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Nueve cosas que no deberías decir a una mujer tras sufrir un aborto

La importancia de dar un apoyo real y útil en un momento tan duro para una familia

Por desgracia, sufrir un aborto es relativamente frecuente en nuestra sociedad, siendo un evento muy doloroso para las parejas y sobre todo para la mujer que lo vive. Tan doloroso que cuesta comprender que la respuesta del entorno sea a menudo escasa, de poca ayuda e incluso banalizadora.

¿Y por qué? Pues porque somos los adultos fruto de aquellos niños que no podían llorar ni quejarse, porque “no pasaba nada“. Porque cuando teníamos algún problema nos decían que no era para tanto. Porque no sabían tolerar nuestra frustración y nuestras lágrimas. Porque nos enseñaron a ocultar las emociones negativas y mostrar solo las positivas. Porque parece que si no eres feliz hoy y cada día, has fracasado en la vida. Y porque todos tienen sus problemas, y qué le importarán a los demás los míos.

De aquellos barros, estos lodos: el mundo está repleto de personas poco capaces de soportar el dolor y sufrimiento propio, ni tampoco el ajeno, y ante una noticia como la de una pérdida gestacional, tienden a meter la pata, tratando de minimizar el problema y prácticamente exigiendo un duelo rápido y el posterior olvido.

Pero una mujer no olvida cuando los demás se lo piden. De hecho, una mujer no olvida. Solo aprende a vivir con ello, a veces con muy poca ayuda de su entorno, que se empeña en decir lo que no debería.

Por eso hoy os cuento cuáles son las nueve cosas que no debes decir a una mujer que ha sufrido un aborto.

Las cinco primeras podrían agruparse en “mensajes que buscan minimizar el problema”. El objetivo es que una mujer considere que su problema no es tan grande como cree, que hay cosas peores y que incluso puede llegar a haber algo de positivo en el asunto.

Las tres siguientes tienen la misión de conseguir que olvides. Mucha gente sigue pensando que lo mejor para no sufrir es no saber, o no ver, o no recordar, cuando lo más lógico es precisamente lo contrario: transitar los problemas y superarlos o, si no es posible, aceptarlos.

Y la última… mejor lo lees.

1. “Si ha pasado es porque no tenía que nacer”

Tiene la intención de hacerte ver que no es culpa tuya, que es el destino y que en cosas así no vale la pena martirizarse porque o no era el momento o algo estaba mal en el bebé, y casi que mejor así.

 

Aborto

 

Es una manera de quitar la emoción lógica de un embarazo y hacer ver que no se debe sufrir por la pérdida de un feto cuya pérdida tiene parte de alivio: “si estaba mal, mejor no quererlo mucho, porque lo ibas a perder de todos modos”.

Pero una mujer no sufre solo por el bebé que no nace. No es tan simple como “al no haberlo conocido, no lo echaré de menos”. Una mujer llora la pérdida de un futuro truncado.

Y es que una ya se siente madre cuando se sabe embarazada, y a partir de ese momento cuenta con su bebé, piensa en él, hace planes… y la ausencia de todo ello en el futuro deja un vacío emocional y físico muy difícil de llenar.

Cuando una persona siente que no se le entiende, que se le niega la posibilidad de sentir dolor, se distancia emocionalmente y los argumentos que pueda recibir de la otra ya no le sirven. Lo único que hace una mujer ante el intento de los demás de restar verdad a su sufrimiento es marcarla como “persona con la que no puedo hablar de esto y a la que a partir de ahora sonreiré y diré ‘Bien’ cuando me pregunte cómo estoy”.

2. “Eres joven, podrás tener más”

El argumento de sustituir una pérdida con otro bebé. No debes sufrir, tu problema no es grande porque estás a tiempo de ser madre en otro momento. Como si lo importante fuera, simplemente, ser madre, independientemente de que suceda con uno u otro bebé.

Tan fuera de lugar como decirle a una mujer de 30 años que acaba de quedarse sin pareja que es joven y podrá tener más… ¿acaso el objetivo final es tener pareja, sea cual sea?

De igual modo que en una relación de amor se depositan emociones, en un embarazo también. Y si se rompen, lo normal es que duela, aunque se esté a tiempo de tener más.

3. “Mejor ahora que más tarde”

En este caso, como en el primero, hay un agradecimiento. Dentro de lo malo, puedes estar agradecida de que ha sido ahora y no más adelante, con el embarazo más avanzado, o incluso agradecida de que no haya nacido y fallecido después.

Y claro que siempre puede ser peor. Puedes tener una pérdida durante la gestación y podría ser peor, porque hay quien pierde a su hijo ya nacido. Pero aún puede ser peor, que hay quien pierde a dos hijos. Pero aún puede ser peor… y eso no hace que tengas que agradecer nada.

De nuevo se intenta convencer a la mujer de que no sufra demasiado, a riesgo de provocar disonancia emocional: su cuerpo le dice que llore, pero todos le dicen que no tiene por qué, haciéndola sentir tonta, débil y floja, precisamente cuando hace lo más lógico: llorar por su bebé.

4. “Casi que mejor, que ahora la cosa está muy mal”

Otro argumento de agradecimiento en que la persona que lo dice implanta su opinión. Lo dice porque al saber que estabas embarazada pensó que no era buen momento. Pero claro, no te va a decir, embarazada, que habría sido mejor no estarlo.

Una vez se produce la pérdida puede decirte tranquilamente lo que piensa. Como cuando una pareja rompe y aprovechan para decir a su amiga lo pedante que les parecía su pareja. En este caso, el embarazo no era en realidad la mejor situación, bajo su criterio, así que “casi que mejor”.

5. “Bueno, no es para tanto… tú ya tienes un hijo”

Que hay quien aún no tiene ninguno. Como si lo importante fuera ser madre y lo de tener uno, dos o cinco fuera secundario. Al parecer si ya eres madre no tienes razón para quejarte, porque hay otras que intentan tener uno y no lo consiguen.

 

 

Es otro de los que relativizan para minimizar sentimientos.

6. “¿Aún estás así? ¡Pero si ya han pasado semanas!”

A partir de aquí la gente empieza a decirte lo que se considera normal y lo que no, en tu proceso de duelo. ¿Y qué es lo normal? Pues que olvides rápido y te quejes poco.

Si han pasado las semanas y sigues pensando en el bebé que ibas a tener y no tuviste empiezan a sentirse incómodos. Si ya en los primeros días intentaban hacerte ver que tu problema era pequeño, ahora que ha pasado el tiempo ni te cuento.

7. “Tienes que volver a ser tú misma”

En una sociedad que acepta las emociones positivas y rechaza las negativas, hasta el punto de no soportarlas, se considera aceptable que seas feliz o que lo simules, pero no que seas infeliz y lo demuestres.

Si estás sufriendo, llorando, pasándolo mal porque has perdido a tu bebé, no estás siendo tú misma. Tienes que volver a ser la que eras, lade antes del embarazo y antes de la pérdida. Que olvides: no nació, no lo conociste, no está vivo. Olvida. El problema es que después de un aborto una persona no puede volver a ser la misma, porque no es algo que se olvide nunca.

8. “Le das más importancia a un bebé que ni conociste que a los demás”

Que vuelves a hablar sobre ello (aun cuando lo expliques cuando ya estás empezando a aceptarlo, sin añadir emoción), que aún te faltaban cosas por comprar, que no nació, que no lo tuviste en brazos… ¡que no lo conociste! Y sigues con ello como si hubieras perdido algo palpable.

Se te dice así porque no se comprende que se pueda amar a un bebé que aún no ha nacido y se puede amar una esperanza, una idea, una ilusión, una vida futura compartida.

9. Cuando ya ni siquiera te dicen nada porque te evitan…

Llega un momento en el que simplemente deciden dejar de decir nada. Nada sobre tu bebé, sobre tu aborto, ni sobre otros bebés. Porque saben que te lo recuerdan y vuelves a hablar de ello (y quizás, incluso, a sufrir). Empiezan a evitarte, no quieren coincidir contigo y si lo hacen se muestran distantes y simplemente correctos, para intentar que no saques el tema.

Quizás lo hagan con la mejor de las intenciones, pensando que te hacen un favor de esos de “ojos que no ven, corazón que no siente”, que puede resumirse en “si no recuerdas, no sientes”.

En realidad no es mala idea buscar la manera de que hagas otras cosas y ocupes la mente con nuevas vivencias y recuerdos, si te apetece. No para que olvides; no para que no hables de ello; sino para que sepas que tienes gente cerca que te quiere y apoya.

¿Qué se le puede decir a una mujer tras un aborto?

 

 

Tras decir todo lo que se le suele decir a una mujer, tras un aborto, mucha gente se preguntará cuál es la alternativa. La realidad es que no es tan difícil. Solo hay que hacer un ejercicio de empatía y estar ahí.

Es decir: acaba de perder a un ser querido. Un ser MUY querido. Solo hay que decirle cuánto sientes lo que ha pasado, cuánto lo lamentas y, si así lo sientes, decirle que ya sabe dónde encontrarte para lo que necesite.

Ofrecerle un abrazo, tu calor, tu cariño, un hombro por si necesita llorar y tu presencia por si necesita hablar. Y de vez en cuando, volver a ofrecerte, si te preocupa.

Parece poco, porque no le estás diciendo nada más que lo sientes, pero es mucho más de lo que ofrece la mayoría, aquellas personas que prefieren decirle a una mujer que ha sufrido un aborto lo que tiene y no tiene que sentir.

 

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23 noviembre, 2018

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