, o que no te dejan sacarte leche en el trabajo, o que te ponen dificultades para disfrutar de las horas de lactancia, o... En vez de poner énfasis en solucionar esto; en vez de luchar para que no se discrimine a la mujer, en vez de proteger a las mujeres de estas prácticas, en vez de hacer que las empresas no puedan actuar de manera tan impune contra las mujeres, se iguala al hombre y se le pone en la misma situación, aceptando el mal mayor. Es como crear una ley que obligue a los hombres a ponerse falda y tacones para que, en caso de que por la noche haya algún indeseable, pueda acosarlos a ellos también. Pero no es lo mismo, Inés, si me lo permites. Al igualar los permisos, no se podrá discriminar a ninguno de los dos... Por supuesto que se podrá. O se discriminará a los dos a la vez y entonces se contratará a aquellas mujeres y hombres que aseguren que no van a tener hijos, firmando alguna cláusula que proteja esa decisión, o a los que hayan congelado óvulos para tenerlos en el futuro.  O pasará que al final nada cambiará... Porque aunque los dos tengan un permiso de maternidad y paternidad calcado, cuando el niño se ponga malo será la madre a la que llamen, y será ella la que deje el trabajo para ir a buscar al pequeño; cuando toque hablar con la tutora, será ella la que vaya; cuando haya que ir al pediatra, será ella la que pedirá permiso. Pero eso no pasa siempre: hay muchos hombres que llevan a sus bebés al pediatra, que van a tutorías, que... No pasa siempre, pero es lo más habitual. Ellas se preocupan más por todas estas cuestiones y eso se sabe. Lo sabe el que te da trabajo. Y por eso, a igualdad de permisos, escogerá igualmente a un hombre antes que a una mujer. Pues por eso se intenta que haya corresponsabilidad. Claro, pero eso no se logra así, a la fuerza. Eso se consigue creando la posibilidad de que el hombre tenga derecho a permisos para ir al médico con su hijo, o al colegio a hablar con la tutora o tutor... cosas así que de verdad pongan al padre en ese papel en el día a día. Además, hay mujeres que tienen más de un hijo. En algún momento se quedarán embarazadas de nuevo y en algún momento es posible que cojan la baja durante esa segunda (o tercera, o cuarta) gestación. Eso desiguala totalmente a los dos a ojos del empleador. Por eso es absurdo forzar una igualdad que en realidad no existe, porque mujeres y hombres no somos iguales. ¿Y entonces? Ay, disculpa un momento... que me he hecho caca. ¡Es lo que tiene no controlar los esfínteres!     Inés sonríe y mira a su madre, que se dispone a limpiarla y ponerle un pañal limpio en otra habitación; nos quedamos a la espera, deseosos de seguir hablando con ella. Ya estoy aquí... Me has preguntado que entonces qué... pues no sé muy bien qué decir. Soy una bebé de 14 meses y creo que no me toca a mí solucionar lo que los adultos deberíais tener resuelto hace muchos años. Yo solo puedo decir que igual va siendo hora de que nos escuchen un poco a los bebés, que llevamos muchos años llorando mucho sin que se nos tenga en cuenta... y al final hemos tenido que crear esta Asociación de Bebés. Que luchemos por que os cuiden las madre, ¿no? No. Que luchéis, y nosotros lo haremos también, por que los permisos de maternidad sean más largos, bastante más largos a ser posible, y los de los padres también. Pero sobre todo el de las madres, porque una madre es la persona que está destinada a cuidarnos por habernos gestado y parido. Es que esto es pura lógica biológica. Si luego por la situación que sea una mujer no puede o no quiere ejercer ese papel, que los permisos sean transferibles para que el padre, si lo hay, o la mamá no gestante, o quien sea, tenga tiempo para crear un vínculo con nosotros que nos ayude a desarrollarnos. Si hay dinero para ampliar 11 semanas el permiso de paternidad y promover la educación de 0 a 3 para toooodos los bebés, hay dinero para ampliar el permiso de maternidad unas cuantas semanas o meses y que así las madres que quieran, puedan por fin sentir que no le arrancan el bebé a las 16 semanas de vida, sino que es ella quien lo cede a otras personas más adelante, cuando ya no somos tan pequeños. Ah, y por supuesto que empiecen a valorar lo que hace una madre, que se luche por dar a los cuidados el valor que tienen, porque es incalculable. Quien ha trabajado con niños y niñas lo sabe. Es más, hay países donde los mejores docentes no están en las universidades, sino en las escuelas infantiles, y son los que merecen tener los mejores sueldos, acordes a la exigencia y la responsabilidad: ¡TIENEN ENTRE MANOS EL FUTURO DE SU NACIÓN! Si eso no es importante, si cuidar de nosotros no es importante, igual tenéis que revisar bien quiénes sois, de dónde venís y qué os ha pasado a lo largo de vuestras vidas para considerar que no merecemos todo eso. Se me ocurre una cosa: ¿Y si los permisos fueran iguales y los dos tuvieran seis meses cada uno? Sería genial, pero seguiría siendo poco tiempo si son intransferibles. Diferente sería que pudieran transferirse de algún modo y que uno de los dos, madre o padre, se quedara nueve meses con el bebé y el otro progenitor disfrutara de tres meses, que sería lógico que fueran los primeros que es cuando más duro es lo de cuidarnos. No es lo mismo dejar a un bebé de nueve meses que a uno de seis, y por supuesto no es lo mismo que dejar a uno de 16 semanas. ¿Y si fueran 9 meses de permiso para cada uno? Puestos a pedir... Eso sería genial, pero también si fueran transferibles. Los padres, o las parejas, pasarían mucho tiempo con nosotros los bebés y no haría tanta falta coger reducciones o excedencias. Se implicarían más, nosotros los disfrutaríamos más, y aprenderían un montón en su faceta de padre. A nivel práctico, los dos podrían escoger entre estar los dos 9 meses con el bebé a la vez, o estar 4-5 meses y luego uno de los dos volver al trabajo, y entonces agotar el permiso a partir de los 9 meses... Suena estupendo porque estaríamos más de un año de vida siendo cuidados por al menos uno de los dos. El problema es que las empresas reaccionarían y evitarían contratar a todo hombre que quisiera tener hijos, y sobre todo a toda mujer en edad fértil con el deseo de ser madre. Si sumas 9 meses de maternidad con las bajas que puede coger una mujer durante el embarazo, o si tiene un embarazo de riesgo, la discriminación sería aún mayor. ¿Y ya no contrarían a mujeres ni hombres, madres y padres? ¿Es esto lo que quieres decir? Exacto. El sistema no tiene en cuenta a los bebés. Nunca lo ha hecho. Así que las familias con hijos tendrían un riesgo mucho mayor de pobreza porque se buscaría contratar a hombres y mujeres sin hijos, y sin el deseo de tenerlos. Tendríamos a un montón de parejas con bebés, en el paro, o sin trabajo. Igual es más fácil que desde ya, se empiece a legislar y proteger la maternidad y paternidad, y sobre todo a los bebés. Para que las empresas dejen de priorizar la contratación de toda aquella persona que no tenga un bebé en su casa. Eso sí sería un cambio importante. Una vez hecho esto, podría venir todo lo demás. Qué duro... y qué peligroso esto que dices. Es que al final la gente va a tener que elegir entre tener un bebé o tener un trabajo. Muchas gracias Inés. Creo que no tengo nada más que preguntarte. Sinceramente, ojalá vuestras inquietudes lleguen al gobierno y... Y a todas las madres, padres y ciudadanos del país. Sí, claro, también. Que España no es solo su gobierno. Cierto, cierto.