¿Qué es para mí la maternidad, mi maternidad?
Sin duda, para mí es, hoy por hoy,
TODO.
Me paro y pienso y sería incapaz de imaginar mi vida ahora sin ella...
sin mi maternidad y sin mi pequeña Victoria.
Es cierto que desde que decidió llegar lo ha puesto todo "patas pa'arriba": mi propia visión de la vida y del ser madre, mis miedos, mi relación con mi pareja, mi familia, mis amigos... y, por supuesto,
mi relación conmigo misma.
Ha habido momentos duros, muy duros. El parto de 22 horas, agotador, intenso, rompedor, emotivo; los inicios con la lactancia y los lloros de madrugada preguntándome si lo estaba haciendo bien y de ser así por qué motivo mi hija, la niña de mis ojos, no cogía peso. La responsabilidad de decidir qué hacer. La ansiedad de cada vez que íbamos a pesarla (todas las semanas), las manos temblorosas al cambiarle el pañal, cogerla... (menos mal que del baño se encargó Cristian, mi marido, desde el primer momento y ahora puedo decir que me encanta ese vínculo que crearon y ahora crece y crece), los despertares nocturnos para asegurarme si respira, para sacarme leche, para llorar, para
tener un momento para mí.
Las risas de desesperación con mi marido al no saber cómo actuar cuando lloraba y lloraba y ya habíamos puesto en práctica todo lo visto por internet y los consejos de nuestro alrededor; las miradas de complicidad con Cristian ("esto tan perfecto lo hemos hecho nosotros, cariño?"); las mil dudas y las mil visitas a internet, la pediatra, la farmacia, grupos de crianza...
Y esto sería sólo la punta del iceberg.
¿Qué voy a contaros a vosotras y vosotros que no sepáis, verdad?
Y ahora, después de casi 10 meses desde que comenzamos esta gran aventura como papis, si escribiese una carta a mi hija comenzaría así:
"Gracias, hija, por elegirme como madre, por tus miradas, tus caricias y tus carcajadas. Gracias por la paciencia que tienes cuando dudo y no sé como actuar. Te ha tocado ser la primera hija y en muchas cosas quizá no he actuado como debería, pero al mismo tiempo nos hemos llevado la ilusión y la emoción de quien hace las cosas por primera vez. Y aquí estoy para seguir aprendiendo de ti y contigo, para seguir creciendo, para acompañarte hasta dónde y cuándo quieras, para llenarte de besos de colores, para abrazarte, para acurrucarte en días de tormenta, para llevarte en brazos, para cantarte, para contarte cuentos, para hablarte y escucharte y sobre todo: para AGRADECERTE que hayas llegado a mi vida para ponerla patas pa'arriba".
Bel Torrecillas forma parte de
la comunidad "Criar con Sentido Común". Con esta entrada inaugura
un espacio en el blog reservado para que las madres y padres miembros puedan contarnos cosas bonitas e interesantes sobre su vida desde que tienen hijos.