Cuando un bebé tiene fiebre o dolor, muchas familias se hacen siempre la misma pregunta: ¿puedo darle paracetamol o ibuprofeno? ¿Es seguro?
Durante años, algunos estudios observacionales sembraron dudas al sugerir una posible relación entre el uso de paracetamol en el primer año de vida y el desarrollo posterior de enfermedades como el asma, el eccema o incluso otros trastornos. Esto generó inquietud, titulares confusos y, en algunos casos, miedo a tratar adecuadamente el dolor o la fiebre.
Ahora, un estudio de gran calidad metodológica nos aporta tranquilidad tanto a familias como a profesionales.
Un estudio sólido, con miles de bebés
La investigación, publicada en The Lancet Child & Adolescent Health, ha sido realizada por la Universidad de Auckland y forma parte del proyecto PIPPA Tamariki, el mayor ensayo clínico jamás realizado en Nueva Zelanda con población infantil.
En él participaron casi 4.000 bebés, seguidos desde el nacimiento durante su primer año de vida.
La clave del estudio es que se trata de un ensayo clínico aleatorizado, considerado el estándar de oro en investigación científica. En el estudio, dividieron a los bebés en dos grupos:
- La mitad de las familias utilizó paracetamol cuando el bebé necesitaba tratamiento para fiebre o dolor.
- La otra mitad utilizó ibuprofeno.
- Los investigadores evaluaron la aparición de eccema, bronquiolitis, síntomas respiratorios y posibles efectos adversos, revisando tanto cuestionarios familiares como registros médicos y hospitalarios.
¿Qué encontraron?
La pregunta del millón. Los resultados son claros y tranquilizadores:
Eccema
Vieron que aparecían eccemas en el 16 % de los bebés que habían tomado paracetamol, y en el 15 % de los bebés del grupo que tomó ibuprofeno. Los investigadores concluyeron que la diferencia no es significativa.
Aprende en este Seminario qué medicamentos debemos tener en casa y cómo usarlos antes de ir al médico para hacer un uso responsable de los medicamentos con los niños.
Bronquiolitis
Al analizar si había más o menos casos de bronquiolitis en los bebés, vieron que aproximadamente el 5% de los bebés eran diagnosticados en ambos grupos.
Efectos adversos graves
A la hora de evaluar posibles efectos adversos graves derivados del consumo de uno u otro jarabe, vieron que en todos los bebés eran muy poco frecuentes y que, además, ninguno de esos efectos adversos era atribuible a los medicamentos.
Es decir, según los investigadores, no se encontró asociación entre el uso de paracetamol o ibuprofeno y el desarrollo de eccema ni bronquiolitis en el primer año de vida.
Qué dicen los investigadores
El investigador principal, Stuart Dalziel, pediatra del Starship Children’s Hospital y catedrático en la Universidad de Auckland, lo resume así:
“Nuestro estudio demuestra que el paracetamol y el ibuprofeno son increíblemente seguros para su uso en niños pequeños.”

Y añade algo importante para familias y profesionales:
“Estos resultados dan una alta confianza para seguir utilizando estos medicamentos tan importantes.”
La autora principal del estudio, Eunicia Tan, explica que el objetivo final del proyecto es aún más ambicioso:
“El estudio proporcionará evidencia clave sobre la posible relación entre el paracetamol y enfermedades como asma, eccema, fiebre del heno y trastornos del neurodesarrollo como el autismo o el TDAH.”
¿Y el asma o los trastornos del neurodesarrollo?
Aunque el estudio ya se ha publicado, la investigación principal sigue adelante, porque algunas enfermedades no pueden diagnosticarse con fiabilidad en los primeros años de vida.
Como recuerda Dalziel:
“Sabemos que dos tercios de los niños que tienen sibilancias a los tres años no desarrollan asma a los seis.”
Por eso, los mismos niños seguirán siendo evaluados a los 3 y a los 6 años, cuando diagnósticos como el asma, el TDAH o el trastorno del espectro autista pueden realizarse con mayor precisión.
Esto quiere decir que dentro de unos años sabremos más cosas sobre el paracetamol y el ibuprofeno, en relación a más enfermedades y trastornos.
¿Qué significa esto para las familias?
Como profesional de la salud infantil, creo que este estudio deja varios mensajes importantes y tranquilizadores:
- El paracetamol y el ibuprofeno son seguros en el primer año de vida, cuando se usan correctamente.
- Tratar el dolor y la fiebre no solo es seguro, sino que es parte del cuidado del bebé.

- Muchas asociaciones previas procedían de estudios observacionales, que no pueden demostrar causa-efecto.
- Cuando hay estudios bien diseñados, con seguimiento y comparación real, el mensaje cambia… y se vuelve más claro.
Un apunte importante desde la práctica clínica
Que estos medicamentos sean seguros no significa que deban usarse sin criterio. Es importante ajustar siempre la dosis al peso del bebé, respetar los intervalos entre tomas y no alternar paracetamol e ibuprofeno sin una indicación clara.
Ante cualquier duda, y especialmente cuando se trata de bebés muy pequeños, conviene consultar con un profesional sanitario. Pero el miedo no debería impedir aliviar el malestar de un bebé cuando realmente lo necesita.
En conclusión
Durante años se ha generado preocupación alrededor del uso del paracetamol y, sobre todo, al menos en España, del ibuprofeno en la infancia temprana. Este estudio, robusto y bien diseñado, aporta por fin tranquilidad y evidencia de calidad.
Paracetamol e ibuprofeno siguen siendo herramientas seguras, eficaces y necesarias para cuidar a nuestros hijos durante su primer año de vida.

La ciencia avanza cuando se investiga bien. Y cuando lo hace, nos permite cuidar mejor y con menos miedo.
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