Una nueva investigación de la Universidad George Washington ha revelado datos inesperados sobre cómo los adolescentes autistas y no autistas aprenden de forma muy similar sobre los demás. Las dificultades de comprensión podrían deberse más a diferencias individuales que a una falta de empatía.
Los adolescentes autistas no entienden peor a los demás: la realidad es mucho más compleja
Durante años, una de las ideas más extendidas sobre el autismo ha sido que las personas autistas tienen dificultades para comprender a los demás porque carecen de determinadas habilidades sociales o de empatía. Sin embargo, la investigación actual está cuestionando cada vez más esa visión simplista.
El nuevo estudio de la George Washington University ha encontrado que los adolescentes autistas y no autistas utilizan estrategias de aprendizaje sorprendentemente parecidas cuando intentan entender las preferencias de otras personas.

En la investigación, los participantes autistas y no autistas inferían las preferencias de otros jóvenes respecto a diferentes actividades y alimentos para intentar averiguar las preferencias de los demás. Y apareció un resultado de lo más llamativo.
Los investigadores observaron que los adolescentes autistas mostraban una mayor variabilidad en sus gustos y preferencias que los adolescentes no autistas. La diferencia real entre ambos grupos estaba en que contemplan el mundo social desde perspectivas diferentes y, por tanto, pueden malinterpretarse mutuamente.
Es decir: no es que los adolescentes autistas entienden peor a los demás. Sino que autistas y no autistas a veces tienen dificultades para entenderse entre sí.
Esto cambia la forma de mirar el autismo
Tradicionalmente, gran parte de la investigación sobre trastorno del espectro autista se ha centrado en identificar déficits o dificultades. Sin embargo, cada vez más expertos defienden enfoques que ponen el foco en las diferencias, la diversidad y la adaptación mutua.
Este cambio de perspectiva resulta especialmente importante durante la adolescencia. Porque muchos jóvenes autistas crecen escuchando mensajes que les hacen sentir que son ellos quienes deben aprender constantemente a adaptarse a los demás. Pero quizá la adaptación debería ser bidireccional.
Qué significa esto para los adolescentes autistas
Para muchos adolescentes autistas, las dificultades sociales no aparecen porque no quieran relacionarse o porque carezcan de empatía. Con frecuencia aparecen porque las reglas sociales implícitas pueden resultar poco claras o porque existe un desfase entre distintas formas de procesar la información social.

Comprender esto puede reducir sentimientos de culpa y favorecer una imagen más realista de uno mismo. No se trata de que estén "haciendo algo mal". Se trata de que la comunicación es un proceso que siempre involucra a dos personas.
Qué pueden aprender los adolescentes no autistas
Este estudio también lanza un mensaje importante a los compañeros, profesores y familias. Cuando un adolescente autista actúa de una manera inesperada o tiene gustos diferentes, no significa necesariamente que esté confundido o que no comprenda a los demás.
A veces simplemente está expresando preferencias que no encajan con las expectativas habituales. Y eso no es un problema que haya que corregir. Es una muestra más de diversidad humana.
La adolescencia es una etapa especialmente sensible
Durante la adolescencia, la necesidad de pertenecer al grupo suele ser enorme. Por eso los malentendidos sociales pueden resultar especialmente dolorosos.
Muchos jóvenes autistas describen experiencias de:
- sentirse incomprendidos;
- ser juzgados por comportamientos diferentes;
- tener dificultades para encontrar amistades compatibles;
- o sentir que deben ocultar parte de su forma de ser para encajar.
Cuanto mejor entendamos que la comunicación es una responsabilidad compartida, más fácil será construir entornos inclusivos para todos.
Qué concluyen los investigadores
Los autores consideran que sus resultados ayudan a explicar por qué los adolescentes autistas y no autistas pueden experimentar dificultades mutuas de comprensión a pesar de utilizar estrategias de aprendizaje similares.

La clave podría estar menos en cómo aprenden y más en la enorme diversidad de experiencias, intereses y preferencias que existe dentro del espectro autista.
Las dificultades de comunicación no son responsabilidad de una sola persona
Este estudio nos recuerda algo que la comunidad autista lleva años explicando: las dificultades de comunicación no siempre son responsabilidad de una sola persona. Los adolescentes autistas y no autistas parecen aprender sobre los demás de formas mucho más parecidas de lo que se pensaba.
Y quizá muchos de los problemas de comprensión mutua no nazcan de una falta de empatía, sino de algo mucho más humano: que todos interpretamos el mundo desde experiencias distintas.
Entender eso no solo ayuda a comprender mejor el autismo. También ayuda a construir relaciones más respetuosas, más inclusivas y más reales para todos los adolescentes.
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