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Lo más difícil y lo más hermoso (por María, la mamá de Julia)

Ser madre: una montaña rusa de momentos y emociones

Cuando salimos de parir a nuestra hija era tal la felicidad que queríamos decirle a cada persona que nos cruzábamos “Tened un hijo”.

Le contamos con detalles a familiares y amigos cada segundo del trabajo de parto, las partes graciosas, las partes emocionantes, los miedos, el momento en que un ser humano sale de adentro de otro ser humano, todo.

Semanas después la adrenalina y la emoción desbocada habían sido consumidas por el cansancio, los nervios y los dolores. Porque sí, duelen los puntos de la episiotomía o de la cesárea, duelen los pechos tan primerizos si no consigues un agarre adecuado, duele la espalda de cargar al bebé y duele el sueño o la falta de él, mucho, muchísimo.

Y entonces empezamos a alertar a todos “Tengan hijos, pero estén muy seguros porque esto es difícil”. Hay cólicos, hay llantos incomprensibles, hay queja, hay obsesiones y muchos miedos. Hay una revolución en la casa, en las familias, en la pareja. Explotan pañales de los cajones, salen juguetes de los rincones, hay mucha gente que viene, la mayoría pretende que los atiendan, pretenden no ver que esas marcas negras debajo de los ojos son tremendas ojeras y no una nueva forma de maquillaje, y también están los que ayudan, los menos.

Y pasa el tiempo y viene algo peor, la inseguridad y la culpa: ¿lo estoy haciendo bien? ¿Cómo se sentirá cuando me voy a trabajar? ¿Si le dejo de dar la teta cada dos horas se me va la leche? ¿Si salgo con amigas, quizás me tomo una cerveza y la dejo con el padre, me odiará? Y también hay momentos en que fantaseas que tienes un rato para ti, que tu cabeza esta vacía y no llena del bebé.

Claro toda esa culpa la tienes que descargar y se la empiezas a echar al papá y discutís mucho porque sientes que hacés todo, que no tienes tiempo para nada, intercambian criterios y formas de hacer, estás cansada, tienes ganas de estar sola y más culpa por tener ganas de estar sola. Y así en espiral.

Entonces le empiezas a decir a la gente “Viaja, sal de fiestas, descansa, disfruta y después piensa en tener un hijo”.

Pero un día te levantás y hay unos ojos que te miran como nunca antes, con tanto amor, y después sonríe cuando le hablas, y luego ríe a carcajadas, más tarde te nombra “Mmm ma mamma, Ppppa papapa”, y después estira sus brazos para que la cargues, y ves cómo se enamora del mismo hombre que tú: su papá. Y te sigue viendo como lo único importante para su mundo incipiente, y después quién sabe que maravillas pasarán.

Y eres tan feliz, eres tan especial, eres tan necesaria.

Y te das cuenta que todo es tan extremo, tan montaña rusa, pero nunca volverías el tiempo atrás y entonces de nuevo a cada persona que te cruzás le decís… “Ten un hijo, es lo más difícil y lo más hermoso que te va a pasar”.

 

María es una de las mamás que forman parte de la tribu de la comunidad “Criar con Sentido Común”. Hace unos días nos compartió este post en la tribu, y nos gustó tanto que le pedimos que nos dejara publicarla en abierto, para que la disfrutéis también y para veáis algunas de las cosas que compartimos en el Grupo de Apoyo, en La Tribu.

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2 comentarios en "Lo más difícil y lo más hermoso (por María, la mamá de Julia)"

  1. Precioso ❤️Me
    Encanto y cuanta verdad

  2. Precioso…tal cual es…hermoso y difícil…
    Me siento muy identificada con este post..
    Gracias por compartirlo.

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