Érase una vez un congreso de la Asociación Española de Pediatría en el que prohibían entrar a las pediatras con sus bebés

Si eres madre de un bebé y pediatra, no entras

Armando BastidaArmando Bastida5 min de lectura
Érase una vez un congreso de la Asociación Española de Pediatría en el que prohibían entrar a las pediatras con sus bebés
Sé que puede parecer que tengo algún tipo de animadversión hacia la Asociación Española de Pediatría (pocos días después de hablar de su sello en alimentos poco saludables vuelvo a hablar de ellos), pero nada más lejos de la realidad. Es precisamente por el respeto que le tengo a dicha institución (y sobre todo por el trabajo que desde hace muchos años ha llevado a cabo el Comité de Lactancia), que hablo de ellos con el objetivo de que actúen con el máximo rigor y con la máxima independencia, sin que pueda haber, por parte de los ciudadanos, ni la más mínima sospecha. Es la exigencia de los principios que nos guían en Criar con Sentido Común, los de no aceptar patrocinios que puedan ponernos bajo sospecha, y para que no haya nunca, jamás, conflicto de intereses a la hora de ofrecer nuestro mensaje.Los mismos principios que nos llevan a ser conscientes de que estamos al servicio de madres, padres y bebés, y que en la relación terapéutica y de cuidados, ellos son lo principal. Esto mismo es lo que todos esperamos de los pediatras, y en consecuencia de su asociación, y por eso no podemos más que llevarnos las manos a la cabeza al ver que estos días se ha celebrado el 66 Congreso AEP en Zaragoza, y que ha entrado quien no debería haber entrado, pero no quien sí debería haberlo hecho.

Quién no debería haber entrado

Pues todos aquellas marcas y fabricantes que tienen interés en dar a conocer sus productos con la intención de que los pediatras sirvan de intermediarios entre ellos y los padres, a riesgo de perder objetividad por el camino. Somos muy conscientes de que muchos profesionales son capaces de escuchar y leer los estudios de dichos fabricantes sin dejarse 'contaminar', pero también somos conscientes de que otros profesionales no lo hacen, y acaban transmitiendo ideas erróneas, como que "las leches de hoy en día son igual de buenas que la leche materna", "te recomiendo esta vacuna, pero esta otra no" (los profesionales no deberíamos posicionarnos, sino informar y en todo caso indicar una vacuna si hay razones facultativas para ello, siendo la última palabra de los padres), o una que pude escuchar hace unos días: "los niños también tienen que comer galletas porque necesitan comer cereales", que es como decir que les va bien ir a la playa a mediodía porque los niños necesitan baños de sol para sintetizar vitamina D (que si las comen de vez en cuando, ya se sabe... no pasa nada; pero los profesionales no podemos recomendarlas). Pues bien, basta con echar un ojo a Twitter, con el hashtag #66congresoAEP para ver que son varias las marcas que se han colado para ofrecer sus conocimientos (probablemente sesgados) y productos a los profesionales de la pediatría (parece más una Feria del Bebé de esas llenas de marcas que dan muestras a madres y padres que un congreso de pediatras):    

Quién debería haber entrado y no pudo

Un bebé. Un bebé de tres meses de edad que acudía con su madre, pediatra, aún de permiso maternal, que decidió hacer un esfuerzo y acudir para seguir formándose y aprendiendo, considerando que no habría ningún problema con acudir con su bebé (es un congreso de Pediatría, los médicos de los bebés, no pasará nada si me llevo al mío). Pero no. No pudo entrar. Al parecer le dijeron que no podía por "una ley de farmacia..." que ni siquiera fueron muy capaces de explicarle (al parecer no puede entrar nadie que no esté acreditado al congreso, por haber presencia de productos farmacéuticos). Entonces se dio cuenta de que no solo no podía entrar a las conferencias, sino que no había zona para amamantar al bebé, ni cambiadores, ni nada que pudiera ser de utilidad para una madre con su bebé. La alternativa que le ofrecieron fue la de dar el pecho en el hotel de enfrente, o en la calle (a riesgo lógico de perderse las ponencias del congreso, y con el mayor inconveniente de necesitar a un acompañante para quedarse con el bebé esperando fuera). Y no sólo un bebé. Varios, al ver esta pediatra a otras madres dando el pecho y cambiando pañales en la calle, antes de entrar en el supermercado de productos para bebé (llamado congreso). Por eso, ante tal indignación, la pediatra ha redactado un escrito formal a la organización del congreso, que os compartimos aquí para dar la máxima difusión, a ver si logramos que una asociación que debería ser objetiva, inquebrantable a las tretas de la industria y que debería estar al servicio de madres, padres, bebés y pediatras, deje de meter la pata de tal manera:
Como pediatra y madre lactante de un bebe de 3 meses, asistente al congreso de la AEPED me parece incongruente e indignante que no se fomente la lactancia materna entre los asistentes. Resulta que acabar de tener un bebe y hacer un esfuerzo para seguir formándote, queriendo asistir durante tu baja maternal al congreso, se recompensa no dejando que puedas entrar a tu bebe al congreso, no solo a las sesiones y talleres, sino que tampoco existe un área habilitada para poder amamantar. Así que, o te llevas un acompañante que tenga la buena paciencia de esperarte en la recepción hasta que el bebe reclame, teniendo además que dejar tu sesión o taller a mitad, o no puedes asistir al congreso. Es más tu acompañante tiene que esperar en un sitio donde ni siquiera hay dónde sentarse y tienes que, o bien irte al hotel de enfrente, o bien buscar un sitio al aire libre donde darle el pecho. Me parece que algo no estamos haciendo bien si desde nuestra asociación no se tomas medidas reales pro lactancia.