Los antihistamínicos son fármacos muy antiguos que se utilizan para tratar los síntomas de la alergia. Los primeros que se descubrieron se empezaron a utilizar en los años 50 y desde el principio se vio que tenían un efecto sedante, que daban sueño y que en consecuencia debían utilizarse con cuidado.
Como son medicamentos que se usan para las alergias, la somnolencia es en realidad un efecto indeseable, una molestia que hace que las personas alérgicas tengan a menudo que decidirse entre "estornudar o dormir" (aunque la última generación de antihistamínicos dan menos sueño).
Ese efecto secundario que puede ser incómodo cuando queremos tratar una rinitis o una urticaria, podría ser útil, según piensan algunos profesionales, madres y padres, para ayudar a dormir a los niños con problemas de sueño.
Quizás por eso uno de los antihistamínicos más antiguos, la alimemazina, que ya muy poca gente usa porque es el que más efecto sedante tiene, se mantiene en uso todavía. En España se comercializa como Variargil® gotas, y no son pocas las familias que explican que les están dando dicho medicamento a su bebé para que duerma mejor.

Seguro que si alguna vez te has quejado de que tu hijo no te deja dormir porque se despierta mil veces durante la noche, alguien te habrá sugerido que le des las famosas gotitas de Variargil® para dormir. Incluso es posible que algún pediatra te lo haya recetado.
Variargil® no debería usarse para dormir a los niños
No vamos a andarnos con rodeos. No hay muchos estudios sobre su uso como somnífero, ya que no es el efecto principal del fármaco y los pocos que hay están hechos en países nórdicos, donde su uso está más extendido (hasta un 3% de los niños noruegos lo han tomado alguna vez).
Además, los que hay, son estudios de mala calidad, con pocos niños y que no incluyen la comparación con un grupo que reciba placebo. En estas condiciones se ve que pueden ser efectivos a corto plazo pero sin mejorar los patrones de sueño. Es decir, en el momento en que se dejan de dar las gotas, desaparece el efecto y todo vuelve a ser como antes. O peor, porque a menudo se produce un efecto rebote cuando se interrumpe el tratamiento.
¿Cómo se dosifica un efecto secundario?
Cuando uno mira el prospecto de un antihistamínico, la recomendación de la dosis se refiere al efecto primario del fármaco, pero no al efecto secundario. Es decir, no se dosifica para conseguir que el niño duerma más o menos, o se despierte más o menos veces, y por eso es difícil saber cuál es la dosis que un niño puede llegar a necesitar para que su sueño se modifique de manera sustancial.
Además, hablamos de medicamentos que no están exentos de otros efectos secundarios. Los más frecuentes son dolor de cabeza y mareos. En niños es posible también que se produzca el efecto contrario al buscado, con insomnio, nerviosismo e irritabilidad. Pero lo más preocupante es que puede producir problemas neurológicos graves y hay casos descritos de intoxicaciones graves, incluso letales.
El prospecto del Variargil® advierte que se trata de un fármaco para tratar enfermedades alérgicas y que no se debe usar en niños menores de 2 años, ni en niños mayores de esa edad con apneas nocturnas o antecedentes familiares de muerte súbita del lactante.
Otros antihistamínicos para dormir a los bebés y niños
Otro antihistamínico con efecto sedante es la hidroxizina, comercializado como Atarax® jarabe. El prospecto en este caso sí contempla su uso para el tratamiento de la ansiedad. En niños estaría indicado, por ejemplo, antes de una cirugía. Puede usarse a partir del año con esta indicación o para otros momentos muy concretos, por ejemplo, antes de un viaje prolongado.
Los efectos secundarios generalmente son leves y también podría producirse el temido efecto paradójico y en lugar de sueño, ocasionar insomnio y nerviosismo.
Siempre debe usarse bajo prescripción médica y se recomienda hacer previamente una prueba en casa unos días antes: no vayamos a tener la mala suerte de que a nuestro niño, en lugar de producirle sueño, le produzca el efecto contrario y nos entren ganas de bajarnos del avión en pleno vuelo.

Otros antihistamínicos muy usados para tratar síntomas de alergia como la dexclorfeniramina (el más conocido es el Polaramine®), la cetirizina, la ebastina o la loratadina no deberían usarse, según el prospecto, en menores de 2 años (aunque en la práctica se pueden usar en niños más pequeños pero siempre por indicación específica del médico).
Al tratarse de antihistamínicos más modernos, no suelen causar somnolencia y es más habitual que produzcan el efecto contrario, con nerviosismo e irritabilidad, por lo que, para dormir no parecen buena idea.
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