Un nuevo estudio sobre contaminación y embarazo determina que
la placenta y los fetos están expuestos a la contaminación del aire con nanopartículas de carbono negro antes de respirar por primera vez, algo que podría
interferir en el desarrollo de la gestación y en la formación de los órganos del bebé.
Contaminación y embarazo: ¿Cómo afecta la contaminación a las embarazadas?
Ya sabíamos que
la contaminación del aire es un factor de riesgo durante el embarazo, ya que incrementa la probabilidad de tener un
parto prematuro, bajo peso al nacer y un desarrollo cerebral alterado que puede mantenerse durante toda la vida adulta de la descendencia.
De hecho, anteriores investigaciones hallaron altos niveles de arsénico y mercurio en la leche materna por la contaminación. Aunque los científicos aseguran que amamantar sigue siendo lo más recomendable para los bebés, este hallazgo es significativo por cuanto la presencia de metales en la leche materna es un indicador de la contaminación social generalizada.
También sabemos por anteriores trabajos que la contaminación afecta al desarrollo infantil (los recién nacidos en ambientes con peor calidad del aire tienden a pesar y a medir menos, por ejemplo).
Pero ahora, un nuevo estudio ha encontrado
nanopartículas de carbono negro u hollín en la placenta, pulmones y cerebro de los fetos, antes de haber respirado por primera vez. Este alarmante hallazgo es fruto del trabajo de un grupo de investigadores de la
University of Aberdeen (Escocia) cuyos resultados se han publicado en la revista
The Lancet Planetary Health.
Lo más alarmante es que los resultados se obtuvieron incluso durante el primer trimestre de gestación, lo que preocupa especialmente a los investigadores, pues indicaría que las nanopartículas de carbono negro podrían atravesar la placenta y llegar hasta el feto en pleno desarrollo de órganos como el hígado, pulmones o cerebro, con los graves riesgos que esto supone.

Es decir, es un material compuesto por diminutas partículas sólidas que, después del bióxido de carbono (Gas de Efecto Invernadero más importante por su larga vida en la atmósfera –de entre 5 y 200 años– y sus grandes volúmenes de emisión), es uno de los contaminantes que contribuyen al calentamiento global.
Incluso concentraciones de exposición bajas de carbono negro tienen un efecto directo sobre la función pulmonar de los adultos y un efecto inflamatorio sobre el sistema respiratorio de los niños. Según los especialistas, una exposición alta al monóxido de carbono puede causar la formación de carboxihemoglobina, que reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno y puede causar un color rojo brillante en la piel y las membranas mucosas, dificultad respiratoria, colapso, convulsiones, coma e incluso la muerte.
Las nanopartículas contaminantes traspasan la placenta y llegan al feto
Los autores de este reciente estudio han
demostrado por primera vez que las nanopartículas de contaminación del aire de carbono negro entran en la placenta y alcanzan los órganos del feto en desarrollo, incluidos el hígado y los pulmones:
“A todos nos preocupaba que si las nanopartículas ingresaban al feto, podrían estar afectando directamente su desarrollo en el útero. Lo que hemos demostrado por primera vez es que las nanopartículas de contaminación del aire de carbono negro no solo entran en la placenta del primer y segundo trimestre, sino que también encuentran su camino hacia los órganos del feto en desarrollo, incluidos el hígado y los pulmones”, ha manifestado Paul Fowler, uno de los investigadores.
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Aunque esto ya es de por sí preocupante, lo que más alarma a los investigadores es que
las nanopartículas nocivas de carbono negro pueden llegar al cerebro en desarrollo de los fetos, lo que afectaría directamente en los sistemas de control que se encuentran dentro de las células y de los órganos en los bebés humanos.
Por estos motivos, teniendo ya constancia de que este tipo de contaminación del aire puede llegar a la placenta y al feto en desarrollo, los autores del estudio subrayan la necesidad de analizar más a fondo las causas y riesgos asociados. Asimismo,
los expertos piden que se tomen acciones para intentar reducir la contaminación ambiental en las ciudades más afectadas, reduciendo así el riesgo de problemas de salud en las mujeres embarazadas y su descendencia.
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