Pocas personas saben que hoy 3 de diciembre se celebra el
Día Internacional de las Personas con Discapacidad, fecha que fue elegida por las
Naciones Unidas en 1992 con miras a fomentar una mayor
integración en la sociedad. Pero, ¿por qué es importante este día?
Para empezar, los niños que viven con algún tipo de discapacidad son de los colectivos que sufren más
marginación en el mundo: no se les dan las mismas
oportunidades en la vida, y eso es una realidad.
“Cuando uno ve la discapacidad antes que al niño, no sólo es malo para el niño, sino que priva a la sociedad de todo lo que ese pequeño tiene que ofrecer”, (palabras que citaba el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake en la presentación del Informe Mundial Sobre Infancia de 2013).
Defendamos sus derechos
Uno de cada veinte menores sufre algún tipo de impedimento físico o psíquico, y para muchos de estos niños la exclusión comienza desde los primeros años de vida, ya que a falta de
reconocimiento oficial en forma y plazos adecuados, no se pueden beneficiar de ayudas sociales, apoyo médico especializado y protección jurídica, lo cual les deja en situación de
vulnerabilidad.
Es más, podríamos considerar que la población infantil con
Necesidades Educativas Especiales (NEE) es la gran olvidada a la hora de reclamar el
derecho a la educación.
Si hablamos de cifras más globales, se estima que más de 1.000 millones de personas en el mundo viven con algún tipo de discapacidad (aproximadamente el 15% de la población), de los cuáles 200 millones son menores, niños y niñas que
en un 90% de casos no asisten a la escuela por unas u otras razones, (este problema se agrava además en los países pobres).
El año pasado estuve viviendo en México con toda la familia y una de las cosas que más me impactaban era el hecho de ver niños en la calle por la mañana, cuando se supone que deben estar en la escuela... Y no creo que sea un país pobre, pero la
desigualdad social se nota demasiado. Cuando vives en otro país (y no sólo lo visitas de vacaciones o luna de miel), te das cuenta de la suerte que has tenido al gozar de un
estado del bienestar que facilita cosas tan importantes como la
educación y la
sanidad, que en realidad son
derechos, pero que no en todos los países se dan por adquiridos.

En un mundo perfecto, los derechos enumerados en la
Declaración Universal de Derechos Humanos serían suficientes para proteger a todos. Pero en la práctica, todos sabemos que hay ciertos grupos (como los niños, las mujeres o los refugiados), a los que les es mucho más difícil reclamarlos.
Menos oportunidades
Del mismo modo, las personas con discapacidad carecen de las
oportunidades que tiene la población en general.
Se enfrentan cada día a un cúmulo de
barreras arquitectónicas y obstáculos físicos y sociales que les dificultan enormemente o impiden lograr derechos que otros no dudamos, tales como
- recibir educación
- conseguir un empleo, incluso cuando están bien cualificados
- tener acceso a la información
- obtener el adecuado cuidado médico y sanitario
- desplazarse
- integrarse en la sociedad
- ser y sentirse ACEPTADOS..
¿Es necesario crear organizaciones y actos para luchar?
Pues, desgraciadamente, en el mundo en que vivimos, sí. A través de la historia, las personas con discapacidad han sido consideradas como individuos que requieren la
protección de la sociedad y evocan
simpatía más que
respeto, muchas veces terminan viviendo “en la sombra” o algo apartadas de la sociedad, víctimas de la
discriminación social.
La
Campaña Mundial por la Educación (CME), reivindica de forma internacional el derecho de los niños y niñas a recibir una educación de calidad, sin discriminación y sobre la base de la
igualdad de oportunidades. Cada año organiza en el mes de abril la
Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) en la que más de una centena de países se movilizan para llamar la atención de la comunidad educativa, de los medios de comunicación, de la sociedad en general y especialmente, de los
representantes políticos sobre la necesidad de hacer real y efectivo el
derecho a una educación de calidad para todos los niños del mundo.
https://www.youtube.com/watch?v=Jva2MC9LWiY
Este año tuve la oportunidad de participar en las jornadas de las personas con diversidad funcional “
Compartiendo Capacidades”, organizadas por la
Universidad Complutense de Madrid y la
Oficina para la Inclusión con Personas con Diversidad (OIPD), y me llamó mucho la atención el hecho de que pusieran especial énfasis en el
plano emocional: los sentimientos, sentidos, emociones… Afortunadamente cada vez hay más profesionales y más especializados en este campo , pero la cultura en la que vivimos que nos hace ir corriendo de un sitio para otro a veces hace olvidar una de las partes fundamentales de su gran trabajo y para el que trabajan: las
PERSONAS.
Jornadas Compartiendo Capacidades. Facultad de Trabajo Social de la Universidad Complutense de Madrid
Uno de los temas centrales de este año era promover los
17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) necesarios para alcanzar el futuro que queremos, y destacar el papel que desempeñan estos objetivos recién establecidos en la
construcción de un mundo más inclusivo e igualitario para las personas con diversidad funcional.
Y además, otro de los objetivos era el de examinar el estado actual de la CONVENCIÓN sobre los DERECHOS de las PERSONAS con DISCAPACIDAD para sentar las bases de un futuro inclusivo para las personas con diversidad funcional.
En el mes de diciembre se cumple el undécimo aniversario de esta organización, cuyo propósito es
promover, proteger y garantizar el disfrute pleno y por igual del conjunto los derechos humanos por las personas con discapacidad, cambiando también la percepción que la sociedad tiene de la discapacidad, ya que los propios prejuicios constituyen en sí mismos una
discapacidad añadida.
Esta convención lleva más de una década luchando por defender
derechos en una serie de ámbitos fundamentales tales como la accesibilidad, la libertad de movimiento, la salud, la educación, el empleo, la habilitación y rehabilitación, la participación en la vida política, y la igualdad y la no discriminación.
Y es que la
educación es clave: cuanto más podamos
concienciar a la sociedad y mayores
herramientas podamos ofrecer a los niños desde su infancia mayores
posibilidades les estaremos dando.
Este es un tema que me encanta y por eso siempre me ha gustado mucho
el trabajo que hizo
María Montessori al dar oportunidades a los niños que habían sido menos afortunados, demostrando que podían
contribuir con su talento a la sociedad. Podría hacer un post larguísimo, pero de momento me despido uniéndome a la celebración de este día y aportando mi granito de arena a su difusión.
Antes de despedirme, os comparto la historia de
Carly Fleischmann, una niña que sufría autismo y fue diagnosticada con retraso mental profundo. Sin embargo, gracias a la tenacidad de sus padres y a la suya propia encontró la manera de comunicarse con el mundo y expresar los motivos de su comportamiento. Su libro,
Carlys Voice, es un material único para poder conocer el
mundo autista desde dentro. Una preciosa y sorprendente historia, que nos enseña que todos podemos llegar a cambiar el mundo, en la medida que encontramos el sendero adecuado.
https://www.youtube.com/watch?v=-TMOcoaxmeM
Aquí os dejo otro
vídeo que justamente me envió esta semana un papá del cole, que tiene un hijo con síndrome de Asperger, y ya cierro el post con un texto que el Profesor
Stephen W Hawking escribió para el prólogo del
Informe Mundial sobre la Discapacidad.
https://www.youtube.com/watch?v=vLZ0YylQQvM
La discapacidad no debería ser un obstáculo para el éxito. Yo mismo he sufrido una neuropatía motora durante la práctica totalidad de mi vida adulta, y no por ello he dejado de desarrollar una destacada carrera profesional como astrofísico y de tener una feliz vida familiar.
Al leer el Informe mundial sobre la discapacidad, muchos aspectos me han evocado mi propia experiencia. Yo he podido beneficiarme de un acceso a atención médica de primera clase, y dependo de un equipo de asistentes personales que hacen posible que viva y trabaje con comodidad y dignidad.
Mi casa y mi lugar de trabajo han sido adaptados para que me resulten accesibles. Expertos en computación me han apoyado con un sistema de comunicación asistida y un sintetizador de habla, lo cual me permite preparar conferencias e informes y comunicarme con audiencias diversas.
Pero soy consciente de que he tenido mucha suerte, de muy diversos modos. Mi éxito en la física teórica me ha asegurado el apoyo necesario para vivir una vida digna de ser vivida. Está claro que la mayoría de las personas con discapacidad tienen enormes dificultades para sobrevivir cotidianamente, no digamos ya para encontrar un empleo productivo o para realizarse personalmente.
Tenemos el deber moral de eliminar los obstáculos a la participación y de invertir fondos y conocimientos suficientes para liberar el inmenso potencial de las personas con discapacidad.
Los gobiernos del mundo no pueden seguir pasando por alto a los cientos de millones de personas con discapacidad a quienes se les niega el acceso a la salud, la rehabilitación, el apoyo, la educación y el empleo, y a los que nunca se les ofrece la oportunidad de brillar.
Foto |
Lance Neilson en Flickr (CC)