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Cuando tus amigos sin hijos te dicen cómo criar a los tuyos (y cómo responder)

Cuando con la mejor de sus intenciones nos dicen cómo educar a nuestros hijos quienes no los tienen

¿Recuerdas la época en que no tenías hijos/as? Yo sí. Y sinceramente, no me veía capaz de acercarme a una pareja con un bebé, por más amigos que fueran, y decirles lo que pensaba sobre cómo tenían que hacerlo. ¡Si es ahora que sí tengo hijos y que me dedico a dar consejos sobre cómo cuidar a niños y niñas y no digo nada si no me preguntan!

Pues bien. Supongo que por eso de que es deporte nacional opinar sobre lo de los demás y dar consejos que nadie te pide, también algunos amigos y amigas que no tienen hijos creen saber mejor que nosotros cómo cuidarlos y cómo educarlos, y por eso nos lo hacen saber.

A continuación os dejo con los consejos más habituales, y con las posibles respuestas que podéis dar según sea el grado de confianza (o desconfianza).

“¿No es mejor que vaya en el cochecito? Vamos, que es lo de toda la vida… ahí en el trapo ese parece que va muy doblada”

Conocidos: “En realidad es lo que conocemos, porque el cochecito solo hace un siglo que existe. Pero vamos, que la llevo aquí porque en el cochecito parece que llora más. La postura es ergonómica, no sufras por ello. Además, los colegios de fisioterapeutas recomiendan el porteo antes que el cochecito porque así los niños se desarrollan mejor física y psíquicamente”.

Amigos: “Bueno, si quieres oírla llorar como una posesa ahora mismo la dejo. En cinco minutos me dirás que la meta otra vez en el portabebé”.

“¿Por qué no le das biberón? Así los demás también puede darle… hasta yo podría darle uno ahora y podrías hacer otras cosas”

Conocidos: “Sé que dar el pecho es algo que solo yo puedo hacer, pero es algo que me gusta hacer, es un tiempo en que estamos juntos y disfruto mucho de este momento. Además, supongo que sabrás que es la alimentación natural de los bebés”.

Amigos: “Ay, ¡cuánto siento haberte dado la sensación de que ahora mismo lo que más quiero es dejarte al bebé para que le des un biberón para irme yo a doblar calcetines! Jajaja… Mira, no le doy biberón porque tengo tetas y de ellas sale leche”.

“¿Por qué no le das el pecho? Ahora dicen que es lo mejor para los niños, ¿no? Que tiene más defensas y eso…”

Conocidos: “No le doy porque no pude. Ya sé que es lo mejor, pero simplemente, no pude / No le doy porque no quise. Ya sé que es lo mejor, pero simplemente, no quise”.

Amigos: “¡Vaya, no sabía que es mejor dar pecho, porque en los últimos 9 meses solo me lo han dicho trescientas cuarenta y ocho personas!”.

“Pero… ¿para qué les preguntas lo que quieren comer? Les pones lo que quieras y punto”

 

 

Conocidos: “Porque no me importa hacer de comer una cosa u otra. Simplemente les doy dos o tres opciones, a ver qué les apetece más hoy. Así decidimos entre todos qué comer y luego, como lo han elegido ellos, hasta se lo comen un poco mejor. Hay días que no les pregunto porque simplemente toca lo que toca, pero ¿por qué no contar con ellos?”.

Amigos: “¿Me dijiste que odiabas el pescado, no? Porque aprovechando que hoy venías he hecho pescado”.

“Lo coges mucho en brazos, ¿no? ¿No se supone que es malo porque se acostumbran?”

Conocidos: “En realidad no es malo, porque los bebés son crías humanas totalmente dependientes. Muchos animales dependientes no toleran la separación y sufren y lloran para que los cojamos para calmarlos. Es un mecanismo de supervivencia porque los bebés no saben si nacen en España o en África, en momentos de paz o en momentos de guerra, y por si acaso buscan protección. Así, en brazos, están más tranquilos y pueden desarrollarse adecuadamente. Si lo dejo solo llora, se estresa, está todo el día con ansiedad temiendo por cada ruido y cada estímulo desconocido y así no puede dedicarse a aprender”.

Amigos: “¿Sabes por qué en el rato que llevas en casa hemos podido hablar, comer y seguir hablando sin que haya arrancado a llorar? Pues no es porque hayamos tenido mucha suerte ni porque haya salido un bebé muy bueno, sino porque en todo este rato no lo hemos soltado. Son los brazos”.

“A mí me pasaba algo parecido con mi perro, pero conseguí que supiera quién es el que manda”

Conocidos: “Los perros son nuestras mascotas y los educamos para que sean obedientes a todas nuestras órdenes. Sin embargo, tener a un niño totalmente obediente puede ser contraproducente, porque podría convertirse en un adulto obediente. Y nadie quiere adultos obedientes, sino todo lo contrario: adultos con criterio propio y ganas de luchar por un mundo mejor”.

Amigos: “Ajá, ¿y sobre qué edad crees que podría ponerle un bozal? ¿Y el collar y la correa? ¿Lo pongo a mear en el árbol, a cagar en la tierra y a dormir en la terraza?”.

“¿Duerme con vosotros? ¡Pero si tiene que dormir en su habitación! ¿Y vosotros?”

Conocidos: “Los niños necesitan sentirse seguros para tener un sueño tranquilo y reparador. Si se duermen nerviosos, llorando, con ansiedad, porque los adultos nos empeñamos en que duerman solos, podrían descansar poco y mal, y a la larga es negativo… Además, piensa que hay culturas, como la japonesa, en que los niños duermen años con sus padres y no son precisamente menos autónomos que los nuestros, sino todo lo contrario. A nosotros nos encanta estar con ellos, y por suerte aún disponemos de sitios y momentos para estar juntos”.

Amigos: “Tienen que dormir donde todos en la familia queramos que duerman. Y ahora mismo queremos que sea con nosotros. Sobre el sexo, si es lo que preguntas… anda que no hay sitios para hacerlo”.

“¿No deberías ignorarlo cuando se pone a llorar de esta manera? Si le haces caso conseguirá lo que quiere”

Conocidos: “Llorar de esta manera es lo que se conoce como “rabieta”, un desajuste entre sus expectativas y lo que puede conseguir en realidad. Está descubriendo que no puede tener todo lo que quiere tener, y no lo lleva bien. Prefiero ofrecerle mis brazos para que se tranquilice y sepa que estoy con ella aunque no pueda darle todo lo que quiere”.

Amigos: “El próximo día que me llames llorando porque has vuelto a discutir con tu pareja te cuelgo”.

 

No te pierdas nuestro próximo curso sobre Educación respetuosa y Disciplina positiva, en el que también hablaremos sobre cómo afrontar las rabietas.

 

“¿Pero no ves lo cansada que estás durante todo el día? Dile a tu hijo que se vaya a dormir y listo”

Conocidos: “Pues porque aunque se durmiera ahora mismo, por la noche se despertará una o más veces. Súmale el día a día del trabajo, jugar con él, bañarlo, recoger la casa, comidas, recoger otra vez, baños, lavadoras, recoger otra vez,… Esto no es tan fácil como decir algo y que suceda, me temo”.

Amigos: “El día que en ciencias explicaron que los niños no tienen un botón de Off no fuiste a clase, ¿no?“.

“Uff, yo no tendría tanta paciencia… Un buen cachete a tiempo y lo tienes solucionado”

Conocidos: “Voy a ser su padre el resto de mi vida, así que tengo la misión de intentar no ir por el camino rápido, sino de hacer las cosas lo mejor posible. Claro que si le pego dejará de hacer al momento lo que está haciendo, e incluso quizás no lo vuelva a hacer, pero no quiero enseñarle que las cosas se arreglan haciendo daño al otro, porque no quiero que él haga daño a otros cuando crea que debe solucionar algo; además no quiero que evite hacer lo que está mal para que yo no lo pegue, sino que no lo haga porque de verdad cree que no lo tiene que hacer. Así no solo no lo hará cuando yo esté, sino que tampoco lo hará cuando yo no esté”.

Amigos: “Si pegar a los niños fuera la solución hoy seríamos ciudadanos modélicos. Toma el mando, ponte las noticias, mira en qué mundo vives y luego me dices si lo del ‘a mí me han pegado y no he salido tan mal’ es realmente cierto. Pero espera, que te lo digo más breve: No se pega a quien se quiere”.

 

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1 comentarios en "Cuando tus amigos sin hijos te dicen cómo criar a los tuyos (y cómo responder)"

  1. Me encanta! El único problema es que seguro que cuando tenga que responder me quedo en blanco…!! 😉

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