Como suele suceder cuando unas recomendaciones de salud se actualizan, estamos en un momento en el que según sea el profesional que te visite te dirá una cosa o la otra en lo referente al
cuidado de los dientes de los bebés. Por ejemplo: ¿Hay que
cepillar con flúor los dientes del bebé o es mejor evitar el flúor?
No es que sean recomendaciones de este año, puesto que ya en 2011 la Asociación Española de Pediatría en Atención Primaria hablaba de ello, pero unos te asegurarán que no es necesario cepillar los dientes a los niños hasta los 2-3 años; otros te dirán que sí hay que hacerlo, pero sin pasta; otros que se hace con pasta pero con una que tenga poco flúor; y los últimos, que
lo hagas con pasta, y que tenga bastante flúor.
Normal que madres y padres acabéis literalmente hartos de tanto consejo contrario y al final acabéis haciendo un poco lo que os parezca más lógico. Pues bien, con la intención de aportar un poco de luz a este berenjenal os explico hoy
por qué hay que cepillar con flúor los dientes del bebé desde que erupciona el primero.
Con cepillo y con una pasta que tenga flúor
Lo primero es daros la recomendación más reciente a este respecto: los dientes de los bebés deben cepillarse desde el momento en que ya los tiene,
con un cepillo de dientes (no dedal, ni gasa, sino cepillo) y con
una pasta que contenga al menos 1.000 partes por millón (1.000 ppm)
de flúor.
¿Qué? ¡Con lo malo que es el flúor!
Durante muchos años se nos ha insistido en lo malo que es el flúor y en lo importante que es no tragarlo; esto se decía (y se dice) cuando se pone flúor en la clínica dental en cubetas de gel (aunque en niños no se hace así) o si se indican colutorios fluorados; y es que
tragarlo da dolor de estómago.
Ahora bien, que tragar mucho flúor dé dolor de tripa no es razón para no usarlo en la pasta. De hecho, es muy recomendable porque el flúor en contacto con los dientes es un excelente elemento protector que actúa
disminuyendo el riesgo de caries.
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¿Y el riesgo de fluorosis?
La
fluorosis es una afectación de la maduración del esmalte de los dientes en formación, que provoca manchas en los dientes y que puede llegar incluso a afectar a los huesos, haciéndolos más frágiles.
La buena noticia es que para que haya una fluorosis tiene que haber
un consumo frecuente de agua excesivamente fluorada, o lo que es lo mismo, que una
mujer embarazada o un niño
menor de 6 años consuman agua con más flúor del que debería.
¿El agua lleva flúor?
Desde hace muchos años se añade flúor al agua porque se en su momento se vio que
las poblaciones con una concentración óptima de flúor en el agua sufrían menos caries.
Se hace en el agua corriente para que toda persona que beba agua del grifo o cocine con ella consuma cada día un poco de flúor y obtenga ese beneficio. El problema es que, en España, la única comunidad autónoma que llega a
niveles óptimos de fluoración es el País Vasco (curiosamente es la zona con la menor incidencia y prevalencia de caries de todo el país).

Ahora bien, se ha visto que la medida que mejor resultado da es
el flúor en contacto directo con los dientes, y por eso es tan importante que la pasta dentífrica lo lleve.
Flúor en la pasta de dientes
Lo dicho:
la mejor manera de prevenir las caries es que la pasta de dientes tenga flúor, y las últimas recomendaciones dicen que
ya se debe cepillar con flúor cuando sale el primer diente.
Antiguamente se decía que no debía utilizarse pasta hasta los 2 o 3 años, o cuando erupcionaba la primera muela. El problema es que se vio es que por entonces
ya había bebés con caries en los incisivos.
En el mercado hay pastas para niños con una fluoración baja, que se hacen así precisamente para que, en caso de que el bebé se la trague, no haya ningún peligro ni luego se queje de dolor de barriga. Lo malo es que
no sirven para prevenir caries y por eso es necesario utilizar pasta que tenga
la cantidad correcta de flúor.

Tal y como recomienda el
gobierno de Reino Unido,
la Sociedad Española de Odonopediatría y
la IAPD (Internacional Academy of Pediatric Dentistry), hay que usar
una pasta que contenga al menos 1.000 ppm de flúor utilizando
una cantidad ínfima en el cepillo de dientes: la cantidad suficiente para
“pintar” el diente con ella (pintar, no recubrir), que vendría a ser algo así como “manchar” el cepillo dental con un poquito de pasta (cantidad equivalente a un grano de arroz) y aplicar ese poquito al diente o dientes.
Y repito: desde la erupción del primer diente
es recomendable utilizar cepillos de dientes con cabezal pequeño y cerdas suaves, pues es mejor que el uso de dedales o gasas.
Pero… ¡si no saben enguajarse!
Mucha gente considera que es mejor no usar pasta porque el bebé no sabe enjuagarse. ¿Y si os dijera que desde hace unos años se recomienda que ni siquiera nosotros nos enjuaguemos? Es la manera de que el flúor quede en el diente y lo proteja mejor, y
si queremos enjuagarnos, es mejor hacerlo al menos 10 minutos después.

Esto quiere decir que, en realidad,
no hay ninguna necesidad de que los niños se enjuaguen, pero sí podemos retirarles los restos con una gasita para que no se traguen la mezcla de saliva con pasta que se genera durante el cepillado (que tampoco pasaría nada, pero así nos aseguramos que no les va a doler la tripa) y cuando crecen enseñarles a escupir por sí mismos.
Cómo seguir cuando ya no son bebés
A medida que el niño crece
aumenta también la cantidad de pasta en el cepillo y
la cantidad de flúor que tiene que tener la pasta.
A partir de los 3 años se recomienda que
la pasta contenga de 1.350 a 1.500 ppm de flúor, y la cantidad de pasta en el cepillo debe ser la
equivalente al tamaño de una lenteja y, como mucho, al de un guisante.

Hasta los 7 años, por el riesgo de tragar la pasta, por el riesgo de que se pongan demasiada en el cepillo y sobre todo por el riesgo de que se cepillen mal,
es necesario que supervisemos el cepillado de los niños.
Y es que cuando son más pequeños debemos ser nosotros quienes les cepillemos, básicamente porque un niño pequeño
puede estar cepillándose realmente mal, sin conseguir hacer un cepillado válido que realmente elimine restos y proteja sus dientes.
De todas maneras, si quieres saber más, puedes preguntar a tu odontopediatra, o ver el
Seminario Online de Irene Iglesias, “El cuidado de los dientes desde el primero”, donde aborda no solo el tema del cepillado sino muchas otras cuestiones de interés.
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