Mi niña fue de todos, menos mía (por Romina Pérez)

La importancia de seguir tu instinto al cuidar de tus hijos.

Criar con Sentido Común1 min de lectura
Mi niña fue de todos, menos mía (por Romina Pérez)
Cuando nació Aylén, hace nueve años, las dudas me inundaron... tenía 25 años, era madre soltera y me sentía muy insegura, muy dependiente... y ella fue la hija de todo el mundo, menos mía, y ahora me explico: le di biberón porque mi madre me dijo que estaba claro que mi leche no la alimentaba, la bauticé porque mi abuela me dijo que no podía vivir en un limbo religioso, no la cogía del carro porque sino se iba a acostumbrar a estar en brazos (así que Aylén estaba mucho tiempo llorando), y cuando comenzó a comer tenía que darle lo que cada persona me aconsejaba que era mejor para su crecimiento. Por suerte, con los años llegó la madurez y la experiencia que te da el camino recorrido, una pareja maravillosa con la que compartir el camino, y hace 4 meses llegó Oliver. Y este SÍ que es mi hijo, porque a él sí lo podemos cuidar tal y como lo sentimos: toma teta, duerme con nosotros y no llora nunca por estar en el carrito, porque siempre está en nuestros brazos. Cuando me acuesto todas las noches pienso que le fallé a mi pequeña, cuando nació, porque no supe seguir mi instinto, pero cada día me despierto intentando ser mi mejor versión para ella, que se perdió a su mamá los primeros años, y mi mejor versión para él, porque no quiero que se pierda a su mamá ni un segundo. Así que ahora puedo decir que estoy muy feliz de poder reinventarme en el maravilloso camino de la maternidad.