El maravilloso vínculo afectivo con tu bebé

El vínculo entre madre (padre) y bebé es muy importante para su desarrollo y aprendizaje.

Miriam Escacena6 min de lectura
El maravilloso vínculo afectivo con tu bebé
Para hablaros sobre el apego y el vínculo afectivo, alrededor del cual centro todo mi trabajo, quiero empezar contando una anécdota: una vez en uno de mis cursos estábamos comenzando con la ronda de presentaciones, algo que siempre me gusta hacer para conocer más a mis alumnos, y resultó que cuando una mamá se presentó terminó con la frase “yo no crío con apego”. Me resultó muy curioso, porque en realidad el apego no es un modo de crianza o elección, los seres humanos tenemos un instinto que hace que no podamos permanecer impasibles en determinadas situaciones, como por ejemplo cuando escuchamos el llanto de un bebé, y más si es de nuestro propio hijo. Antes de convertirnos en padres podemos tener ciertas ideas, como por ejemplo que nunca practicaremos colecho, o que no tomaremos demasiado en brazos a nuestros niños para que no se “acostumbren” o nos “tomen la medida”, pero la verdad es que por muy claras que nos parezca que las tenemos, muchas veces cambian completamente el día que tenemos a esa pequeña personita entre nuestros brazos regalándonos sus miradas de amor absoluto.

Teoría del apego

Después de la Segunda Guerra Mundial, la ONU observó que los niños que habían quedado huérfanos presentaban muchos problemas para salir adelante, (a pesar de tener todos los cuidados básicos garantizados, no tenían el amor de una madre que los acunase entre sus brazos), y encargaron al psiquiatra y psicoanalista John Bowlby (1907-1990) que realizara estudios relacionados que investigaran sobre la privación materna. Su descubrimiento más importante fue constatar que un recién nacido necesita desarrollar un vínculo afectivo con al menos un cuidador principal para que su desarrollo social y emocional se produzca con normalidad. Nils Bergman En realidad, cuando el bebé nace no tiene conciencia de sí mismo y piensa que es un “todo” junto con el cuerpo de su madre, como si fueran la misma persona, se produce el fenómeno que que Nils Bergman llama bonding o diada madre-bebé. Comienza a experimentar sensaciones y necesidades que no tenía en el interior del útero (el hecho de tener que respirar con sus pulmones, hambre, calor, frío, pañal húmedo, gases, molestias...), y a veces estas sensaciones pueden hacer que se sienta desbordado emocionalmente y recurra al llanto como herramienta de comunicación. Las adultos cercanos al bebé (sobre todo la madre), somos los que tenemos la capacidad de decodificar su malestar y calmarlo, proporcionándole seguridad necesaria, para que el bebé pueda percibir que es bien recibido, que se le ama y que el mundo exterior no es hostil.
“El vínculo se produce poco después del nacimiento, en ese periodo sensible que constituye una hermosa presentación entre padres e hijos en el que todos empiezan a conocerse”. (John Kennel y Marshall Klauss).
Si somos unos padres responsivos, entendemos sus necesidades emocionales y les damos la importancia que tienen, no nos sentiremos presionados por las corrientes culturales que fomentan la crianza de separación y aseguran que tomar a los bebés en brazos puede “malcriarlos” y que dejarlos llorar es bueno para que “sus pulmones se expandan”. Tal y como explica Bowlby, la necesidad de vinculación del bebé con sus figuras de apego, (especialmente la de su madre) es una necesidad primaria.

La impronta

Cuando explico lo que es el vínculo afectivo me suele gustar mucho hablar también de las investigaciones de Konrad Lorenz, zoólogo y etólogo austríaco que realizó varias investigaciones con aves en los años 30 y recibió el Premio Nobel de la Medicina en 1973. Estudiando las aves se dio cuenta de que al eclosionar los huevos las crías establecían de inmediato un fuerte vínculo afectivo con su madre y comenzaban a seguirla de forma innata. En los casos en que las crías eran huérfanas comenzaron a seguirle a él como si se tratase de su madre, ¿no os parece sorprendente? Definió así el concepto de impronta, refiriéndose a una forma de aprendizaje innata en ciertos seres vivos que fijan su atención en el primer ser u objeto que ven, escuchan o tocan en un periodo crítico tras su nacimiento. Por eso cada vez se lucha más por la no separación de madre y bebé tras el parto, ya que estos primeros momentos son cruciales.

¿Qué es entonces criar con apego?

El pediatra norteamericano William Sears acuñó el término crianza con apego (attachment parenting) para referirse a una filosofía de crianza basada en la teoría del apego y está basada en ocho principios fundamentales: 1. Prepararse para el nacimiento del bebé. 2. Comprender y responder de forma sensible a las necesidades emocionales del niño. 3. Fomentar la lactancia materna. 4. Cargar en brazos al bebé. 5. Compartir el sueño. 6. Evitar las separaciones frecuentes o prolongadas. 7. Emplear la disciplina positiva. 8. Mantener una vida familiar estable. Puede ser que esta mamá que se presentó así no cumpliera alguno de estos principios, y no pasa nada. Hay madres que por sus circunstancias no pueden establecer una lactancia materna o cargar a sus bebés, o padres que quizá prefieren no dormir junto a sus hijos porque les da miedo y no se encuentran tranquilos, pero eso no significa que no amen a sus bebés y los abracen y llenen de besos. Cada familia encuentra sus opciones en función de sus creencias y estoy segura de que siempre ofrecen lo mejor a sus hijos. En el mundo de la crianza no existen verdades absolutas, y me da mucha pena cuando veo debates en los que se defiende de manera a veces un poco radical una determinada forma de criar. Creo que es muy importante aprender a respetar otros puntos de vista, y sobre todo, no juzgar. Lo importante es tener la información veraz y actualizada para tomar las decisiones más adecuadas en cada etapa, en cada uno de los desafíos de la crianza que nos encontremos. Por ejemplo, hay muchas lactancias que se abandonan por una mala recomendación de un pediatra, o porque la madre tiene que tomar un medicamento y duda de si le afectará al bebé, algo que hoy en día tenemos la suerte de poder comprobar fácilmente en la web de e-lactancia. Hay que tener disposición a seguir nuestro instinto, y no dejaros convencer por todas las recomendaciones que nos dan cuando somos padres, porque parece que todo el mundo “ha escrito libros” sobre cómo criar a un niño, y a veces tantos consejos nos abruman y nos hacen llegar a situaciones tan inverosímiles como sentirnos culpables cuando tomamos en brazos a nuestro bebé, y creedme, la culpabilidad es algo que desarrollamos con gran facilidad las madres en esta sociedad que vivimos, aún tan patriarcal. Así que espero que poco a poco logremos empoderarnos y cambiar nuestro mundo. Y tú, ¿crías con apego? ¡Me encantará leerte en los comentarios! Fotos | Big D2112, Ryan Polei, Remy Sharp en Flickr