Todo lo que tienes que saber si te planteas donar o conservar las células de la sangre del cordón umbilical

El cordón umbilical es rico en células madre que destacan por ser capaces de auto-renovarse y de renovar cualquier tipo de células

Armando BastidaArmando Bastida5 min de lectura
Todo lo que tienes que saber si te planteas donar o conservar las células de la sangre del cordón umbilical

Hasta hace no tantos años, el cordón umbilical tenía una función muy clara: conectar al feto con la placenta durante el embarazo y permitir el intercambio de oxígeno, nutrientes y desechos. Tras el nacimiento del bebé, se cortaba y se desechaba sin más.

Hoy sabemos que ese “residuo” contiene células madre con un enorme potencial terapéutico. Y también sabemos algo igual de importante: el momento en el que se pinza el cordón umbilical tiene un impacto directo en la salud del recién nacido.

Por eso, cuando hablamos de donación o conservación de la sangre del cordón umbilical, es imprescindible hacerlo con información actualizada, rigor científico y sentido común.

La donación del cordón umbilical salva vidas

En 1988, un niño de cinco años llamado Matthew Farrow se curó de una anemia aplásica gracias a un trasplante de células madre procedentes de la sangre del cordón umbilical de su hermana recién nacida. A partir de ahí se abrió un camino que ya no tenía vuelta atrás.

Desde entonces, decenas de miles de pacientes en todo el mundo han podido acceder a tratamientos gracias a la donación altruista de sangre de cordón umbilical (SCU), especialmente en enfermedades graves de la médula ósea como leucemias, linfomas o síndromes mielodisplásicos.

En España existe un Plan Nacional de Sangre de Cordón Umbilical desde 2008, revisado y actualizado en 2020, que insiste en algo fundamental: las familias deben recibir información clara, honesta y basada en evidencia para poder decidir.

Donar SCU es un acto altruista que puede salvar vidas. Para hacerlo, generalmente basta con ser mayor de edad y haber tenido un embarazo y parto normales (con algunas excepciones). Pero no es la única opción que se plantea habitualmente: también existe la posibilidad de conservar la sangre del cordón para un uso autólogo, es decir, para el propio bebé.

Y aquí es donde conviene parar y explicar bien las diferencias.

La “magia” de las células madre (y sus límites)

La sangre del cordón umbilical es rica en células madre hematopoyéticas, capaces de autorrenovarse y de dar lugar a glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Su utilidad principal es el trasplante en enfermedades hematológicas graves, tanto congénitas como adquiridas.

Actualmente se utilizan en unas 80–90 patologías, y continúan realizándose ensayos clínicos para estudiar su aplicación en otros campos. Muchas muestras donadas no llegan a utilizarse para trasplantes, pero sí para investigación biomédica, terapia celular o medicina regenerativa.

Además, estas células tienen una ventaja clave: no necesitan una compatibilidad total entre donante y receptor, lo que facilita enormemente su uso. Al estar almacenadas en bancos públicos, son localizables y accesibles con rapidez cuando se necesitan.

¿Cómo y cuándo se recoge la sangre del cordón?

La sangre del cordón umbilical se recoge tras el nacimiento del bebé, mediante una punción del cordón, normalmente cuando la placenta aún está en el útero o justo después de su expulsión. El procedimiento no supone ningún riesgo ni para la madre ni para el recién nacido.

La muestra se envía a un banco de sangre de cordón, donde se somete a estrictos controles de calidad. A la madre también se le realiza una analítica para descartar infecciones transmisibles.

Las muestras que cumplen los criterios se criopreservan en nitrógeno líquido; las que no, se descartan o se destinan a investigación.

Todo este proceso está altamente regulado.

¿Qué hay que hacer para donar la SCU?

Cuando una mujer embarazada quiere donar la sangre del cordón, debe informarse en un banco público autorizado y firmar un consentimiento informado. En España existen varios bancos públicos y una red de maternidades acreditadas para la extracción.

Además, se requiere:

  • Historia clínica materna detallada
  • Analítica de la madre en el momento del parto
  • Exploración clínica del recién nacido

Si la muestra es válida, pasa a formar parte del registro nacional y puede ser utilizada por cualquier paciente compatible.

Hay situaciones en las que no se puede realizar la donación, como partos prematuros, partos múltiples o determinadas patologías maternas. En muchos de estos casos, la prioridad absoluta es otra: transferir la mayor cantidad posible de sangre al bebé.

El uso autólogo: lo que conviene saber

El uso autólogo consiste en conservar la sangre (y a veces el tejido) del cordón para el propio bebé o un familiar compatible. Esto se realiza en bancos privados, generalmente mediante el pago de una tarifa elevada.

El argumento habitual es la compatibilidad del 100% y la disponibilidad inmediata. Sin embargo, aquí la evidencia es clara y bastante contundente:

  • La probabilidad real de que un niño use su propia sangre de cordón es extremadamente baja.
  • En enfermedades genéticas, esas células no son útiles, porque contienen la misma alteración.
  • En adultos, la cantidad almacenada suele ser insuficiente.
  • En la práctica clínica real, el número de usos autólogos efectivos documentados es muy limitado (se estima que apenas unos pocos casos a nivel mundial).

Por eso, el Consejo de Europa, las principales sociedades científicas y los organismos oficiales desaconsejan la conservación privada sistemática de la sangre del cordón umbilical por su baja efectividad y alto coste. 

El pinzamiento del cordón: la evidencia actual

Hoy sabemos que no pinzar el cordón de forma inmediata, y esperar al menos 3 minutos (y a poder ser dejarlo latir hasta que deje de hacerlo solo), permite que la sangre que aún está en la placenta pase al bebé.

Esto se traduce en:

  • Menor riesgo de anemia ferropénica
  • Mejores reservas de hierro
  • Beneficios claros en recién nacidos a término y, especialmente, en prematuros
  • Posible impacto positivo en el desarrollo neurológico

Por eso, las principales organizaciones científicas, incluida la Organización Mundial de la Salud, desaconsejan el pinzamiento precoz del cordón umbilical.

El problema es evidente: cuanto más se retrasa el pinzamiento, menor es el volumen de sangre disponible para la donación. Y aquí la prioridad debe ser clara: la salud inmediata y futura del bebé está por encima de cualquier otra consideración.

En resumen

  • La donación altruista de sangre de cordón umbilical salva vidas.
  • El uso autólogo privado tiene una utilidad real muy limitada.
  • El pinzamiento tardío del cordón es una práctica respaldada por la evidencia y beneficiosa para el bebé.
  • Cualquier decisión debe tomarse con información clara, actualizada y sin mensajes comerciales que generen falsas expectativas.

Como en tantas cosas relacionadas con el nacimiento, menos promesas y más ciencia. Y, siempre, poner al bebé en el centro.