La epidural no se asocia con más daño en recién nacidos ni en la infancia, según un gran estudio

La epidural en el parto no se asocia con más riesgo clínicamente significativo de daño neonatal, muerte o parálisis cerebral infantil.

Redacción CSC8 min de lectura
La epidural no se asocia con más daño en recién nacidos ni en la infancia, según un gran estudio

Un estudio poblacional publicado en The BMJ concluye que la epidural en el parto no se asocia con más riesgo clínicamente significativo de daño neonatal, muerte o parálisis cerebral infantil.

La epidural no se asocia con más daño en recién nacidos ni en la infancia, según un gran estudio

La epidural en el parto es una de esas decisiones que muchas mujeres viven rodeadas de opiniones. Hay quien la desea desde el principio, quien prefiere esperar, quien quiere intentar un parto sin analgesia farmacológica y quien cambia de idea durante el proceso. Todas esas decisiones pueden ser legítimas.

El problema aparece cuando la información llega mezclada con miedo: “la epidural afecta al bebé”, “puede hacer que nazca peor”, “aumenta el riesgo de problemas neurológicos”, “después habrá consecuencias”.

Un nuevo estudio publicado en The BMJ aporta datos tranquilizadores. Tras analizar más de 435.000 nacimientos en Escocia, los investigadores concluyeron que la analgesia epidural durante el parto no se asoció con un aumento clínicamente significativo del riesgo de daño en recién nacidos o niños, incluyendo morbilidad neonatal, muerte o parálisis cerebral.

Esto no significa que todas las mujeres deban ponerse epidural. Significa algo más importante: que quien la elige no debería hacerlo sintiendo que está poniendo en riesgo a su bebé.

Qué investigó este estudio sobre epidural y salud del bebé

El estudio utilizó datos nacionales del sistema sanitario escocés y analizó todos los partos ocurridos en hospitales del NHS de Escocia entre 2007 y 2019. Se incluyeron 435.281 mujeres con partos vaginales o cesáreas no planificadas.

Los investigadores querían comprobar si recibir epidural durante el trabajo de parto se asociaba con más riesgo de diferentes resultados adversos en el recién nacido y en la infancia.

Entre los resultados evaluados estaban:

  • morbilidad neurológica neonatal;
  • problemas respiratorios graves;
  • sepsis neonatal;
  • bajo Apgar;
  • ingreso en unidad neonatal;
  • muerte neonatal;
  • y diagnóstico posterior de parálisis cerebral.

El objetivo era aportar evidencia sólida para mejorar el consentimiento informado y la toma de decisiones compartida.

La conclusión principal: no se observó un aumento clínicamente significativo del riesgo

La conclusión del estudio fue clara, tal y como resume la Nota de la University of Glasgow: la epidural no se asoció con riesgos clínicamente significativos de daño en recién nacidos o niños.

Recibir epidural durante el parto no se relacionó con un aumento de daño en recién nacidos, incluyendo lesión cerebral, problemas respiratorios graves, sepsis, muerte o parálisis cerebral posterior.

Este dato es importante porque muchas mujeres escuchan mensajes que presentan la epidural como una elección egoísta o peligrosa para el bebé. La evidencia de este estudio no apoya esa idea.

La epidural es una herramienta de analgesia, no una obligación

La epidural se considera el método más eficaz de alivio del dolor durante el parto. También puede facilitar la conversión rápida a anestesia para una cesárea o un parto instrumental si la situación clínica lo requiere.

Pero que sea eficaz no significa que sea obligatoria. Hay mujeres que desean un parto sin epidural y se sienten bien así, hay mujeres que la quieren desde el principio, hay mujeres que prefieren decidir durante el parto, hay mujeres que no pueden recibirla por contraindicaciones médicas y hay mujeres que la piden porque el dolor, el cansancio o la situación se vuelven difíciles de sostener.

Ninguna de esas opciones debería vivirse como un examen de maternidad.

Por qué el dolor del parto también importa

A veces se habla del dolor del parto como si soportarlo fuera una prueba de valor, pero el dolor intenso y mal controlado puede generar estrés fisiológico: liberación de cortisol y catecolaminas, hiperventilación, aumento del consumo de oxígeno y posibles efectos sobre la transferencia de oxígeno al feto.

Los autores del estudio recuerdan que proporcionar analgesia puede ayudar a mitigar algunos de estos efectos.

Esto no significa que toda mujer necesite analgesia farmacológica. Significa que aliviar el dolor no es un capricho, es una necesidad válida cuando la mujer la expresa.

¿La epidural puede tener efectos secundarios?

Sí. Como cualquier procedimiento médico, la epidural no es “gratis” ni está exenta de posibles efectos secundarios.

Puede asociarse a bajadas de tensión, fiebre intraparto, picor, dificultad para orinar, necesidad de monitorización, menor movilidad, cefalea si hay punción dural accidental, o fallos parciales de analgesia. También puede modificar la vivencia del parto en algunas mujeres.

Por eso el consentimiento informado es importante.

La clave no es decir “la epidural no tiene ningún riesgo”, porque eso no sería exacto. La clave es decir: según este gran estudio, no se encontró un aumento clínicamente significativo de daño neonatal o infantil asociado a la epidural. Son dos cosas distintas.

Qué pasa si el parto acaba en cesárea no planificada

Un punto interesante del estudio es que también analizó partos que terminaron en cesárea no planificada. Los autores explican que, en esos casos, las asociaciones observadas encajan con las ventajas conocidas de la anestesia regional frente a la anestesia general cuando se necesita una intervención quirúrgica durante el parto.

Dicho de forma sencilla: si una mujer ya tiene una epidural eficaz y necesita una cesárea urgente o no planificada, puede ser posible utilizar esa vía para la anestesia, evitando en muchos casos una anestesia general.

Esto no siempre será posible, porque depende de la situación clínica y de la calidad del bloqueo, pero es una de las razones por las que la epidural puede ser útil en determinados contextos.

La epidural también se ha estudiado en relación con la salud materna

El mismo grupo de investigación ya había publicado previamente datos en Escocia observando que la analgesia epidural durante el parto se asociaba con una reducción del riesgo de morbilidad materna grave, especialmente en mujeres con embarazos de mayor riesgo o partos prematuros.

Esto tampoco significa que la epidural deba recomendarse universalmente a todas las mujeres. Pero sí ayuda a cambiar el enfoque: durante años se ha hablado mucho de los posibles riesgos de la epidural y menos de sus posibles beneficios en determinadas circunstancias. La decisión debería hacerse con información completa, no con miedo.

Lo que este estudio no demuestra

Conviene ser rigurosos. Este estudio es observacional. Aunque es grande y utiliza datos poblacionales, no puede demostrar causalidad con la misma fuerza que un ensayo clínico aleatorizado.

Además, las mujeres que reciben epidural pueden diferir de las que no la reciben: por tipo de parto, duración, inducción, nivel de riesgo, preferencias, hospital, comorbilidades u otros factores. Los investigadores ajustan estadísticamente muchos de estos elementos, pero siempre puede quedar confusión residual.

Aun así, el tamaño del estudio, la calidad de los registros y la amplitud de resultados evaluados aportan evidencia tranquilizadora para la práctica clínica.

Qué deberían saber las embarazadas

Si estás embarazada y tienes dudas sobre la epidural, puede ayudarte plantearte estas preguntas antes del parto:

¿Quiero intentar un parto sin epidural o prefiero tenerla como opción abierta?
¿En qué situaciones la pediría?
¿Tengo alguna contraindicación médica?
¿Qué alternativas de alivio del dolor ofrece mi hospital?
¿Cuándo se puede solicitar?
¿Qué efectos secundarios pueden aparecer?
¿Qué ocurre si el parto progresa muy rápido?
¿Qué pasa si finalmente necesito cesárea o parto instrumental?

Hablarlo durante el embarazo con la matrona, ginecóloga o anestesista puede reducir mucho la incertidumbre. Se pueden recoger las decisiones finales en un plan de parto personalizado.

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Ni heroínas por parir sin epidural ni culpables por pedirla

La forma en que una mujer vive el dolor del parto depende de muchos factores: duración, intensidad, posición del bebé, acompañamiento, miedo, cansancio, experiencias previas, entorno, movilidad, confianza, expectativas y salud.

No hay una única manera correcta de parir. Parir sin epidural no convierte a nadie en mejor madre. Pedir epidural no convierte a nadie en menos capaz. Cambiar de opinión durante el parto tampoco es un fracaso. Lo importante es que la mujer tenga información, opciones reales y acompañamiento respetuoso.

El mensaje final: información para decidir, no miedo para obedecer

Este estudio publicado en The BMJ aporta un mensaje tranquilizador: la epidural durante el parto no se asoció con un aumento clínicamente significativo de daño en recién nacidos o niños, incluyendo morbilidad neonatal, muerte o parálisis cerebral.

La epidural no es obligatoria, pero tampoco debería ser demonizada.

Es una herramienta médica de alivio del dolor que puede ser muy útil para muchas mujeres y que debe explicarse con honestidad: beneficios, límites, posibles efectos secundarios y contexto clínico.

Porque las mujeres no necesitan que las asusten para decidir. Necesitan información rigurosa, respeto y apoyo para vivir su parto de la forma más segura y acompañada posible.