El cambio climático ya está afectando a los embarazos: aumentan los partos prematuros relacionados con el calor extremo

El calor relacionado con el cambio climático aumenta el riesgo de parto prematuro en 13 países, entre ellos España.

Redacción CSC6 min de lectura
El cambio climático ya está afectando a los embarazos: aumentan los partos prematuros relacionados con el calor extremo

Un nuevo estudio internacional revela que el calor relacionado con el cambio climático aumenta el riesgo de parto prematuro en 13 países, entre ellos España.

Los investigadores 36,6 millones de nacimientos ocurridos durante el verano en 250 pueblos y ciudades de 13 países (Australia, Brasil, Canadá, Chile, Ecuador, Estonia, Israel, Italia, Japón, Paraguay, España, Suiza y Estados Unidos) entre 1979 y 2019. Este es el análisis multicéntrico más extenso realizado hasta la fecha sobre este tema.

El cambio climático también puede afectar a los bebés antes de nacer

El calentamiento global está aumentando los partos prematuros asociados a las altas temperaturas. Y es que las mujeres embarazadas son uno de los grupos más vulnerables al calor extremo.

Y es que cuando hablamos de cambio climático solemos pensar en fenómenos que podemos ver: olas de calor, sequías, incendios forestales, inundaciones... Pero algunas de sus consecuencias son mucho más silenciosas. Y una de ellas podría estar ocurriendo durante el embarazo.

La reciente investigación concluye que el calentamiento global provocado por la actividad humana está contribuyendo a aumentar los partos prematuros relacionados con el calor extremo en distintos lugares del mundo.

Los investigadores advierten de que las mujeres embarazadas constituyen uno de los grupos más vulnerables a las altas temperaturas y que este riesgo podría aumentar a medida que el planeta continúe calentándose.

Qué es un parto prematuro

Se considera parto prematuro aquel que ocurre antes de las 37 semanas completas de gestación. Cada año nacen millones de bebés prematuros en todo el mundo.

Aunque muchos evolucionan favorablemente, la prematuridad sigue siendo una de las principales causas de enfermedad y mortalidad neonatal. Los bebés prematuros tienen un mayor riesgo de presentar:

  • dificultades respiratorias;
  • problemas de alimentación;
  • infecciones;
  • alteraciones neurológicas;
  • dificultades de aprendizaje;
  • y complicaciones de salud a largo plazo.

Por eso cualquier factor que aumente el riesgo de prematuridad preocupa especialmente a los profesionales sanitarios.

Cómo afecta el calor al organismo de una embarazada

Durante el embarazo el cuerpo experimenta cambios muy importantes: aumenta el volumen sanguíneo, el corazón trabaja más, se producen modificaciones hormonales... Y el organismo debe disipar el calor generado tanto por la madre como por el bebé en desarrollo. Esto hace que muchas mujeres embarazadas sean especialmente sensibles a las temperaturas elevadas.

Cuando el calor es intenso y prolongado pueden aparecer:

  • deshidratación;
  • estrés fisiológico;
  • alteraciones cardiovasculares;
  • cambios inflamatorios;
  • y modificaciones hormonales que podrían favorecer el inicio prematuro del parto.

Aunque todavía se están investigando los mecanismos exactos, la asociación entre calor extremo y prematuridad lleva años observándose en numerosos estudios.

Lo novedoso: medir el impacto del cambio climático

Hasta ahora sabíamos que el calor podía aumentar el riesgo de parto prematuro. Lo que no estaba tan claro era cuánto de ese riesgo podía atribuirse directamente al cambio climático.

Para responder a esta pregunta, los investigadores analizaron millones de nacimientos ocurridos en 13 países y compararon las temperaturas reales registradas con modelos climáticos que estiman cómo habrían sido esas temperaturas en un mundo sin calentamiento global causado por el ser humano.

De esta manera pudieron calcular cuántos partos prematuros adicionales estaban relacionados específicamente con el aumento de temperatura provocado por el cambio climático.

Los resultados son preocupantes

Los autores encontraron que una proporción significativa de los partos prematuros asociados al calor no se habría producido sin el calentamiento global actual.

Es decir, el cambio climático ya no es únicamente una amenaza futura. Está teniendo efectos medibles sobre la salud reproductiva en el presente. Y esos efectos ya pueden observarse en países de distintos continentes.

Los países más afectados

El impacto no fue igual en todas las regiones. Las mayores cargas de prematuridad relacionada con el calor aparecieron especialmente en países donde:

  • las temperaturas son más elevadas;
  • las olas de calor son más frecuentes;
  • existen menos recursos para protegerse;
  • o el acceso al aire acondicionado es más limitado.

Esto plantea además una cuestión importante de desigualdad. Las poblaciones que menos han contribuido históricamente al cambio climático suelen ser también las que tienen menos recursos para adaptarse a sus consecuencias.

Las olas de calor serán cada vez más frecuentes

Uno de los motivos de preocupación es que las proyecciones climáticas apuntan a un aumento progresivo de los episodios de calor extremo. Los científicos prevén:

  • olas de calor más frecuentes;
  • temperaturas más altas;
  • y periodos de calor más prolongados.

Si estas previsiones se cumplen, el impacto sobre los embarazos podría aumentar durante las próximas décadas.

No todas las embarazadas tienen el mismo riesgo

Como ocurre con muchos problemas de salud, existen factores que pueden aumentar la vulnerabilidad. Entre ellos:

  • enfermedades cardiovasculares;
  • hipertensión;
  • obesidad;
  • embarazos de alto riesgo;
  • trabajos al aire libre;
  • dificultades económicas;
  • o viviendas con poca protección frente al calor.

Por eso las estrategias de prevención deben prestar especial atención a los grupos más vulnerables.

Cómo protegerse durante las olas de calor

Aunque no siempre es posible evitar completamente la exposición al calor, los expertos recomiendan varias medidas durante el embarazo:

  • mantenerse bien hidratada;
  • evitar actividades intensas en las horas centrales del día;
  • buscar espacios frescos y ventilados;
  • utilizar ropa ligera;
  • descansar cuando sea necesario;
  • y consultar con profesionales sanitarios si aparecen síntomas preocupantes.

También es importante prestar atención a signos como:

  • mareos;
  • dolor de cabeza intenso;
  • contracciones;
  • disminución de movimientos fetales;
  • o sensación de malestar importante.

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El cambio climático también es un problema de salud infantil

A menudo pensamos en el cambio climático como un problema ambiental. Pero cada vez resulta más evidente que también es un problema sanitario.

Afecta a la calidad del aire, aumenta determinadas enfermedades infecciosas, favorece fenómenos meteorológicos extremos... Y ahora sabemos que también puede influir en la salud de los bebés incluso antes de que nazcan.

Porque el calentamiento global no solo afecta a los ecosistemas. También puede afectar al comienzo mismo de la vida.