Hoy no he hecho nada (por Victoria Quince)
Hoy no he hecho nada, porque lo he hecho todo
Criar con Sentido Común2 min de lectura

Hoy me he levantado de la cama, pero no he ido a trabajar. He pospuesto entrevistas, reuniones, llamadas, citas laborales y demás para la semana que viene, o la otra, o la siguiente. He quedado como una irresponsable que antepone otras cosas a mi carrera profesional.
Hoy no he cocinado. He tirado de caldos preparados mal calentados que he comido y servido medio fríos y de preparados con demasiado azúcar. Tampoco he lavado los platos ensuciados y la cocina parece zona de guerra. He quedado como una desastrosa cabeza de familia incapaz de preparar un menú decente y de mantener una vajilla pulcra.
Hoy no he hecho la colada. Ni limpiado. Ni quitado las pelusas que habitan tras las puertas y que parecen conspirar para conquistar del todo la casa. La misma ropa lleva tendida varios días esperando a que alguien la recoja y la devuelva a su sitio. Y ese alguien hoy no seré yo.
Hoy no me he vestido. Ni mucho menos peinado. No he salido a la calle, apenas he visto a otros adultos. No he tenido conversaciones trascendentales sobre el rumbo de la sociedad o la desastrosa situación política. No sé qué ha pasado en el mundo esta mañana, esta tarde o esta noche. No sé si hay un ejército en la frontera a punto de invadirnos o si los extraterrestres por fin han decidido pasarse a saludar. Hoy el pijama ha sido mi traje de gala, mi uniforme. Apenas he tenido tiempo de hacer mis necesidades o de saludarme en el espejo para reconocerme.
Pero lo que sí que he hecho hoy ha sido agarrar unos brazos que se estiraban una y otra vez hasta alcanzar los míos. He dejado mi presencia allí donde más la necesitaban, he velado el sueño reparador que llega tras noches intensas sin dormir, he besado una frente febril mientras regalaba caricias incontables, de esas que alivian los peores malestares de los virus más molestos.
Hoy he parado el mundo y me he bajado de él, porque alguien que me llama mamá necesitaba mis brazos para recuperarse. Hoy no he hecho nada más que abrazar, besar, cuidar y sostener. He dado tantos besos que podrían llenar el infinito, he sostenido tanto que los brazos se me han quedado dormidos y he respirado la calma de pausar la rutina por lo único y verdaderamente importante. Y es que hoy no he hecho nada, porque lo he hecho todo.
Dedicado a todas/os las que como yo hoy u otro día “no han hecho nada”, porque muchas veces tenemos la sensación de que ha pasado el día y no hemos hecho nada, cuando en realidad hemos hecho todo; todo lo necesario, lo imprescindible, y sobre todo, todo lo importante. Solo los y las que pasamos por ello, sabemos lo que es.