Cuando el “es por tu propio bien” esconde las raíces de la violencia en la educación del niño

Cualquier tipo de violencia que se ejerza contra la infancia y se justifique creará un profundo impacto en la vida de los menores

Cuando les decimos a nuestros hijos e hijas “es por tu propio bien” por toda explicación, al hacer algo que les afecta y no les gusta, estamos transmitiéndoles la sensación de que deben doblegarse y obedecer cuando suceden cosas que no les agradan porque se supone que son por su bienestar.

La mayoría de las familias buscamos el bienestar de nuestros hijos y nuestras hijas por encima de todo. Bienestar entendido como salud física, mental y emocional; no como comodidad absoluta. Nuestras hijas e hijos deben aprender a desenvolverse en la vida y eso implica que no siempre serán completamente felices.

En ocasiones, les tocará pasarlo mal o sufrir por diversos motivos y no podremos evitarlo. A veces, las cosas no podrán ser como desean y tendrán que aprender a gestionar la frustración. Sin embargo, no necesitan, bajo ningún concepto, que nosotros/as les adelantemos ese sufrimiento o que les tratemos mal para prepararles para la vida.

El "es por tu propio bien" es negativo en la educación del niño

“Es por tu propio bien”

La mayoría de las acciones educativas han sido justificadas a lo largo de los años con este pretexto. Como ya hemos visto, la mayoría de las familias queremos el bienestar de nuestros hijos y nuestras hijas. Sin embargo, no todas las intervenciones que se realizan proporcionan dicho bienestar.

Si no dejamos que beban lejía es por su seguridad. Si evitamos que se caigan o se corten es para protegerlos. Si les “obligamos” a lavarse los dientes es por su salud. Si les llevamos a la escuela es para garantizar su derecho a la educación. Si no les permitimos que nos peguen es por una cuestión de respeto. Si establecemos rutinas es para aportarles seguridad y para nuestra comodidad…

Existen muchas razones variadas que nos llevan a actuar de una u otra manera con nuestros hijos e hijas. Pero a menudo se les dice que todo lo que hacemos es “por su bien”. Y no. No siempre somos capaces de actuar en busca de su bienestar. A veces actuamos desde el cansancio o el enfado… y perdemos el foco. Somos seres humanos y es normal que cometamos errores, pero lo más honesto es reconocerlo y asumir que eso no es por su bien.

El "es por tu propio bien" es negativo en la educación del niño

Bajo ese pretexto se han cometido verdaderas atrocidades y crímenes. Hay niños y niñas que han recibido malos tratos e incluso abusos al amparo del “es por tu bien”. Sin llegar a esos extremos, quien más y quien menos escuchó la dichosa frase en su infancia como justificación cuando nos castigaban o incluso nos pegaban. Y no. La violencia nunca es por el bien de nadie.

Raíces de la violencia en la educación

El libro de Alice Miller “Por tu propio bien: Raíces de la violencia en la educación del niño” nos habla de los perjuicios de este tipo de educación.

Cuando se le dice a una niña o a un niño que lo que hacemos es por su bien, se está buscando de alguna manera someter su voluntad. No tiene derecho a quejarse ni a opinar. Debe doblegarse y obedecer porque todo lo que sucede se supone que es en aras de su bienestar.

Cuando un niño o una niña sufre violencia por parte de quienes se supone que deben cuidarle y, además, asume que el motivo es el amor, que está sufriendo ese trato por su bien, lo más probable es que aprenda que eso es el amor y se convierta en un maltratador o bien en una víctima que asume la violencia como parte natural de las relaciones amorosas.

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Lo mismo sucede con las amenazas, con los gritos, con las humillaciones o con los insultos. Cualquier forma de vejación que se reciba durante la infancia y se justifique como manera de proporcionar bienestar, como parte de la relación de amor y cuidados que se presupone que nos deben brindar las personas adultas que están a nuestro cargo, se normalizará y dará como resultado dos posibles salidas: la de reproducir esas conductas y perpetuar la violencia durante la vida adulta o la de asumir ese trato como el que se merece y normalizar y justificar a quienes ejercen esa violencia sobre nosotros/as.

Por suerte, las terapias llevadas a cabo con profesionales de la psicología y el trabajo personal que hay detrás de las mismas, ayudan a reducir el impacto que estas experiencias tienen en nuestras vidas y a salir del círculo de violencia iniciado en la infancia.

Por eso es fundamental que desterremos el “es por tu bien” de nuestro vocabulario y tomemos conciencia de la necesidad de educar desde el respeto si queremos acabar con ese círculo vicioso de la violencia justificada que lleva siglos atormentando las infancias de tantas personas. Si necesitas asesorarte sobre la mejor forma de hacerlo, puedes contactar online con nuestro equipo de profesionales en crianza y educación respetuosas en la Tribu CSC.

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