Abre los ojos y abre la boca: 'Nutrispoon' es la cuchara que hace comer a los niños aunque no tengan hambre

O cómo engañar a la sensación de saciedad de tu bebé y evitar que aprenda a comer saludablemente

Natalia Moragues5 min de lectura
Abre los ojos y abre la boca: 'Nutrispoon' es la cuchara que hace comer a los niños aunque no tengan hambre
Dicen que la realidad supera a la ficción y parece que queda demostrado con esto que os explico hoy; Nutribén ha creado una nueva cuchara llamada “Nutrispoon: la cuchara que obliga al niño a comer cuando no tiene hambre”. Sinceramente, me parece una aberración. Ayer se compartió el siguiente vídeo en redes sociales. Cuando lo vi no podía salir de mi asombro. Al principio pensé que era una inocentada, aunque el día de los santos inocentes fue hace ya tiempo. Lo dejé estar por si realmente era una broma. Pero hoy he vuelto a ver el vídeo en varios medios y resulta que no, que no estoy ante una inocentada ni ante una película de Walt Disney en 3D; estoy delante de un anuncio real de una cuchara holográfica que se conecta a tu móvil y que crea un holograma de un avioncito (o de animalitos y otras figuras) de dibujos sobre la cuchara para “embobar” al niño y que “abra la boca” (de asombro, vaya). Vamos, es como hacer el típico avioncito para persuadir al niño que no quiere comer más, pero en versión ultramoderna con avión en holograma en 3D. Para que sepáis de qué estoy hablando, mirad el vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=BQk9k64sJ3Y&feature=youtu.be Ya en sí, el simple artefacto y lo que pretende me da “repelús”, pero a continuación voy a proceder a analizar las frases del anuncio y a dar mi opinión al respecto: Frase del padre: “Hay una cosa que la gente dice y mis padres me decían de pequeño: 'Niño, no juegues con la comida'. Pues están completamente equivocados. Nuestra niña, cuando juega, come mucho mejor”. Frase de la madre: “Vamos, ahora es muchísimo más fácil darle de comer y disfrutamos muchísimo más del momento”.

Niño, no juegues con la comida

Esta frase suele usarse en niños más mayores que la niña del vídeo (que ya entienden nuestro lenguaje, dicho sea de paso), cuando han comido algo de lo que se les ha servido pero no se han terminado todo el plato. Los padres les obligan a no levantarse de la mesa hasta que se lo terminan todo, y claro, como no tienen más hambre y empiezan a juguetear y guarrear con lo que queda en el plato, alguien dice eso de: “Niño, no juegues con la comida”. Está más que comprobado que los niños comen mejor si tienen una buena relación con la comida, si entre sus juguetes tienen algunos con formas o figuras de frutas y verduras, si los implicamos a la hora de elegir los alimentos, si les dejamos experimentar sus texturas, su tacto, su olor y su sabor y colaborar con nosotros en la preparación (esto último, evidentemente cuando ya tienen algún añito). En este vídeo, la niña ni siquiera está “jugando” con la comida. Está inmersa, hipnotizada, embobada, ante un avión volador ante el cual yo también me quedé con la boca abierta, he de reconocerlo.

Sigue comiendo, seguro que te cabe más comida...

Se sabe también, desde hace tiempo, que todo este tipo de artimañas para hacer que el niño que no tiene más hambre abra la boca y coma más cantidad de alimento de la que su cuerpo le pide, no favorece la buena relación entre el niño y la comida sino más bien todo lo contrario, por no hablar del hecho de que favorece la aparición de obesidad, ya que se obliga al niño a ignorar sus señales innatas de saciedad y además se le sobrealimenta. Cada niño tiene unas necesidades energéticas diferentes, y por que coma menos de lo que nosotros le preparamos no pasa nada, siempre y cuando lo que le ofrezcamos sean alimentos de calidad: “Tú encárgate de la calidad, que él se encargará de la cantidad”. ¿Por qué no enseñarle a disfrutar de la comida y a comer con atención plena desde que es pequeño? Vivimos en una sociedad donde los niños comen viendo la tele, sin disfrutar de lo que están comiendo, sin pararse a oler, saborear y disfrutar aquello que comen. En una sociedad donde la obesidad es una pandemia, con unas tasas de obesidad infantil que cada año van en aumento. ¿Qué estamos haciendo con nuestro bebé si usamos este tipo de artefactos? Estamos consiguiendo lo mismo que consigue la tele pero cuando aún se es bebé (y más cosas aún peores).

Ahora es más fácil darle de comer y disfrutamos más del momento

La frase de la madre muestra un problema doble, pues lo que en realidad dice es: "Ahora es más fácil que se coma lo que le preparamos aunque no lo quiera, aunque no le apetezca y aunque no tenga ya hambre, y nosotros disfrutamos más del momento, mientras la niña no solo disfruta menos con la comida, sino que deja de saber qué come ni cuánto". Una de los objetivos de la alimentación complementaria es introducir a nuestro bebé en el maravilloso mundo de la comida, no solo como momento de alimentarse si no también como acto social. Sentar al bebé junto a nosotros en la mesa, comer a la vez que él y ver cómo experimenta con sus manos y la comida que tiene delante, o ver cómo agarra la comida de tu plato, aquella que tú estás comiendo, es la forma en la que debemos enseñar a nuestros hijos, dejando que disfruten aprendiendo. El día de mañana querremos que nuestros hijos se sienten en la mesa a comer junto a nosotros, que nos cuenten lo que han hecho en el cole, que contemos anécdotas y riamos mientras comemos, y que consideren que el acto de comer es un momento agradable y no uno en el que simplemente te tienes que nutrir hasta que no puedas comer más. No deseamos un niño que solo come embobado mirando la tele y con el que no podemos ni hablar, ¿no? Este comportamiento se aprende desde “la cuna”, desde que somos pequeños. Enseñemos a nuestros hijos desde pequeñitos a “jugar” con la comida (no a mirar con la boca abierta de asombro a un avión que les hipnotiza). Dejemos que se manchen, dejemos que disfruten, dejemos que dejen de comer cuando no quieran más, dejemos de obligarles, dejemos de engañarles. No dejemos de sonreírles, no dejemos de ofrecerles, no dejemos de alentarles, y no dejemos nunca nunca de respetarles (incluso sus señales de saciedad).