Ese día en que tu bebé se te cae al suelo por primera vez

Los golpes en la cabeza desde la cama o el sofá no suelen tener consecuencias graves, pero hay que saber cuando acudir a urgencias con el bebé: las caídas suponen el 6% de las muertes infantiles

Es uno de los desahogos más compartidos por las madres en la Tribu CSC: el momento en que una mamá o un papá se despistó un momento y el bebé se le cayó al suelo. Entre unos cuantos le ayudamos a quitarse (un poco) el sentimiento de culpa porque a muchos nos ha pasado, mal que nos pese. Es ese horrible día en que tu bebé se te cae al suelo por primera vez, se hace daño y no sabes muy bien qué tienes que hacer.

No se gira hasta que se gira

Uno de los consejos de seguridad que se dan más frecuentemente en las consultas de enfermería es el de nunca, nunca, pero nunca, dejar al bebé solo si al girar puede caer. Ni en la cama, ni en el sofá ni, especialmente, en el cambiador. Los cambiadores suelen ser muebles bastante altos porque así no tenemos que doblar nuestra espalda, pero si el bebé se gira puede ser peligroso.

Y sí, los bebés aprenden a girar de repente. Vale que cuando son bebés de pocas semanas son muy pequeñitos y es imposible que se caigan porque no saben girarse… Hasta el día en que aprenden y entonces os lleváis el susto de vuestras vidas, porque justamente lo hacen cuando menos te lo esperas.

 

¿Cuándo preocuparse si un bebé se cae?

 

En nuestro caso, sucedió en la cama, por la noche. Una cama, una cuna colecho y un bebé que de repente aprendió a desplazarse. Pues eso hizo… salió de la cuna de colecho, pasó a nuestra cama, y de ahí se fue directito para abajo, hacia el suelo, justo por donde ya no había barrera ni cuna. En medio de la noche, un golpe al suelo y un llanto, y vosotros despertáis asustados y confusos, no sabiendo qué ha pasado, con vuestro bebé compungido y sintiéndoos los peores padres del mundo.

Otras veces el bebé se cae cuando lo estás cambiando en la cama y os giráis para coger el pañal, o porque le habéis dejado “un minutito” a solas en la cama o en el sofá porque se había quedado ahí dormido, haciendo la siesta, y sonó el teléfono o llamaron al timbre o aprovechasteis para ir a hacer pipí al baño…  Y es que parece que ese “es un segundo, no le va a pasar nada”, es justo el que están esperando los bebés para despertar y probar sus habilidades aprendiendo de repente a girarse en el peor de los momentos, sin vigilancia. Caída, golpe, y una madre o un padre sintiéndose un completo desastre.

¿Y qué hacemos si se ha dado en la cabeza?

¿Qué pasa si un bebé se cae y se da en la cabeza? Buena pregunta. Porque además, por lo general, es justo con la parte del cuerpo con la que suelen aterrizar. Otras veces ni se sabe… Porque la verdad es que a menos que veas un chichón o una zona enrojecida es muy difícil saber dónde se ha dado. Pero lo cierto es que la cabeza del bebé pesa mucho en relación al cuerpo y tienen poca fuerza en el cuello para sostenerla, así que al caer, es muy probable que la cabeza impacte en el suelo.

¿Qué hacer entonces? ¿Cuándo preocuparse si un bebé se cae? Pues en primer lugar, intentar mantener la calma (que no es poco) para ver qué ha pasado y qué se ha hecho. Si hay sangre (no suele ser frecuente), buscar el origen para frenar el sangrado con una gasa aplicando presión y tener claro aquello de que “la sangre es muy escandalosa”. Me explico: puedes coger a la niña teñida de rojo del suelo y después que el corte sea bien pequeño. Así que, en este caso, hay que lavar o limpiar bien, ver dónde está la herida, y si esta es importante hay que acudir a urgencias, pero sin correr como posesos. Si se presiona un rato y deja de sangrar, no hay motivo para correr como si le fuera la vida.

 

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Si no hay sangre, miraremos si hay golpe o chichón, y en tal caso aplicaremos hielo en la zona para que actúe como antiinflamatorio. Y entonces pasar a lo siguiente: valorar el estado general.

Cuándo preocuparse ante un golpe en la cabeza

Una vez hemos valorado la parte visible, todo aquello sobre lo que podemos hacer algo directamente, vamos a valorar lo que nos da más miedo, las posibles lesiones internas. En la mayoría de ocasiones no les pasa nada; por eso decimos que son de goma. Sin embargo, hay niños y niñas que sí acuden a urgencias por alguna caída casual que, sin haber sido muy aparatosa, les ha provocado una lesión importante.

Entonces, ¿cómo saber si mi bebé está bien después de una caída? Ante cualquier golpe en la cabeza, sobre todo si nos parece un golpe fuerte, debemos valorar diversos factores para decidir si acudimos a urgencias o no, si debemos preocuparnos o no:

  • La altura de la caída: no es lo mismo caerse mientras camina que de una litera o mientras saltaba en el sofá. Si creemos que la altura es lo suficientemente alta como para que se haya podido hacer daño de verdad, es mejor ir a un centro médico.
  • Cómo ha caído: es posible que la caída sea desde una altura que da miedo, pero que caiga de un modo que apenas se haga daño (de culo, por ejemplo) o puede ser que caiga de una pequeña altura y se dé un buen golpe en la cabeza, de esos que hasta el suelo retumba. En este último caso también podría ser interesante acercarnos al hospital.
  • Dolor: es normal que después de una caída el niño o la niña llore inconsolablemente porque, además del susto que se ha llevado, sufre dolor. Ahora bien, si el dolor no cede o si parece ser demasiado agudo (si grita mucho o si no deja de llorar pasado un buen rato), será mejor ir a un centro sanitario para que evalúen el posible daño.
  • Vómitos: a veces el vómito viene provocado por el llanto excesivo, pues la garganta se irrita, tosen y finalmente vomitan. Si vemos que hay más de un vómito, o si sólo hay uno pero sale con mucha fuerza puede ser un motivo de alerta.
  • Desorientación, confusión o pérdida de consciencia: en cualquiera de estos casos sería recomendable llevarlo al centro médico de inmediato.
  • Somnolencia progresiva o dificultad para despertarlo: después de un golpe, incluso en la cabeza, los niños y las niñas suelen estar irritables y después somnolientos. El mismo estado de exaltación hace que muchos se duerman justo después, al pecho, por ejemplo. En principio, si no hay otros síntomas que nos avisen de la posible gravedad se pueden dormir y no hay por qué despertarles. De hecho, dormir les ayuda a recuperarse. Eso sí, se recomienda estar con ellos mientras duermen e ir comprobando cada 2 o 3 horas que todo va bien. En caso de duda es mejor despertarles para quedarnos tranquilos. Si no se despiertan, por supuesto hay que acudir a urgencias.
  • Salida de líquido o sangre del oído o por fosas nasales: supone pérdida de sangre o de líquido cefalorraquídeo y precisa, por lo tanto, de atención médica urgente.
  • Cualquier síntoma o signo que proporcione preocupación familiar: si a pesar de toda la valoración hay dudas sobre la necesidad o no de acudir a urgencias, lo mejor es ir. Más vale prevenir que curar, y pecar de prudentes nunca está de más.

En caso de que finalmente decidamos quedarnos en casa cuando un bebé se cae, deberemos seguir atentos a todos los síntomas comentados durante al menos 24 horas. Pasadas estas horas es más raro que aparezcan.

 

¿Cuándo preocuparse si un bebé se cae?

 

Nos ha pasado a todos… Pero mucho ojo

Estos accidentes pasan y son súper frecuentes. Es más, nos ha pasado a todos y ya se sabe “mal de muchos, consuelo de…”. Los peques se giran cuando menos te lo esperas o caen cuando piensas que es imposible que suceda. Tienen habilidades que adquieren de forma repentina e inexplicable y además las sacan a relucir cuando no miramos y menos lo esperamos.

Por eso, mucho ojo. Vale más prevenir que curar, y por eso nunca debemos dejarlos/as solos/as en superficies elevadas y es imperativo colocar medidas de seguridad en la cama, ante escaleras, ventanas y balcones. Y, por supuesto, prescindir del uso de andadores (prohibidos, de hecho, por los pediatras) para evitar cualquier riesgo de accidente o caída. Recordad que las caídas suponen el 6% de las muertes infantiles.

 

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