El calor extremo derivado del cambio climático está relacionado con bebés más pequeños

El calor extremo durante el embarazo podría aumentar el riesgo de bajo peso al nacer.

Redacción CSC6 min de lectura
El calor extremo derivado del cambio climático está relacionado con bebés más pequeños

Un estudio internacional relaciona la exposición al calor extremo durante el embarazo con un mayor riesgo de bebés con bajo peso al nacer, especialmente en zonas vulnerables.

El calor extremo durante el embarazo podría hacer que nazcan bebés más pequeños

Cuando hablamos de cambio climático, solemos pensar en incendios, sequías, inundaciones o temperaturas récord. Pero hay otro impacto mucho menos visible que empieza a preocupar cada vez más a los investigadores: cómo afecta el calor extremo al embarazo y a la salud de los bebés.

El nuevo estudio concluye que la exposición a temperaturas extremas durante el embarazo se relaciona con un mayor riesgo de tener bebés con bajo peso al nacer.

Y lo más preocupante es que este impacto no parece afectar a todas las familias por igual. Las zonas más vulnerables social y económicamente son también las más expuestas a las consecuencias del calor extremo.

Qué investigó el estudio

La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de Adelaide y otras instituciones internacionales. Los investigadores analizaron datos de más de 85.000 madres y bebés en Pakistán, combinando información de nacimientos registrados entre 2008 y 2017 con datos de exposición mensual a temperaturas extremas.

El objetivo era estudiar si el aumento de calor relacionado con el cambio climático podía influir en el peso de los recién nacidos. Y encontraron una asociación clara: las mujeres embarazadas expuestas a temperaturas más altas tenían más riesgo de dar a luz bebés con bajo peso.

Qué se considera bajo peso al nacer

El estudio define el bajo peso al nacer como un peso inferior a 2,5 kilos o bebés descritos como más pequeños de lo esperado para su edad gestacional.

Y esto importa mucho porque el bajo peso no es solo "ser pequeñito". Los bebés con bajo peso tienen más riesgo de:

  • complicaciones neonatales;
  • dificultades respiratorias;
  • problemas de crecimiento;
  • infecciones;
  • y algunas alteraciones del desarrollo a largo plazo.

Además, distintos estudios han relacionado el bajo peso al nacer con mayor riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares en etapas posteriores de la vida.

El riesgo era mucho mayor en algunas zonas

Uno de los hallazgos más importantes es que el impacto del calor no fue igual en todas partes. En algunas regiones de Pakistán, las mujeres embarazadas expuestas a temperaturas extremas tenían hasta un 70% más riesgo de tener bebés con bajo peso.

Los investigadores señalan que estas zonas también presentaban más pobreza, peor acceso sanitario, peor calidad del aire y más desnutrición materna.

Es decir, el calor extremo no actúa aislado. Se suma a desigualdades ya existentes y golpea más fuerte allí donde las condiciones de vida son más frágiles.

El cambio climático también es un problema de salud infantil

A veces hablamos del cambio climático como algo lejano o ambiental, pero cada vez hay más evidencia de sus efectos directos sobre la salud humana.

Y el embarazo es una etapa especialmente sensible. El cuerpo de la mujer embarazada ya realiza un enorme esfuerzo fisiológico: aumenta el volumen sanguíneo, cambia la regulación térmica, aumenta el trabajo cardiovascular y crecen las demandas metabólicas.

Cuando además se añaden olas de calor intensas y prolongadas, el estrés fisiológico puede aumentar todavía más.

El calor extremo puede afectar al embarazo de distintas maneras

Aunque todavía se sigue investigando el mecanismo exacto, los expertos creen que las temperaturas extremas podrían influir en:

  • el flujo sanguíneo placentario;
  • el estrés oxidativo;
  • la inflamación;
  • la deshidratación materna;
  • y el estrés fisiológico general del embarazo.

Todo esto podría afectar al crecimiento fetal.

Y no hablamos solo de países con temperaturas extremas permanentes. Los investigadores recuerdan que el aumento global de las temperaturas hace que este problema pueda afectar cada vez a más regiones del mundo.

El problema no es solo el calor

Uno de los mensajes más importantes del estudio es que el riesgo no depende únicamente de la temperatura. La investigadora Hira Fatima explica que el calor interactúa con otros factores como pobreza, acceso limitado a atención sanitaria, contaminación y malnutrición materna.

Es decir, las consecuencias del cambio climático no afectan igual a todas las personas. Y esto es importante porque muchas veces hablamos del clima sin hablar de desigualdad. Pero en salud pública ambas cosas están profundamente conectadas.

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El calor durante el embarazo ya preocupa en muchos países

Aunque el estudio se realizó en Pakistán, los investigadores consideran que sus conclusiones son relevantes para otros países que están experimentando temperaturas cada vez más elevadas.

De hecho, distintas investigaciones previas ya habían relacionado las olas de calor con:

  • mayor riesgo de parto prematuro;
  • aumento de complicaciones durante el embarazo;
  • y peor evolución neonatal.

Por eso algunos expertos empiezan a hablar de la necesidad de una atención prenatal adaptada al clima.

Qué proponen los investigadores

Los autores del estudio defienden que las estrategias frente al calor no deberían limitarse solo a avisos meteorológicos. También piden: reforzar la atención sanitaria materna; proteger especialmente a embarazadas vulnerables; mejorar infraestructuras; y desarrollar programas de salud pública específicos para ayudar a las mujeres embarazadas durante episodios de calor extremo.

Porque prevenir no depende solo de decisiones individuales. También depende de políticas públicas y de sistemas sanitarios preparados.

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Qué pueden hacer las embarazadas durante olas de calor

Aunque no siempre se puede evitar la exposición al calor, algunas medidas pueden ayudar:

  • mantenerse bien hidratada;
  • evitar exposición prolongada al sol;
  • reducir actividad física intensa en horas de máximo calor;
  • buscar lugares frescos o ventilados;
  • y consultar si aparecen síntomas como mareo, contracciones, dolor de cabeza intenso o sensación de malestar importante.

Especialmente en embarazos avanzados, el cuerpo puede tolerar peor las temperaturas extremas.

El cambio climático también es un problema de salud materno-infantil

Este estudio nos recuerda algo que cada vez vemos más claro: el cambio climático no es solo un problema ambiental. También es un problema de salud materno-infantil.

El aumento de las temperaturas puede afectar al embarazo y aumentar el riesgo de bebés con bajo peso al nacer, especialmente en contextos de vulnerabilidad social.

Y quizá eso también debería cambiar cómo hablamos del clima. Porque detrás de las cifras de temperatura hay cuerpos reales. Madres reales. Bebés reales. Y proteger el futuro también implica proteger las condiciones en las que empieza la vida.