Una nueva investigación de la Universidad de St Andrews ha suscitado peticiones de apoyo adicional para las madres de niños pequeños que trabajan en "horarios no convencionales", es decir, por las tardes, las noches y los fines de semana.
El reto de la conciliación: cómo nuestros horarios laborales afectan a nuestros hijos
Publicado en la revista SSM—Mental Health, este es el primer estudio de este tipo que utiliza datos del Reino Unido. Los investigadores descubrieron que cuando las madres trabajan en horarios no convencionales, la salud socioemocional de sus hijos suele verse afectada en comparación con la de aquellos cuyas madres trabajan en horario estándar.
En este estudio, la salud socioemocional se midió a través de la hiperactividad, la conducta, los problemas emocionales y las relaciones con sus compañeros, según lo informado por el cuidador principal de los niños, generalmente su madre. Estos aspectos suelen reflejar la regulación emocional, la empatía, la autoconfianza y la resiliencia, cualidades fundamentales para afrontar los desafíos de la vida.
Utilizando el Estudio de Cohorte del Milenio del Reino Unido, que realiza un seguimiento de más de 18.000 niños británicos nacidos alrededor del año 2000 desde la infancia hasta la edad adulta, los investigadores analizaron los datos de 12.432 niños de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, centrándose en los niños de entre 3 y 7 años de edad.

Los investigadores analizaron tres vías que relacionan el horario de la madre con el desarrollo de los hijos: la alteración de la rutina de sueño, la alteración de la rutina de comidas y los síntomas depresivos maternos. El equipo descubrió que los síntomas depresivos en las madres explican en parte la relación entre el horario atípico de la madre y las dificultades socioemocionales de sus hijos.
Aunque los investigadores no niegan que las dificultades que experimentan los niños pueden reflejar circunstancias más amplias en las que vive su familia, más que el horario laboral en sí, la economía británica, que funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, a menudo exige que los trabajadores, incluidas las madres de niños pequeños, trabajen en horarios poco convencionales. Numerosos estudios han establecido una relación entre este tipo de trabajo y un mayor impacto en la salud mental.
La Dra. Chia Liu, autora principal del estudio y perteneciente a la Facultad de Geografía y Desarrollo Sostenible de la Universidad de St Andrews (Escocia, Reino Unido), afirma que las familias que compaginan su crianza con horarios laborales poco convencionales merecen mayor apoyo y atención.
"Cuando las madres están bien, los hijos también lo están. Como sociedad, al cuidar de las madres, especialmente de aquellas en situaciones desfavorecidas que trabajan jornadas difíciles, indirectamente también estamos cuidando de sus hijos.
Las políticas de apoyo familiar deberían centrarse en mitigar el impacto negativo que las condiciones laborales y la salud mental de las madres tienen en sus hijos. Entre las posibles vías de intervención se incluye el fortalecimiento de los servicios de salud mental para las madres con horarios laborales atípicos".

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