Extractor de vacío o colector de leche materna. Cuando usarlo y cuándo no

El extractor de vacío es un método de extracción de leche materna sencillo y rápido, pero hay que saber cuándo evitarlo

Últimamente en nuestro país se está poniendo de moda el extractor de vacío o colector de leche materna. Cada vez son más mujeres lactantes las que lo usan, y aunque tiene muchas ventajas respecto a los sacaleches al uso, hay que conocer en qué casos se puede utilizar y, sobre todo, en que casos no.

¿Qué es el colector o extractor de vacío y qué ventajas tiene?

El colector de leche no es más que un recipiente con una forma determinada, para que se ajuste al pecho haciendo un vacío, de forma que no es necesario sujetarlo. Va recogiendo leche gracias al reflejo de eyección que se produce mientras el bebé mama del otro pecho.

 

 

Las ventajas del extractor de vacío frente al extractor tradicional son varias:

  1. Es económico. Su precio es mucho más barato que cualquier extractor, ya sea eléctrico o manual.
  2. Es fácil de limpiar. Al ser solo un recipiente, se limpia de forma rápida y fácil. No necesita montaje ni desmontaje. 
  3. Es sencillo de utilizar, ya que no necesita sujeción.
  4. Es cómodo de transportar.
  5. No requiere inversión extra de tiempo. Se coloca justo cuando el bebé mama y se va recolectando la leche durante la toma.
  6. No hace ningún ruido.
  7. Es más eficaz. Se puede conseguir hacer un buen banco de leche sin prácticamente esfuerzo.

¿Cómo se utiliza?

Antes del primer uso es conveniente esterilizarlo. Después simplemente se debe lavar tras usarlo con agua y jabón. Empezar a utilizar el colector de leche es muy fácil. Hay que colocarlo en el pecho libre (del que no está tomando el bebé), haciendo vacío y asegurando que el pezón queda más o menos centrado en el recipiente, para que no haya roces. 

 

 

A partir de ahí, mientras el bebé mama del otro pecho, la leche irá goteando y cayendo y se va recolectando en el recipiente. Lógicamente, cuanto mayor sea el reflejo de eyección, más fácil será recolectar leche y se conseguirán mayores cantidades. 

Hay mujeres que tienen sobreproducción de leche, sobre todo al principio de la lactancia, y tienen que estar usando gasas o conchas colectoras para evitar mancharse con la leche. En esos casos conseguirán grandes cantidades de leche con el extractor de vacío. 

También ocurre que el reflejo de eyección y la producción de leche están más aumentados durante los primeros meses de lactancia (se empieza a regular sobre los 3 meses aproximadamente), por lo que también recoger la leche será normalmente más eficaz durante estos 3 meses.

 

¿Qué hacer con la leche que se recolecta?

Tenemos varias opciones con la leche que vamos recogiendo con el colector. La más habitual es congelarla. Esto nos sirve para tener una reserva por si surge algún imprevisto (que tengamos que dejar al bebé y así le puedan dar la leche materna en nuestra ausencia) y también para crear un banco de leche.

 

 

Para ello, aunque logremos extraer mucha leche (que no es lo habitual), será mejor congelar en cantidades no mayores de 50-60ml (al menos al principio). Así no desperdiciaremos leche, ya que una vez que la pruebe no se puede reservar la leche que no se ha tomado. 

¿Para qué no es adecuado el extractor de vacío?

Aunque ya he comentado a lo largo de este post que el recolector de leche es una herramienta estupenda, hay un caso en concreto en el que no lo recomiendo: para suplementar a un bebé que está bajo de peso.

Cuando un bebé está bajo de peso, sobre todo si es por un problema de succión (succión inmadura, frenillo lingual corto…), necesita tomar leche más rica en grasa. El objetivo del suplemento en estos casos es conseguir un aumento rápido de peso (mientras se soluciona el problema de base) para que el bebé coja fuerza y pueda retirarse ese suplemento más adelante. 

 

 

El recolector de leche lo que hace es recoger la leche que sale con facilidad del pecho. Es decir, una leche que incluso el bebé con problemas de succión es probable que pueda extraer por sí mismo. Sabemos además que, fisiológicamente, la leche de la primera parte de la toma es más rica en agua y en azúcares y menos en grasa. 

 

 

Con el recolector de leche no se consigue sacar la leche grasa, sino la de la primera parte de la toma. Por este motivo, el extractor mecánico (eléctrico o manual) es más eficaz para conseguir esa leche y suplementar al bebé.

Es decir, en el caso de que haya que suplementar al bebé, lo ideal es que sea él quien tome los dos pechos por sí mismo y, después de la toma, usemos sacaleches mecánico en ambos pechos (extraemos la parte más grasa que el bebé no ha podido sacar) y suplementamos con eso. 

De cualquier forma, si tienes que suplementar  a tu bebé, te recomiendo que te pongas en contacto con una asesora o con una consultora de lactancia IBCLC que te vaya guiando en el proceso.

 

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En mi experiencia, las madres que han usado el colector de leche están encantadas, ya que consiguen una buena cantidad de leche prácticamente sin esfuerzo y de forma relativamente rápida. Y tú, ¿has usado el extractor de vacío? ¿Cómo te ha ido? ¡Cuéntame en comentarios!

 

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